COMO DECIR ¡NO! CON UNA SONRISA

Por qué decirle ¡NO! a las ofertas que no promueven tus objetivos es decirle SÍ a tus prioridades

img_4371 COMO DECIR ¡NO! CON UNA SONRISAUna de las famosas fábulas de Esopo tiene que ver con un hombre y su hijo que querían vender su burro en el mercado que quedaba lejos de su casa. El camino al pueblo era largo y polvoriento. Acababan de salir cuando un vecino los llamó. “¿Por qué están caminando si tienen un burro?”. “Uno de ustedes deberían montarse mientras el otro lo guía”. “Esa es una buena idea”, dijo el hombre, así que puso a su hijo sobre el burro y siguió guiando al animal. Iban a medio camino cuando tres mujeres a un lado del camino le llamaron la atención al joven diciéndole que debería estar avergonzado de montar mientras su padre caminaba. “¿Será que el burro está tan débil que no puede con los dos?”. “Supongo que tienen razón. Déjame subirme contigo, hijo”. El burro casi había llegado al pueblo cargando a los dos cuando un grupo de aldeanos empezaron a reírse con carcajadas burlonas. “Ustedes deberían estar cargando a ese pobre animal en vez de él cargarlos a ambos”. “Supongo que sí”, dijo a regañadientes, mientras él y su hijo se bajaban. Con la ayuda de los aldeanos que aún reían, amarraron al animal a un palo para cargarlo al pueblo por lo que restaba del camino. Pero mientras cruzaban un puente, justo antes de llegar al mercado, el burro, pataleando, se safó del palo, cayó en el agua y se ahogó. “Nuestro burro está muerto ahora, y eso debería enseñarnos”, dijo el hombre tristemente a su hijo, “que cuando tratamos de agradar a todos, perdemos”.

Quizás, eres como yo y te cuesta decirle ¡No! a otros porque te gusta quedar bien con todos. Como lo ilustra esta fábula es imposible agradar a todo el mundo todo el tiempo. Por eso, me visto obligado a desarrollar una técnica para aprender a decir ¡NO! de una manera cortés pero efectiva y quiero compartirla contigo. En este escrito te voy a esbozar la teoría que sustenta la técnica y en el próximo, la técnica en si.

Por qué es importante aprender a decir ¡No!

Antes tenía la idea de que decir ¡NO! era algo negativo e indigno del vocabulario de personas de mentalidad positiva. ¡Cuán equivocado estaba! Descubrí cada vez que le decía SÍ a algo o a alguien usualmente era a expensas de cosas que eran realmente importantes para mí. Es crucial entender que todos tenemos una cantidad finita de tiempo y energía, y que tan pronto la usamos en algo automáticamente quedan indisponibles para cualquier otra cosa. Por eso es crucial aprender a decir Sí a las cosas correctas y ¡No! a todo lo demás.

Cuando le dices NO a algo o a alguien que no te ayuda a crecer o alcanzar tus objetivos le estás diciendo SÍ a ti mismo. ¡No hay nada más positivo que ser fiel a tus prioridades!

No es fácil

Para muchas personas, decir ¡NO! de manera firme no es fácil. Aquellos que toda la vida se han sentido impotentes frente a personas de carácter dominante, se acostumbran a decir SÍ a todo para evitar conflictos. Otros se afanan por ganar la aprobación de otros y temen que decir ¡NO! cambiará la forma como otros los perciben.

La clave es aprender a decir ¡NO! de una manera asertiva.

No incurras en el error que yo cometía al confundir ser asertivo con ser agresivo. La persona agresiva logra lo que quiere a expensas de otros. En contraste, la persona asertiva expresa claramente sus deseos y necesidades de una manera firme pero sin devaluar ni menospreciar los deseos y necesidades de la otra persona.

