JOVEN: ¿SERÁS COMO LOS CALDEOS?

“Los jóvenes no son el 100% de la población. Pero si son el 100% del futuro”. Zig Ziglar:

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En el año 2009 yo estaba en Jamaica dando una presentación a un grupo de más de 150 de jóvenes sobre el tema “Como Mantenerse Sexualmente Puro en un Mundo Sexualmente Impuro”.

Comencé con una encuesta. La primera pregunta era: “Cierto o falso: la gran mayoría de los adolescentes está teniendo sexo.” Todos, sin excepción, contestaron: ¡Cierto! Pero para su sorpresa les dije: ¡Falso! NO es cierto que la gran mayoría de los adolescentes está teniendo sexo. ¡De hecho, ni siquiera la mayoría! Una fuente del gobierno de los Estados Unidos ha declarado que: “¡El 53% de los estudiantes de secundaria no han tenido relaciones sexuales!” (4parents.gov).

Por supuesto, eso desató una gran polémica. Muchos me dijeron: ¡Eso será allá en Estados Unidos o en Panamá, pero aquí la realidad es otra! Los número exactos varían de país a país, pero el hecho se mantiene: no son la gran mayoría. Pero la pregunta no es si todo el mundo lo está haciendo. La pregunta es si tú y yo seremos diferentes.

Para ilustrarlo, quiero hacer referencia a una historia que sucedió hace más de 25 siglos pero que es tan relevante como el periódico de hoy. 600 años antes de Cristo, Jerusalén estaba en ruinas, destruido por un hombre que sabía exactamente como conquistar a una cultura: no con armas ni con dominación sino cambiando la mentalidad de su juventud. Así que Nabucodonosor tomó a los mejores jóvenes de Israel, entre ellos a Daniel y a sus amigos.

Daniel 1:4 dice que tenían que ser “muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.”

Se les estaba endoctrinando con la filosofía, literatura y lengua, o sea la cultura de los babilonios, a fin de cambiar su manera de pensar y así destruir la cultura hebrea a través de las mentes de la próxima generación.

Daniel 1:5
Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey.

Nabucodonosor fue muy astuto. A fin de quebrar su resistencia al programa, en lugar del látigo, trató de suavizarlos acostumbrándolos a los lujos del palacio. ¡Qué dilema para estos muchachos! Rebelarse significaría la dura vida de esclavitud o aún la muerte. Estos jóvenes hebreos tuvieron que tomar una resolución. En esencia, la decisión era esta: ¿Voy a ser como los caldeos o como Dios quiere que sea, aunque tenga que pagar un precio?

El v.8 nos dice el camino que tomó Daniel:
“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.

¡Alguien ha dicho que no hay historias nuevas, sólo gente nueva que repite las mismas historias! Al igual que en los tiempos antiguos, el dios de este siglo está tratando de dominar al mundo usando la misma estrategia: trabajando en las mentes de los futuros líderes. Y al igual que los muchachos hebreos, los jóvenes de hoy tienen que tomar la misma decisión: voy a ser como los “caldeos” (como todos los demás) o como Dios quiere, al precio que sea. Afortunadamente, al igual que Daniel, hay jóvenes hoy que también han decidido no contaminarse.

Tú también puedes recurrir al mismo Dios que ayudó a Daniel. Así como él tomó su decisión y Dios le ayudó a ser distinto, Él te puede ayudar a ti, joven, a resplandecer en medio de un mundo en tinieblas. El primer paso es la determinación de ser diferente. ¿Serás como los “caldeos” o como Dios quiere?

¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!

20130708-082233-p.m. ¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!

¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!
Por Ing. Wesley E. Jones y Dave McAuley

¿Alguna vez has entrado en tu “baúl de recuerdos” y tropezado con algún objeto que te trae recuerdos agridulces? Yo tengo uno así. Es una medalla de plata que gané durante una carrera. ¡Claro! lo agrio fue que no gané la de oro, pero permítanme decirles porqué. Era una carrera de relevo 4 x 100 durante la celebración del aniversario de la fundación de nuestro corregimiento. Todos los colegios del sector fueron invitados. Yo era estudiante de undécimo u duodécimo grado, no recuerdo bien. Nuestro colegio, el Instituto Fermín Naudeau, era uno de colegios invitados y, modestia aparte, uno de los más prestigiosos. No recuerdo los otros colegios pero uno era el IPHE (Instituto Panameño de Habilitación Especial). La inmadurez de nuestra juventud nos llevó a menospreciar la escuela de los “retrasados mentales”. Pronto pagaría caro mi orgullo.

Me tocó el segundo relevo. Cuando mi compañero me pasó el bastón, en la confusión del relevo, ¡éste se cayó! (Hasta el sol de hoy rehuso decir que que se mecayó). Rápidamente lo recogí y traté lo mejor que pude de recuperar el terreno perdido, pero llegué de último en mi relevo. Afortunadamente, mis otros dos compañeros lograron acortar distancia y llegamos a la meta de segundo… detrás de, lo adivinaste, el IPHE. Eso fue el Sábado. El Lunes cuando llegamos a la escuela fuimos el chiste del día. Todavía tengo la imagen de mis compañeros rodeándome riendo: ¡¿Ustedes perdieron frente al IPHE!?

Afortunadamente, lo único en juego en esa carrera ese día era el prestigio de mi escuela. OK, Ok, déjame corregir eso: en realidad lo único en juego en esa carrera era mi orgullo. Desde entonces éste ha sanado y puedo usar usar esta historia como una ilustración de la importancia de pasar el bastón correctamente.

En las Olimpiadas, dejar caer el bastón pasa constantemente. (Y no, ¡no estoy buscando consuelo!). Tanto en China 2008, como en Atenas 2012, el equipo de relevo 4x100m de los Estados Unidos fue descalificado por dejar caer el bastón. En el algunos casos aparatosamente. Vea el siguiente video.

El punto es este: no importa lo bien que corriste la carrera; si dejas caer el bastón, ¡perdiste!

Hay lecciones maravillosas de la vida de Moisés. Una de ellas es lo bien que hizo el “traspaso del bastón” a Josué al final de su carrera. Aunque él mismo no pudo entrar a la tierra prometida, Moisés fue muy exitoso en preparar a la siguiente generación de líderes para llevar el bastón. Sin embargo, al final de la carrera de Josué, aunque corrió excepcionalmente bien, el bastón se cayó en el traspaso:

Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat- sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Jueces 2:8-10

Como líder cristiano, sin duda reconoces que el plan de Dios es mucho más grande que el periodo de tu vida y tus logros. Estamos en una carrera de relevo y nuestra etapa de la carrera cae entra la generación que nos precedió y la que nos sigue. Tenemos que correr bien nuestro tramo. Aún si comenzaste bien tienes que mantenerte enfocado y terminar bien. Lo más importante es hacer un buen traspaso al final.

Como líder, la responsabilidad es tuya. Es tu responsabilidad pasar bien el bastón. En una carrera de relevo, hay lo que se llama una “zona de intercambio”. Esta zona mide 20 metros y va precedida de una zona de aceleración de 10 metros. La persona que recibe el bastón comienza a correr en la zona de aceleración pero el bastón sólo puede pasarse en la zona de intercambio. Esto requiere mucho enfoque y coordinación.

La ilustración de la carrera de relevo tiene grandes lecciones para el líder cristiano. ¿Notaste que nadie se detiene durante el intercambio? ¡Al momento de traspaso ambos están corriendo a toda velocidad! ¿A quién tienes listo en la zona de aceleración? ¿Estará a máxima velocidad al momento de hacer el traspaso?

Permíteme alentarte a ser intencional en cómo vas a hacer el traspaso a la siguiente generación de líderes de tu organización. Al igual que en una carrera de relevo, tienen que estar en su posición y listos para partir. Manténte enfocado. Sé intencional y ¡no dejes caer el bastón!

¿Qué es “Coaching”?

