2da Característica de la Obra que Dios Respalda

 “Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero…Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.” Gen. 39:2-3

Imagina que pudieras tener la absoluta certeza de que Dios respalda todo lo que haces. ¿Qué diferencia haría en tu vida? ¿Tu ministerio? ¿Tu hogar? ¿Es posible tener esa clase de seguridad? La respuesta es sí.
En nuestro último escrito comenzamos este interesante estudio sobre las características de la obra que Dios respalda basado el libro “Sentado, Andando, Firmes escrito por el pastor y evangelista chino Watchman Nee. En este escrito continuamos con el segundo requisito:

“En segundo lugar, toda obra efectiva en el propósito divino tiene que ser concebido por Dios. Si nosotros planeamos una obra y luego le pedimos a Dios que lo bendiga, no tenemos derecho a esperar que él lo respalde. El nombre de Dios jamás puede ser un ‘sello de goma’ para autorizar una obra que nosotros mismos hemos concebido. Puede haber bendición sobre tal obra, pero será parcial y no completa. Allí no puede haber ‘…en Su nombre’, sino, tristemente, ¡sólo nuestro nombre!
‘”No puede el Hijo hacer nada por sí mismo‘. ¡Cuán a menudo encontramos en el libro de los Hechos las prohibiciones del Espíritu Santo! En Hechos 16 leemos como a Pablo y los que lo acompañaban ‘les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.

Y de nuevo: ‘pero el Espíritu no se lo permitió.’ Aún así, este libro es el libro de los hechos del Espíritu Santo, no de lo que no hizo. Demasiadas veces pensamos que lo importante es lo que se hace. Tenemos que aprender la lección de no hacer —de mantenernos quietos para Él. Tenemos que aprender que si Dios no se mueve, no nos atrevemos a tomar un paso. Cuando hallamos aprendido esto, entonces Él podrá enviarnos confiadamente a hablar en nombre de él.
“Debo, por tanto, tener un conocimiento de la voluntad de Dios en mi esfera particular de trabajo. Mi obra debe comenzar solo a partir de esa seguridad. El principio duradero de toda verdadera obra cristiana es: ‘En el principio Dios…'”

¡WOW! Desafiante, ¿verdad? ¡Me declaro culpable! ¡Cuántas veces he pedido a Dios que bendiga el esfuerzo de mis manos sin preguntar si realmente nuestra obra es Él!
En mi próximo escrito continuaré con las otras características. Por mientras, permíteme preguntarte: ¿tus planes se iniciaron en el corazón de Dios o en el tuyo? ¿Cómo lo sabes?

¡Bendiciones!

Las Características de la Obra que Dios Respalda

“Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero…Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.” Gen. 39:2-3

Imagina que pudieras tener la absoluta certeza de que Dios respalda tu vida y todo lo que haces así como lo hizo con José. ¿Qué diferencia haría? ¡Mucha! ¿verdad? Pero, ¿es posible tener esa clase de seguridad? La respuesta es, sí. ¡Absolutamente!
Para sustentarlo quiero referirme a un libro que ha impactado mi vida y que considero todo cristiano debe tener en su

img_3659 Las Características de la Obra que Dios Respalda biblioteca: “Sentado, Andando, Firmes” escrito por el pastor y evangelista chino Watchman Nee (1903-1972). Es un libro corto pero profundo. En esencia un estudio bíblico del libro de Efesios que destaca los privilegios y deberes de nuestra posición en Cristo Jesús.
En la parte final del libro, Nee describe, con meridiana precisión, las cuatro características de la obra que Dios respalda. En este escrito exploraremos el primero. A continuación, las palabras de Nee:

“¿Tenemos tal comunión con el Señor que él nos respalda en lo que hacemos? A menudo nos encontraremos en situaciones en que sólo las promesas de Dios nos sustentan. La pregunta es, ¿nos respaldará? ¿Puede Él respaldarnos?
Permíteme delinear las cuatro características esenciales de una obra que Dios respalda completamente. El primer requisito vital es una verdadera revelación a nuestros corazones del propósito eterno de Dios. Esto es indispensable. Si estoy trabajando en la construcción de un edificio, necesito saber si el objetivo es construir un garaje o un hangar para un avión o un palacio. Aunque sea como mano de obra no calificada, necesito ver el diseño o no podré ser un trabajador inteligente.
Hoy día, la mayoría de los cristianos asumen que toda obra evangelística es la obra de Dios. Pero el evangelismo nunca puede ser algo aislado. Tiene que integrarse al plan completo de Dios, pues es, de hecho, un medio para un fin. El fin es la preeminencia del Hijo de Dios, y el evangelismo es traer a los hijos entre los cuales él será preeminente.
En los días de Pablo cada creyente tenía una relación específica con el propósito eterno de Dios (véase Efesios 4:11-16). Eso no debería ser menos cierto hoy… Es un asunto de identificar mi propósito con el propósito eterno de Dios. Toda obra cristiana que no se alinea de esa manera es fragmentaria, aislada y eventualmente conducirá a nada.
Tenemos que buscar de Dios una revelación a nuestros corazones por el Espíritu Santo del “designio de su voluntad” (Efesios 1:9-12) y luego preguntarnos “la obra que estoy haciendo se alinea con eso” ? Una vez definido eso, todas las dudas menores en asuntos de guianza diaria se resolverán solos.”