Ser asertivo es la manera en que enseñas respecto y por eso es crucial para tu éxito. Tú eres el mejor maestro para instruir a otros como quieres que te traten. Para lograrlo, primero tienes que estar claro en tu intención. Tu intención es más importante que tu expresión. Al ser asertivo tu objetivo no es evitar conflicto. Tampoco es manipular a la otra persona para que haga lo que tú quieres. Tu deseo es tanto tu bienestar como el de la otra persona.

En resumen, si estás comprometido a lograr tus metas es importante aprender a decir ¡NO! de manera asertiva a aquellas ofertas que te alejan de los resultados que deseas. No es fácil y por eso en nuestro próximo escrito verás una estrategia sencilla para poner esto en práctica.

MANTÉN LA PERSPECTIVA CORRECTA

Como Reemplazar la Mentalidad de Escasez con una de Abundancia  (Parte 2)

¿Qué tienen en común estos tres relatos bíblicos?

  • Los 12 espías que Moises envió para espiar la tierra prometida (Num. 13-14)

  • David enfrenta a Goliat (1Sam. 17)

  • Pedro camina sobre el agua (Mt. 14)

Es un asunto de perspectiva

En nuestro último blog comenzamos a explorar la idea de cómo reemplazar la mentalidad de escasez con una de abundancia. En éste, queremos resaltar el ingrediente esencial que hace posible el cambio: la fe.
Todos enfrentamos problemas, pero lo importante no es el tamaño del problema sino como lo vemos. Es decir, qué tan grande o pequeño lo hacemos en nuestra mente. Todo depende de donde está nuestra mirada; es un asunto de perspectiva.
En estos tres conocidos y desafiantes relatos bíblicos podrás encontrar la clave de cómo puedes hacer el cambio de una mentalidad de escasez a una de abundancia manteniendo una perspectiva de fe. Veamos.

¿La mayoría siempre la tiene la razón?

Cuando Moisés envió a 12 hombres a espiar la tierra prometida, 10 regresaron diciendo que la tierra era buena, pero los moradores eran gigantes que vivían en ciudades amuralladas. “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros… todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura… raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. (Números 13:31-33) ¡Nunca los derrotaremos!, se quejaron amargamente.

Pero los otros dos, Josue y Caleb, regresaron con un reporte diferente: Ellos dijeron: “… No temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis”. (Num. 14:9)
Ambos grupos vieron la misma situación. ¿Cuál era la diferencia entre el reporte de mayoría y el de minoría? Perspectiva. Uno estaba enfocado en el tamaño de su problema, el otro en el tamaño de su Dios.

¿Impresionado con el problema o con Dios?

Volvamos al ejemplo de David. Mientras todo el ejército hebreo temblaba ante el imponente Goliat, David pregunta, ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? (1Sam.17:26). David vio al mismo gigante que vieron los demás. ¿Cuál era la diferencia? Nuevamente, perspectiva. David nunca lo llamó un gigante. Él no estaba impresionado por el tamaño de su enemigo sino por el tamaño de su Dios.

¿Qué estás mirando, Pedro?

En los evangelios tenemos el increíble relato de cómo Pedro, ante la invitación de Jesús, camina sobre el agua. “Y Jesus dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús”. Entonces, sucedió algo interesante: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mat. 14:29-31)
¿Cuál fue la diferencia entre el Pedro que salió de la barca y el que Jesús tuvo correr a salvar? Nuevamente, perspectiva. Pedro puso su mirada en las circunstancias, quitándola de Aquel que controla las circunstancias.

¿Qué hay de ti?

¿Será que tu perspectiva te está manteniendo fuera de tu “tierra prometida”? ¿Ves tus desafíos como Goliats imposibles de vencer? ¿Te estás hundiendo en las aguas de la desesperación, en lugar de caminar confiadamente hacia tu destino? Dices cosas como: “Nunca saldré de deudas”, “Jamás venceré esta enfermedad”, “Es imposible lograr mis sueños”?

La solución es un cambio de perspectiva: quitar tu mirada del problema y poner los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” Heb. 12:2. No se trata de negar la realidad del problema, sino de creer que Dios quiere y puede manejar el problema que enfrentas mucho mejor que tú. ¿Lo crees?

img_4355 MANTÉN LA PERSPECTIVA CORRECTA

¿ESTÁS LIMPIO? 

