SER MADRE: EL TRABAJO MÁS IMPORTANTE DEL MUNDO

“Ningún hombre es pobre si ha tenido una madre piadosa”. — Abraham Lincoln

En una presentación de la Escuela Dominical un niño olvidó lo que tenía que decir. Su madre estaba en la primera fila tratando de ayudarle haciendo gestos y formando las palabras silenciosamente, pero nada. Su memoria se fue en blanco. Finalmente, ella se inclinó hacia adelante y le susurró la clave, “Yo soy la luz del mundo”. El rostro del niño se iluminó y con gran entusiasmo y fuerte voz anunció: “¡Mi mamá es la luz del mundo!”

Cristo es y siempre será la luz del mundo, pero ¡cuánta verdad hay en la declaración de este niño! ¡Para él, como para muchos, su madre es la persona más importante del mundo!

En la Biblia tenemos muchos ejemplos de madres piadosas y abnegadas. En este caso, queremos referirnos a Ana la madre de Samuel, para extraer un importante principio que su historia nos enseña: En 1Sam.1:11 leemos:

“E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.”

Dios escuchó su ferviente súplica, y en los versos 27-28 leemos como cumplió su promesa: “Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.”

Ana entendió un principio muy importante: los hijos no son nuestros, son un préstamo de Dios. Él te presta a tu hijo para que tú lo formes y moldees para ser la persona que Dios quiere que sea dentro de sus planes. ¡Por eso, el trabajo de madre es el más importante del mundo! ¡Nunca permitas que te etiqueten de una simple ama de casa”. Tu trabajo no tiene nada de simple y es terriblemente importante. Muchos grandes hombres y mujeres que hicieron una diferencia positiva en este mundo fueron el producto de una madre.

IMG_2593 SER MADRE: EL TRABAJO MÁS IMPORTANTE DEL MUNDOUna vez alguien preguntó: “¿Quién fue más grande, Tomás Alva Edison o su madre?” Cuando él era niño su maestra le envió a casa con una nota que decía: “Tu niño es tonto. No podemos hacer nada por él”. La Sra. Edison le escribió de vuelta, “Tú no entiendes a mi hijo. Lo educaré yo mismo”. Y así fue, y los resultados son bien conocidos. Edison fue uno de los inventores que más contribuyeron a modificar la vida del hombre moderno. Inventó el bombillo eléctrico, el fonógrafo y más de mil inventos patentados que transformaron de manera drástica las costumbres y los hábitos de consumo de las sociedades industrializadas. Como empresario, fundó la empresa General Electric, que todavía es una de las empresas eléctricas más grandes del mundo. ¡Todo esto de un niño cuya maestra lo calificó de “tonto”! En su biografía Edison dijo que: “Mi formación se la debo a mi madre. ¡Ella estaba tan segura de mí y yo, sentía que tenía algo porqué vivir, alguien que no debía defraudar”!

¿Cuál debe ser nuestra respuesta hacia este ser tan dedicada? Hablando de la mujer virtuosa, Proverbios 31:28 dice: “Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba.” Toma un momento, para decirle gracias a Dios, a tu madre y la madre de tus hijos por todo ella es y ha hecho por ti.

¡Bendiciones!

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