Interesante, ¿verdad? En mi próximo escrito continuaré con las otras características. Por mientras, permíteme preguntarte: ¿Cómo se alinea tu vida y tu obra con lo que Dios esta haciendo?
¡Bendiciones!

COMO IDENTIFICAR Y LIDIAR CON LA CONDUCTA DEL SABIO, EL NECIO Y EL MALO (3ra parte)

 img_3585-2 COMO IDENTIFICAR Y LIDIAR CON LA CONDUCTA DEL SABIO, EL NECIO Y EL MALO (3ra parte) 

¿Alguna vez te ha tocado lidiar, corregir or confrontar a alguien malo? ¿Alguien que te persigue y quiere hacerte daño? ¿Cuál es la mejor estrategia para lidiar con este este tipo situaciones?  
En nuestros escritos anteriores vimos cómo lidiar con personas “sabias“, aquellos que están abiertos a tus críticas constructivas, y las que son “necias“, los que rechazan la corrección pero son corregibles con un castigo aplicado con firmeza en amor.   
Pero, hay personas que, desafortunadamente, a pesar de todas las advertencias y castigos y firmeza y amor, no sólo persisten en su mala actitud sino que buscan hacer mal a la persona o la organización que trata de corregirlo. ¿Qué hacer entonces?
EL MALO

El rebelde no busca sino el mal…” Pr. 17:11
¿Cómo reacciona el “malo” al ser confrontado con la verdad? No sólo no la escucha, ¡PELÉA y ATACA! Busca venganza. Persigue al mensajero. Deliberadamente lo acosa para hacerle daño. Promueve chismes, calumnias y pleitos. “El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos. El hombre malo lisonjea a su prójimo, y le hace andar por camino no bueno. Cierra sus ojos para pensar perversidades; Mueve sus labios, efectúa el mal“. Pr. 16:28-30. 
¿Cómo es el futuro con el malo? En una sola palabra: Destrucción. Su fin es destruir al mensajero y a la organización que representa.  
¿Cuál es la mejor estrategia para lidiar con el malo? No más hablar, no más ayuda, ¡protégete! “El avisado ve el mal y se esconde” . Pr. 27:12
A veces será necesario dedicar recursos económicos para limitar o impedir el contacto con esa persona, contratar los servicios de un abogado, o recurrir a la protección de las autoridades. “El rebelde no busca sino el mal, y mensajero cruel será enviado contra él“. Pr. 17:11.
En la tabla a continuación he resumido lo que hemos estudiado de los tres tipos de conductas. Si desea una versión electrónica más fácil de imprimir puede descargarla aquí: EL SABIO, EL NECIO Y EL MALO. 
 img_3585-2 COMO IDENTIFICAR Y LIDIAR CON LA CONDUCTA DEL SABIO, EL NECIO Y EL MALO (3ra parte) Recuerde que es crucial tener siempre presente que, en este contexto, “sabio“, “necio” y “maloNO SON PERSONAS, sino ACTITUDES o CONDUCTAS que un momento dado todos podemos adoptar frente a un determinado tema o asunto.
Utilice esta información al lidiar con las personas con las cuales trabajas, ya sea como subalternos o como colegas. Aprende a reconocerlos y ajustar tu estrategia para lidiar con ellos.
Es igualmente importante mirar las áreas en nuestras propias vidas en donde nosotros mismos hemos actuado de manera sabia, necia o mala. ¿Has visto evidencias de estas conductas en tus reacciones al ser corregido?
¡Bendiciones!