Como Reemplazar la Mentalidad de Escasez con una de Abundancia

En Panamá usamos la expresión “estar limpio” para describir un estado de escasez económica. No tiene nada que ver con condiciones higiénicas sino con la salud de mis finanzas. Todos entendemos el mensaje de alguien que saca sus bolsillos. En esencia, lo que está diciendo es: “¡No tengo los recursos para enfrentar esta situación!”

img_4354 ¿ESTÁS LIMPIO? 
La buena noticia es que podemos reemplazar ese mensaje con uno más positivo. Para ilustrar cómo, voy a hacer referencia a una historia que sin duda conoces muy bien. De hecho, tu mente se va a apresurar a ir al final. Pero te ruego que no lo hagas, para que puedas disfrutar plenamente de la lección que trae esa increíble historia de fe.

Me refiero a la historia de David y Goliat. Escondida en este conocido y emocionante relato bíblico está la clave de cómo convertir una mentalidad de escasez en una de abundancia.

Cuando David se ofrece para enfrentar al gigante, el rey Saúl le dice: “No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud“. (1Sam. 17:33). Nótese que, hasta cierto punto, lo que el rey dijo era cierto. David no tenía armas ni experiencia en la guerra. Es más, ¡ni siquiera estaba alistado en el ejército! En esencia, lo que le estaba diciendo era que no tenía los recursos necesarios para enfrentar la situación. ¡Eso es lo que se llama mentalidad de escasez!

Hay veces en que nos vamos a sentir así. Enfrentamos una situación mucho más grande de lo que sentimos que podemos manejar y nos sentimos completamente abrumados. Nos sentimos “limpios”, por así decirlo, frente a la condición.

Afortunadamente, a diferencia de Saúl y su ejército, David no estaba infectado con una mentalidad de escasez, sino de fe en el Dios TODOPODEROSO. Su vista no estaba en sus finitos recursos humanos, sino en los recursos infinitos de Dios. Goliat era mucho más grande que él, pero era mucho más pequeño que Dios. Eso es lo que yo llamo la mentalidad de abundancia.

La mentalidad de abundancia

En marcado contraste con la mentalidad de escasez, la mentalidad de abundancia dice: “Yo no tengo los recursos para enfrentar mi situación, ¡pero Dios sí! Con Él tengo TODO lo que necesito”. 

“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza… y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel”. 1 Samuel 17:45-46

Nótese que al final Dios usó lo que David tenía para resolver el problema llamado Goliat. ¿Qué tenía David? Tenía habilidad con una honda y experiencia previa frente a situaciones difíciles. Él no enfrentó a Goliat confiando en estas cosas, sino confiando en que Dios podía usarlas, para Su gloria.

Por cierto, David no fue el único con esa mentalidad a quien Dios usó de esa manera. Sin duda recordarás la hermosa historia del niño que puso su almuerzo en manos de Jesus para alimentar a una multitud. Sus discípulos lo menospreciaban diciendo “¿Qué es esto para tantos?” (Jn. 6:9). Pero Jesús no estaba limitado por la mentalidad de escasez de sus discípulos.  Honrando la fe del niño, tomó la merienda y con ella alimentó a más de cinco mil personas y sobró. ¡Eso se llama abundancia!

¿Qué hay de ti? ¿Qué estás enfrentando ahora mismo? Quizás sea una situación económica, o un problema en tus relaciones en casa o el trabajo. Quizás tienes algún reto físico o una meta que se ha vuelto difícil de alcanzar. Quizás sientes que no tienes lo que se requiere para salir adelante.

Tú también puedes ser como David y adoptar una mentalidad de abundancia, haciendo dos cosas:

  1. Creyendo que Dios tiene TODO lo que necesitas para enfrentar TU situación (Filp. 4:13) y,
  2. Poniendo a Su disposición los recursos que tienes. (¡No cometas el error de menospreciar lo que tienes!)