20120623-081122-a.m. ¿Qué es "Coaching"?
¿Qué es Coaching?
Imagina una relación enteramente enfocada en ti…
Imagina a alguien que no sólo te oye sino que realmente te escucha…
¡Imagina una relación en tu vida con alguien que a veces está más comprometida con tu éxito que tú mismo!
¡Imagina a alguien que ve más allá de tu desempeño y percibe lo enorme de tu potencial!
Cuando pienso en todo esto y en especial la última frase sobre el potencial, siempre recuerdo la hermosa escena en las Sagradas Escrituras donde se narra como Simón Pedro conoció al Señor Jesús. Después de presenciar la pesca milagrosa, la reacción inmediata del rudo pescador fue postrarse de rodillas y clamar “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador… Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.” Lucas 5: 8,10.
Pedro sólo veía en sí mismo un pecador “bueno-para-nada”. Pero Jesús vio más allá de la condición al potencial.
El “coaching” es un proceso interactivo que busca elevar el desempeño de las personas liberando su potencial y llevando su rendimiento al máximo.
Es interactivo porque en lugar de una conversación de una sola vía, el Coach hábilmente motiva al participante a generar sus propias soluciones escuchándolo atentamente y haciéndole preguntas que invitan a la reflexión e introspección.

Lo que NO es coaching
Todos estamos familiarizados con la palabra “coach” o entrenador en el contexto deportivo. Desafortunadamente, esa asociación también conlleva algunos malos entendidos acerca de lo que es el concepto moderno de coaching. Es importante aclararlos, razón por la que usualmente tomo tiempo para lidiarlo durante la sesión inicial de coaching, a fin de deslindar expectativas.

Coaching no es instrucción ni enseñanza. A menudo se espera que el Coach instruya al participante indicándole lo que debe hacer. Si bien él pudiera tomar ese senda, el Coach sabio sabe que es mucho más efectivo permitir que participante descubra sus propias soluciones. Primero, por que es mucho más probable que les de seguimiento. Segundo, porque minimiza la dependencia en el Coach y le permite usar sus propios recursos en el futuro. Y tercero, porque desarrolla la confianza interna del participante.

Coaching no es mentoría. Un mentor guía a su aconsejado con a base a sus experiencias. Esto, por supuesto, tiene su lugar e importancia, pero tiene dos grandes desventajas: primero, presupone que la forma que el mentor hace las cosas es la mejor, y segundo, asume que simplemente porque algo funcionó para él, también debe funcionar para el participante. A menudo para ilustrar este punto, me quito mis anteojos y lo ofrezco a mi interlocutor diciendo: “Toma. Prueba esto, ¡Me han funcionado muy bien!” En el coaching la experiencia del Coach no es lo más relevante, sino el proceso del coaching en sí. De hecho, el buen Coach se abstiene de compartir sus experiencias salvo que el participante lo solicite.

El coaching no es consejería ni psicoterapia. Estas disciplinas se enfocan en el pasado para mejorar el presente. En cambio, el coaching se enfoca en el presente para mejorar el futuro. La consejería es reactiva mientras que el coaching es proactivo.

El Coach no es simplemente un buen amigo o un hombro sobre el cual llorar. La diferencia es que un buen amigo no siempre estará dispuesto a hacer las preguntas difíciles por temor a perjudicar la relación. El Coach no tiene esas limitaciones. Si bien un buen Coach puede y debe empatizar con los desafíos que enfrenta el participante, también tiene el coraje para confrontarlo y motivarlo a superarlos.

En resumen, la tarea del Coach no es transmitir conocimientos, experiencias ni resolver problemas. Consiste en servir de caja de resonancia, posibilitar e estimular el pensamiento creativo, ser un catalizador de la conciencia. En el coaching, el participante busca al Coach para que lo acompañe en ese proceso de cambio actuando como un espejo, pero no dándole respuestas sino permitiéndole que las busque por sí mismo.

“Desde que tengo un ‘coach’ mis objetivos personales los veo desde otra perspectiva, ahora son más claros, están más cerca y TODOS se pueden lograr.”