COMO IDENTIFICAR Y LIDIAR CON LA CONDUCTA DEL SABIO, EL NECIO Y EL MALO (2da parte)

“Justificarse es un proceso de no percibir la realidad sino de intentar ajustarla a nuestras emociones” ― Ayn Rand

img_3585-1 COMO IDENTIFICAR Y LIDIAR CON LA CONDUCTA DEL SABIO, EL NECIO Y EL MALO (2da parte)

¿Alguna vez te ha tocado corregir or confrontar a alguien que está a la defensiva? ¿Cómo te fue? Probablemente no muy bien. ¿Cuál es la mejor estrategia para lidiar con este este tipo situaciones?
En nuestro escrito anterior vimos cómo lidiar con personas “sabias“, aquellas que están abiertos a tus críticas constructivas y retroalimentación. Pero, desafortunadamente, no todas las personas mantienen esa actitud en todas las situaciones. A veces pueden actuar, o más bien podemos actuar (me incluyo), como necios. ¿Qué actitudes caracterizan al “necio“?

EL NECIO

“El camino del necio es derecho en su opinión.”

Pr. 12:15

¿Cómo reacciona el “necio” al ser confrontado con la verdad? ¡La rechaza! “El necio menosprecia el consejo…” Pr. 15:5. En marcado contraste con el sabio, el necio no escucha, ni acepta la verdad, ni acepta su error. Más bien lo niega, minimiza, excusa, justifica, culpa a otros, etc. Por lo tanto, no ve ninguna necesidad de cambiar sino más bien espera que la realidad se ajuste a su situación. “En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar“. Pr. 26:16.
¿Qué del infortunado mensajero? ¡Lo rechaza! Se enoja. Acusa. La relación se hace más tensa. “El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca…” Pr. 9:7-8.
¿El futuro? Más de lo mismo. Si no hay problema, ¿por qué cambiar?, piensa el necio. “Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad“. Pr. 26:11
Entonces, ¿cuál es la mejor estrategia para lidiar con el necio?

1. ¡Deja de regañar! Tus críticas constructivas, aunque bien intencionadas, no funcionan porque caen en oídos sordos. “No hables a oídos del necio, porque menospreciará la prudencia de tus razones“. Pr. 23:9.
2. ¡No te rebajes a su nivel!  

“Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión“. Pr. 26:4-5.

3. ¡ACTÚA! Si tienes autoridad sobre él o ella aplica castigos o déjelo sufrir las consecuencias de su necedad. Si no tienes autoridad, entonces protégete y aplica límites para que no seas afectado por las consecuencias de su imprudencia.
El látigo para el caballo, el cabestro para el asno, y la vara para la espalda del necio“. Pr. 26:3
El perezoso no ara a causa del invierno; Pedirá, pues, en la siega, y no hallará“. Pr. 20:4

Recuerda: ¡Hay esperanza si tomas en cuenta que hay una diferencia entre herir y lastimar! La diferencia está en la intención. Al aplicar el castigo con firmeza pero con amor hay la posibilidad de que el necio reaccione favorablemente.
Fieles son las heridas del que ama…” Pr. 27:6.
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él. Pr. 22:15
¿Qué de ti? ¿Tienes en tu equipo a algún “necio“? ¿Lo amas lo suficiente para “herirlo“? Por otro lado, algunas vez has actuado “neciamente” creyendo que tienes todas las respuestas? Lo más “sabio” que puedes hacer es reconocerlo y, con la ayuda de Dios corregir el rumbo! ¡Él quiere ayudarte!
¡Bendiciones!

COMO IDENTIFICAR Y LIDIAR CON LA CONDUCTA DEL SABIO, EL NECIO Y EL MALO (1ra parte)

 img_3585 COMO IDENTIFICAR Y LIDIAR CON LA CONDUCTA DEL SABIO, EL NECIO Y EL MALO (1ra parte)


Por Wesley Jones  con ideas de Dr. Henry Cloud en Wise, Fools and Evil
¿Alguna vez te ha tocado como líder la difícil tarea de confontar la mala actitud de un subalterno? ¿O te ha tocado estar en el lado receptor del careo? En ninguno de los casos no es fácil, ¿verdad? Por lo general tendemos a evitar estas situaciones a toda costa. Pero a veces es inevitable. ¿No sería de gran ayuda un “manual de instrucciones” para lidiar esas situaciones?

 

El libro de Proverbios ciertamente es un libro de sabiduría. Nos da luz sobre cómo manejar con éxito todo tipo de situaciones: dinero, matrimonio, hijos, amigos, trabajo, etc. También tiene mucho que decirnos sobre cómo enfrentar situaciones en donde tenemos que confrontar la conducta de otros. Las reacciones de los confrontados pueden resumirse básicamente en tres actitudes que llamaremos el “sabio“, el “necio” y el “malo“.
Es crucial tener presente que en este contexto, “sabio”, “necio” y “malo” NO SON PERSONAS, SINO ACTITUDES O CONDUCTAS que un momento dado todos podemos adoptar frente a un determinado tema o asunto.  Así, una persona puede conducirse “sabiamente” en un asunto y la misma persona puede adoptar una actitud  “necia” o aun “mala” hacia otro tema (porque, por ejemplo, cree que ya tiene las respuestas).
Hace algunos años atrás, vi un interesante vídeo del Dr. Henry Cloud sobre este tema, y aunque no citó escritura alguna, inmediatamente reconocí lo bíblico del contenido.