¡No te conformes con una mentalidad de escasez! ¡Cámbiate a una de abundancia! Cristo dijo:

…Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Jn. 10:10

¿Cómo te puede ayudar este cambio de mentalidad a enfrentar tu situación?

¡Bendiciones!

¿Qué cualidades distinguen a una Buena Oveja?

“La verdadera guianza es como una pequeña antorcha en un bosque oscuro. No muestra todo de una vez. Pero da suficiente luz para dar el siguiente paso de manera segura”

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img_4308 ¿Qué cualidades distinguen a una Buena Oveja?¿Qué corazón no salta de gozo al leer pasajes hermosos como Juan capítulo 10 o el Salmo 23 que destacan las cualidades de Cristo como el Buen pastor? Él conoce a sus ovejas por nombre; va delante ellas guiándolas y da su vida por ellas. ¡Alabado sea el Buen Pastor! 

¿Pero qué hay de las ovejas? ¿Cuales son las cualidades que distinguen a la buena oveja? De este pasaje en Juan, descubrimos que sólo son dos: aprender a distinguir la voz de su pastor y obedecer.

“Mis ovejas oyen mi voz… y me siguen.” Juan 10:27


1. La buena oveja conoce la voz de su pastor. 

Una de las cualidades más impresionantes de estos bovinos es que saben reconocer la voz de su pastor. A veces pastores de diferentes rebaños las juntan para llevarlas a pastar, tomar agua o resguardarlas en un redil. Sin embargo, a la hora de separarlas cada pastor sólo tiene que llamar a sus ovejas. Aunque están con un montón de ovejas de otro pastor, cada oveja puede distinguir correctamente la voz de su pastor.

¿Alguna vez te has preguntado si la voz que estás oyendo en tu cabeza es de Dios, del enemigo o de ti mismo? Yo también. Te confieso que aún después de casi 40 años de ser cristiano, no siempre me es fácil distinguir la voz del Buen Pastor. Pero he aprendido –a la brava– cuatro cosas sobre cómo distinguir su voz:

  • El Buen Pastor te habla a través de su Palabra (véase 2Tim. 3:15-17).

Muchas veces la cosas que Dios quiere que hagas ya están claramente explicadas en la Biblia. No requieren revelación, interpretación, ni explicación. Sólo hay que leer. Ahí están.

También te ayuda a discernir lo falso. Una vez le pregunté al cajero de un banco porque ellos aceptaban los billetes de $100 sin pestañear mientras que los comercios dan “tanta lata”. “Porque no lo conocen”, me respondió. Y con cierto aire de seguridad continuó: “¡Puedo detectar un billete falso con sólo verlo en tu mano!” Asimismo, es importante familiarizarse con lo que Dios dice en su Palabra. No solo te ayudará a entender qué hacer, sino también a discernir lo falso, pues la voz de Dios nunca va a contradecir la Palabra de Dios.

  • El Buen Pastor te habla a través de su Espíritu (véase Juan 14:26). 

Esto funciona muy bien en combinación con la Palabra. Muchas veces él va a traer a tu atención historias o versículos que has leído o memorizado.

  • El Buen Pastor te habla a través de la atmósfera de un culto (véase 1Cor. 14:24-26).

No es sólo la prédica; es TODA la atmósfera del culto. La cordialidad, la alabanza, un canto de adoración que fluye de un corazón agradecido, un testimonio sencillo pero sincero de lo que Dios está haciendo, un mensaje ungido y bien preparado. Todo trabaja para ayudarte a entender lo que Dios quiere decirte.

  • ¡El Buen Pastor te puede hablar a través de cualquier método! 

En realidad, lo importante no es tanto el como, sino el hecho de que Él quiere hacerte conocer su voluntad. El promete:

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”. Salmo 32:8.

Por eso, mucho más importante que usar el método correcto, de nuestra parte se requiere estar en el lugar para escuchar su voz. Eso me lleva al siguiente punto.