David Dimas
Estudiante
ULACIT

“¿Qué tienes en tu mano?”

En el proceso del coaching, el coach hace uso de las preguntas para llevar al participante a examinarse y darse cuenta de lo que “tiene en su mano”. Esta frase hace referencia a una pregunta que Dios le hizo a Moisés cuando lo llamó para ser el instrumento para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Cuando Moisés trató de excusarse, una de las interrogantes que el Señor le hizo fue: “¿Qué tienes en tu mano?”.

¡Ahora, es obvio que un Dios omnisciente no hace preguntas para obtener información! Él quería llevar a Moisés a darse cuenta de algo. Cuando Moisés respondió, “Una vara”, Dios le dijo que la echara en tierra. ¡Al hacerlo, instantáneamente la vara cobro vida convirtiéndose en una culebra! (Exodo 4:2-3). Luego le instruyó recogerla y se volvió vara otra vez.

De ahí en adelante, a esa vara se la llamaba la vara de Dios. Se usó para traer las plagas, para abrir el Mar Rojo, para traer agua de la roca, etc. ¿Qué quería Dios decirle a Moisés (y a nosotros)? Eso tenemos en nuestra mano, nuestras vidas, nuestros recursos, lo que somos, etc. y que parece ser una “simple vara”, en las manos de Dios puede cobrar vida y ser un poderoso instrumento si estamos dispuestos a soltarlo. ¿Qué podría hacer Dios contigo si pones tu vida en sus manos?

¿Qué puede hacer por ti un “Coach”?

¿Qué puede hacer por ti un “Coach”?

Permíteme mencionar sólo tres de las múltiples  ventajas de tener un “coach”:

Un buen coach te ayuda a crear conciencia de tu potencial.
En 1927 había un campo en el Oeste de Tejas que era usado como un rancho para criar ovejas. Su dueño, el Sr. Ira Yates no tenía suficiente dinero para pagar el capital ni los intereses de la hipoteca y estaba en peligro de perder el rancho y la propiedad.

Día tras día, al pastar las ovejas, se preguntaba como pagaría sus cuentas. Un día, unos representantes de una compañía petrolera llegaron al área y le dijeron que sospechaban que había petróleo en su terreno y le pidieron permiso para construir un pozo.

Encontraron una gigantesca reserva de petróleo a sólo 400 m de profundidad. ¡Produjo más de 80,000 barriles de petróleo al día! Otros pozos produjeron más del doble. ¡De hecho, ese campo, conocido como el campo Yates, tiene algunos que pozos que aún hoy -año 2012- todavía están activos y produciendo! El Sr. Yates era el dueño de todo, y sin embargo, ¡estaba viviendo en pobreza! ¿Por qué? Simplemente porque no sabía.

El proceso del coaching te puede ayudar  a descubrir tu potencial. A través de las preguntas exploratorias, el coach invita al participante a desafiar sus limitaciones y explorar territorio desconocido.

Un buen coach te puede ayuda a alcanzar tus metas.
El coaching te ayuda a saca la emoción de tus decisiones. Cuando tu estables una meta, lo haces con base a la razón y la lógica. Pero cuando cuando fallas en perseguirlos generalmente es debido a emoción. Digamos, por ejemplo, que te propusiste una meta bajar 20 lbs de peso por las razones correctas (mejorar la salud, apariencia, energía, etc).   Sin embargo, la mañana que te propusiste comenzar a hacer ejercicios, tu cuerpo protestó. “¡Qué pereza! Mejor comienzo mañana.” ¿Qué sucedió? ¡La emoción triunfó sobre la lógica! Invertir tiempo y dinero en un coach te ayuda a sacar la emoción de la ecuación. ¿Por qué? Porque ahora tienes mucho más invertido y no quieres perder esa inversión. Además, ¿qué le vas a decir a tu Coach?

Un buen coach te puede a ayudar a mejorar tu desempeño.
Tu coach cree en ti y continuamente te va a desafiar para cerrar esa brecha entre lo que eres y lo que pudieras ser.