Él decía que podemos identificar al sabio, al necio y al malo por la forma en que reacciona a los siguientes aspectos: la verdad, la realidad, el mensajero y el futuro.
Vamos a usar estos ejes temáticos para analiza cada uno de los tres tipos de reacciones a la luz de las Escrituras, particularmente Proverbios, y luego definir la mejor estrategia para lidiar con cada uno. En este escrito estudiaremos las características del “sabio” y en otros, las otras dos.

EL SABIO

“… El que obedece al consejo es sabio”.  Pr. 12:15

¿Cómo reacciona el sabio al ser confrontado con la verdad? La escucha y recibe; de hecho, la busca. “… el oído de los sabios busca la ciencia.” Pr. 18:15. No sólo escucha la corrección sino que la acepta haciendo los ajustes necesarios. “La necedad es alegría al falto de entendimiento; mas el hombre entendido endereza sus pasos“. Pr. 15:21. Es decir, el sabio no trata de ajustar la realidad a su situación, sino más bien, su situación a la realidad.
Por eso, su actitud hacia el mensajero que trajo la corrección es positiva. Lo aprecia y agradece. “Corrige al sabio, y te amará“. Pr. 9:8. En consecuencia, la relación entre ambos se fortalece.
¿Qué se puede esperar del sabio en el futuro? ¡Lo mejor! “De sus caminos será hastiado el necio de corazón; Pero el hombre de bien estará contento del suyo“. Pr. 14:14.
Entonces, ¿cuál es la mejor estrategia para lidiar con él? Primero, ¡continúa dándole consejos y retroalimentación! ¡Funciona! “La reprensión aprovecha al entendido“. Pr. 17:10. ¿Por qué? ¡Porque sí escucha!
Segundo, invierte en él. Los recursos en términos de tiempo, dinero y esfuerzo, entrenamiento, etc, son una excelente inversión que pagará jugosos dividendos. “Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber“. Pr. 9:9.
Pero recuerda: ¡No todas las personas son sabias! Nuestra tendencia es creer que todos actúan y piensan como nosotros. La cruda realidad es que no es así, como veremos al estudiar al necio y al malo.
¿Qué hay de ti? ¿Tienes en tu equipo a alguien “sabio“? ¿Lo valoras? Por otro lado, ¿cómo actúas cuándo te toca estar del lado receptor de la corrección? ¿Eres “sabio“?
¡Bendiciones!

El poder de una sola persona

“No sigas a la multitud. ¡Deja que la multitud te siga a ti!” ~ Margaret Thatcher

El presidente Ronald Reagan contó esta interesante anécdota durante el Desayuno Anual de Oración el 2 de febrero de 1984:
El poder de la oración se puede ilustrar con una historia que data del siglo cuarto después de Cristo. Un monje asiático vivía en una pequeña aldea remota pasando la mayor parte su tiempo en oración y cuidando el jardín de donde obtenía su sostén. Su nombre era Telémaco. Un día sintió que escucho la voz de Dios diciéndole que fuera a Roma. Creyendo que escuchó lo que escucho, partió. Llegó semanas después, habiendo viajado la mayor parte a pie.
Era el tiempo de festival en Roma. Estaban celebrando un triunfo sobre los godos. Él siguió la multitud hasta el coliseo y en medio de la multitud escuchó a los gladiadores acercarse al emperador y decir: “Nosotros que estamos a punto de morir, ¡te saludamos!” Para su horror, se dio cuenta de que estaban a punto de pelear hasta la muerte para deleitar a la multitud. Él clamó: “En el nombre de Cristo, ¡deténganse!” Pero su voz se perdió en el tumulto en el gran Coliseo.
Al comenzar los juegos, se movió entre la multitud hasta llegar al muro el cual trepó y se dejó caer sobre la arena del Coliseo. De repente, la gente vio esta pequeña figura llegando a los gladiadores y diciéndoles una y otra vez: “En el nombre de Cristo: ¡Deténganse!” Al principio, pensaban que era parte del espectáculo y les causó gracia, pero cuando se dieron cuenta de que no era así, se enojaron. Mientras, Telémaco seguía rogando a los gladiadores “¡En el nombre de Cristo, ¡deténganse!”. De repente, uno de los luchadores le entierra su espada. Herido de muerte, Telémaco cae de rodillas y con su último aliento dice: “En el nombre de Cristo, ¡deténganse!”.