2. La buena oveja obedece a la voz de su Pastor. 

¿Sabes por qué muchas veces nos cuesta oír la voz del Buen Pastor? ¡Porque muchas veces NO queremos oírla, porque sabemos lo que nos va decir! Simplemente queremos hacer lo que nos da la gana. ¡Y cuando es así Él NO nos va hablar! ¿Para qué?
En resumen, mi amigo, si quieres disfrutar de todas las bendiciones de tener a un Buen Pastor, tienes que ser una buena oveja. Tu máxima prioridad tiene que ser ésta: aprender a discernir la voz de Dios y obedecer.

¿Qué retos enfrentas al ser una buena oveja?

¡Bendiciones!

COMO IDENTIFICAR Y SUPERAR TUS DUDAS LIMITANTES

“La gente altamente exitosa entiende que no hay sentimiento más poderoso que darse cuenta que la única persona que puede limitarte eres tú mismo.” Jessica Rovello

img_4305 COMO IDENTIFICAR Y SUPERAR TUS DUDAS LIMITANTESRecientemente fui a hacer un trámite en una empresa y cuando iba llegando encontré un estacionamiento disponible justo a la entrada y en la sombra. ¡Era perfecto! Pero había un guardia de seguridad al lado, así que pensé que era un estacionamiento reservado. Me dispuse a estacionarme en otro espacio que estaba mucho más lejos y en el sol, pero pensándolo de nuevo, como no vi ningún letrero que lo prohibiera, decidí asumir el riesgo de que me llamaran la atención. Así que me estacioné, pasé al lado del guardia de seguridad, hice mi diligencia, me retiré y ¡nadie me dijo nada! Allí me di cuenta: ¡la única limitación estaba en mi mente! ¡Qué oportunidad hubiera perdido! 

Esta anécdota es un ejemplo sencillo pero típico de cómo muchas veces permitimos que nuestras dudas limitantes nos lleven a conformarnos con menos de lo que podemos alcanzar. 
¿Qué son dudas limitantes? 

Son temores, incertidumbres y maneras de pensar que socavan tu potencial y te mantienen estancado. 
Por ejemplo, ¿alguna vez has rechazado una oportunidad porque pensabas que eras muy joven (o viejo)? Eso casi le pasa al profeta Jeremías cuando Dios lo llamó a ser un profeta a temprana edad. Él respondió atemorizado: “¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño”. Pero Dios lo paró en seco: “No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande”. (Jer. 1:6-7).
En otro ejemplo bíblico, un hombre fue informado de cómo podía ser sanado de una terrible enfermedad. ¡Pero se fue enojado porque le parecía demasiado sencillo! Afortunadamente, alguien lo convenció de que lo intentara de todos modos y fue sanado inmediatamente (2Rey. 5:9-14). 
¡En ambos casos, su manera de pensar limitante casi los priva de algo muy bueno que Dios tenía para ellos!  
Otros ejemplos de dudas limitantes: No puedo lograr mi sueño porque…

  • Temo fracasar.
  • No tengo suficiente educación (o tengo demasiada).
  • No soy bueno en matemáticas. (¡Cuantas veces he oído esto como profesor!)
  • Tengo récord policivo. 
  • No tengo buena salud. 
  • No tengo tiempo.
  • No puedo bajar de peso por factores hereditarios.
  • ¡Alguien como ella/él jamás se fijaría en alguien como yo!
  • Me casé con la persona equivocada, nací en el hogar equivocado, el país equivocado, etc.

    ¿De dónde viene las dudas limitantes?

    Muchos de estos pensamientos limitantes vienen de experiencias negativas que hemos generalizado. Tendemos a creer que lo que sucedió en el pasado siempre será así. Si, por ejemplo, tuvimos un fracaso como empresario, rechazamos cualquier otra oportunidad comercial diciendo: “Es que no soy bueno para los negocios”. 

    ¡Es importante eliminar las dudas limitantes!

    La diferencia principal entre los que logran sus sueños y los que simplemente sueñan está en la manera en que manejan sus dudas limitantes. Los primeros han aprendido a enfrentarlos y eliminarlos. 
    Esto sé: si estoy atascado consistentemente en algo es porque hay algo en mi manera de pensar que necesito cambiar. No puedo cambiar mi condición si sigo pensando de la misma manera. Jesús lo explicó así: “El vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.” (Mr. 2:22). No se puede obtener nuevos resultados usando la vieja manera de pensar. 

    ¿Cómo se elimina una duda limitante?

    Cuatro pasos: identifícalo, cuestiónalo, reemplázalo y repítelo. 
    1. Identifícalo. El primer paso es estar consciente de él. Muchas veces estos pensamientos saboteadores trabajan a nivel subconsciente. Están en lo más profundo de tus creencias y sistema de valores y afectan tu conducta sin que te des cuenta. Por eso es importante detenerte y preguntar: ¿Qué manera de pensar me impide avanzar en esto? Pídale a Dios que te lo revele. También vale darle permiso a alguien de confianza que te ayude a sacar a flote esas incertidumbres que te mantienen atascado. 

    2. Cuestiónalo. El siguiente paso es preguntar si esa creencia tiene validez. Muchas de nuestras dudas limitantes simplemente son mentiras que hemos aceptado sin preguntar. ¿Es verdad que mi edad es un impedimento absoluto para lograr mi objetivo? ¿Es cierto que necesito mucho tiempo y dinero para iniciar ese proyecto? ¿Cómo es posible que otras personas en mi condición lo han logrado? ¿Simplemente porque no lo logré en el pasado, significa que no lo puedo lograr si lo intento otra vez? ¿Qué tal si…?

    3. Reemplázalo. ¡No hay nada más liberador que conocer la verdad! (Jn.8:32). Una vez identificada la mentira, reemplázala con la verdad. ¡Qué mejor lugar para encontrar la verdad que en la palabra de Dios, la Biblia! (Jn. 17:17). ¿Qué dice Dios al respecto en su Palabra? A menudo es conveniente resumirlo en una frase energizante personalizada y ponerlo por escrito. Daré un ejemplo más abajo.
    4. Repítelo. Esa duda limitante probablemente ha sido arraigada por medio de la repetición y no se irá de buenas a primeras. Por eso, cada vez que regrese será necesario desalojarlo de tu mente por medio de la repetición de la frase liberadora. ¡Cuando reemplazas ese disco rallado mentiroso con una verdad redentora te sentirás energizado y empoderado!  
    Si practicas estos cuatro pasos, mi amigo, aprenderás a “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2Cor. 10:5) y serás “transformado por medio de la renovación de tu entendimiento… comprobando la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta“. (Rom. 12:2). 


    Un ejemplo práctico:

    Digamos que estás luchando con una baja autoestima a causa de algo en tu apariencia física. Una mañana, te miras en el espejo y regresan esas ideas negativas con las que constantemente luchas: “Soy tan ordinario”, “¡Parece que Dios estaba distraído cuando me hizo!”, etc. Entonces, te detienes y dices en voz alta: “¡Un momento! ¡Eso sencillamente no es verdad! ¡Dios no hace basura! El Sal. 139:14 dice ‘¡Te alabo porque soy una creación admirable! Tus obras son maravillosas y esto lo sé muy bien!‘ ¡Eso significa que soy una obra maestra!”. Así que decides poner en el espejo de tu baño esa frase junto con la cita bíblica. Ahora, cada vez que estás frente al espejo te miras a los ojos y repites la frase “¡Soy una obra maestra!” y el versículo. De este modo, en lugar de salir deprimido todas las mañanas, ¡sales energizado y motivado! 

    ¿Con qué pensamientos y dudas limitantes estás luchando? ¿Qué tal si les dices hoy: “¡Hasta aquí llegaste!”? 

    ¡Bendiciones!