 img_3193 El poder de una sola persona 
Entonces, algo extraño sucedió: los gladiadores se detuvieron mirando el pequeño cuerpo tirado en la arena. Un silencio total invadió a todo el Coliseo. Luego, alguien se levantó y se fue, y luego otro, y otro. Pronto, el estadio quedó vacío, todos yéndose en completo silencio. Esa fue la última batalla entre gladiadores en el Coliseo Romano. Nunca más hubo batallas a muerte allí para entretener a las multitudes. 
Una pequeña voz que apenas podía oírse sobre la multitud: “En el nombre de Cristo, ¡deténganse!”. Es algo que nosotros podemos decir unos a otros a través de mundo hoy. 
Hasta aquí las palabras del Presidente Reagan.  
Probablemente, tú no sientes un llamado a sacrificar tu vida por alguna causa meritoria. Pero sin duda has enfrentado momentos en que sientes que eres el único que está en desacuerdo con algo que consideras que está mal y que debes levantar tu voz para expresar tu punto de vista.   
Demasiadas veces permitimos que aquellos que nos rodean determinen nuestra manera de pensar y nos encontramos simplemente amoldándonos a la multitud. Fácilmente, las normas y valores del mundo pueden influir sobre nuestros hábitos y prácticas. Pero Dios nos llama a ser distintos y diferentes del mundo: 
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” 

Romanos 12:2
Ser distinto requiere rechazar la influencia del mundo y deliberadamente alinear nuestra manera de pensar a la de Dios. Cuando esto ocurre, su voluntad para ti, agradable y perfecta, se hará evidente. 
Esta clase de determinación, como lo ilustra la historia de Telémaco, es poderosa. Tú no sabes cómo Dios puede usar tu decisión para influir positivamente en la vida de otros. 
Permíteme desafiarte a pensar diferente hoy: ¿A qué te está llamando el Señor a pensar distinto a los que te rodean?
¡Bendiciones!

¿CHRONOS O KAIROS?

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”.
~Efesios 5:15-17

Hay un jocoso video de un hombre quitando el hielo de su carro, que ilustra muy bien que “aprovechar bien el tiempo” no es igual a productividad. Es decir, ser efectivo en el uso del tiempo no se trata simplemente de hacer más cosas o hacerlas rápidamente, o de manera más eficiente. Es hacer las cosas correctas.

La palabra “tiempo” en griego es chronos y kairos.  Chronos es lo que se mide con un calendario, un reloj o un cronómetro. Kairos significa el momento oportuno. Esa es la palabra que se usa en Efesios 5:16. Todo tiene su tiempo, dice Ecl. 3:1, y aprovechar el tiempo es hacer lo que debo hacer en el momento que debo hacerlo.

Por eso, el apóstol continúa diciendo “no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor“. La conclusión inequívoca es: ¡Si voy a aprovechar bien el tiempo, necesito entender lo Dios quiere que haga en ese momento!

Entender la voluntad de Dios es, por su puesto, particular para cada uno, pero en su Palabra, la Biblia, podemos encontrar principios aplicables a cada ser humano incluyéndolo a usted y a mí:

  • Dios quiere que vivamos para su gloria. (2Cor. 5:15).
  • Dios quiere que cultivemos una relación personal con él por medio de Jesucristo. (Jn.15:5,8).
  • Dios quiere que seamos como Cristo en nuestro carácter y estilo de vida. (1Pt. 2:21).
  • Dios quiere que cumplamos la obra, razón o propósito por la cual fuimos creados. (Jn. 17:4).

Tener estos principios claros es una herramienta muy poderosa para ayudarnos a filtrar nuestras acciones: Lo que estoy haciendo o voy ha hacer, 

  • ¿lo hago para la gloria de Dios o mi satisfacción personal?
  • ¿me acerca o me aleja de Dios?
  • ¿me ayuda a crecer y ser como Cristo?
  • ¿se alinea con el propósito que Él tiene para mi vida o me ayuda a descubrirlo?

En resumen, “aprovechar bien el tiempo” no se trata de simplemente llenar tu calendario de actividades. Más bien, es ser diligente en tratar de entender lo que Dios quiere que hagas en ese momento y hacerlo.  
¿Qué deberías estar haciendo en este momento?
¡Bendiciones!