    Como dar una palabra de aliento

    “La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra”.  Proverbios 12:25

    Recientemente escuché una conmovedora historia que ilustra el poder que tienen las palabras. Un poder que está también a tu alcance. María había crecido sabiendo que era diferente a otros niños y lo odiaba. Ella nació con un paladar hendido y tuvo que soportar las burlas y miradas de niños crueles que se mofaban de ella sin piedad y sin cesar por su labio deformado, su nariz torcida y su manera de hablar confusa. Por todo esto, Mary creció detestando el hecho de ser “diferente”. Ella estaba convencida que nadie afuera de su familia podía amarla… hasta que conoció a la maestra Leonard.

    La Sra. Leonard tenía una sonrisa cálida y todos en su clase la amaban, especialmente Mary. En la década de los años 50, era común que las maestras hicieran una prueba de audición cada año. “La prueba del susurro” consistía en que el niño tapara un oído con un dedo y luego repetir algo que la maestra le susurraba en el otro. Mary sabía que las maestras usualmente decían cosas como, “El cielo es azul” or “¿De qué color son tus zapatos?” Pero no ese día. Sin duda, Dios puso cuatro palabras en la boca de la Sra. Leonard que cambiarían la vida de Mary para siempre. Cuando vino la prueba del susurro, Mary escuchó las palabras: “¡Ojalá fueras mi hijita!”

    Todos lo necesitamos

    No solo los niños necesitan mucho aliento, nosotros también. No me importa cuán maduro, seguro de sí mismo y confiado sea una persona, siempre puede usar una palabra de aliento.  

    Ni aún el presidente Abraham Lincoln, considerado por muchos como el mejor presidente que ha tenido los Estados Unidos, estaba exento de necesitar una palabra de aliento. La noche que fue asesinado el 14 Abril de 1865, entre sus bolsillos estaba un recorte de un artículo de un periódico con una carta al editor donde alababa el liderazgo del presidente y su reelección. Sin duda esas palabras fueron un refrescante aliento para este mandatario que había recibido innumerables críticas por su gestión durante los años de cruenta guerra civil que rasgó la nación. 
     

    Lo que es el aliento

    img_4167 Como dar una palabra de alientoAlentar es el acto de inspirar a otros con coraje, espíritu y esperanzas renovadas. Es motivar a otros a seguir en la dirección correcta. Hay tantas cosas contrarias en este mundo que nos desaniman, frenan y nos llevan en otra dirección. Por eso constantemente necesitamos de esa palabra a nuestras espaldas diciéndonos: “¡Éste es el camino!” (Isa. 30:21).  

    Ahora, hay maneras de decir las cosas que, aunque bien intencionadas, no son alentadoras. Una vez, cuando estuve hospitalizado, alguien vino a visitarme y me dijo que su tío murió de lo que yo tenía. ¡Te aseguro que no me sentí muy alentado con sus palabras! Por eso, es importante saber dar una palabra de ánimo.  

    Las dos formas de aliento

    El aliento pueden tomar dos formas: aprecio y afirmación. Es importante entender la diferencia: El aprecio tiene que ver con lo que la persona hace. La afirmación tiene que ver con lo que la persona es. El aprecio va dirigido a la conducta. La afirmación va dirigida a la persona.  

    Las palabras de aliento más efectivas son las que incluyen las dos. Por ejemplo: “Gracias, Isabella, por traerme la escoba tan pronto te lo pedí. ¡Eres una niña muy obediente!” Nótese los dos elementos: aprecio por la conducta, afirmación de lo ella es. 

    Un maestro o líder que sabe dar palabras de aliento, especialmente las que incluyen tanto aprecio como afirmación pueden hacer una diferencia muy grande en la vida de otros, sea niño o adulto. 

    ¡No tenga temor de dar demasiado aliento! Ningún estudio ha revelado daño sicológico por dar demasiado aliento! ¡Solo asegúrese de que sea sincero!

    ¡Te aliento a que tomes un momento para animar a alguien hoy! ¡Ya sabes cómo hacerlo! ¡Vamos! ¡Tú puedes!

    ¡Bendiciones!