CUANDO NO SE PUEDE PERDONAR

 IMG_3043-0 CUANDO NO SE PUEDE PERDONAR 

“Perdonar es liberar a un prisionero… solo para descubrir ¡que el prisionero eras tú!

 Su carro mató a mi esposo, un guardia de tránsito en una escuela. Lo derribó mientras él cumplía su deber, cuidando a los niños. Los testigos y el policía que investigó el hecho coincidieron en que fue un accidente “NO DELIBERADO”. No quise creerles.

En las tristes, solitarias semanas posteriores al funeral, mi mente volvía una y otra vez a esta mujer culpándola, acusándola y resintiéndola. Una tarde, mi pastor pasó de visita. “Hablé con ella”, dijo. “No hubo exceso de velocidad. Tampoco fue descuido. Fue cegada por el resplandor del sol poniéndose en horizonte. Honestamente, no fue un accidente causada por la irresponsabilidad.”
“Eso es lo que todo el mundo dice”, respondí. “Sé que debo perdonarla -eso es lo que Dios quiere- pero no puedo”.  

Tocó mi mano pacientemente con una palmadita. “Cuando aceptes lo que ha sucedido, quizás puedas perdonar.   Por favor Jeannette, pídele a Dios que te ayude”. 
Mi sentimientos de enojo aún persistían semanas después cuando el pastor regresó. “Quiero que la vayas a ver”, dijo.  

“¿Verla?” Mi voz temblaba con ira. “Por qué? Yo soy la que está sola —¡ella tiene a su esposo! Yo soy la que fui herida”. Estaba tan dolida por dentro. “¿Es malo que esté tan enojada?”, pregunté finalmente.

“No; es humano, y con la ayuda de Dios, podrás superarlo. Debes orar al respecto.” El tomó mis manos. “Ella es una maestra. Ama a los niños, así como tu esposo”. 

Ama a los niños. Esas palabras hicieron eco en mi mente por mucho tiempo. Traté de imaginar a la mujer en su salón guiando, alentando y preocupándose por sus estudiantes. Me hundí en la silla que era de mi esposo e incliné mi cabeza. “Padre, no puedo seguir así. Sé que quieres que la perdone. Dame el coraje para hacerlo”.

Al día siguiente, Dios lo hizo. Estaba guardando algunas notas de condolencias de los niños que mi esposo ayudaba en la escuela y al volver a leer esos mensajes de amor, el versículo favorito de mi esposo vino a mi mente: 

“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. (Efesios 4:32)

Mi pastor me había pedido que orara y lo hice. Ahora, descubrí que estaba lista para hacer exactamente lo que Dios me estaba pidiendo: “Perdonar”. 

El pastor la llamó para avisarle que venía, y la mañana siguiente caminé por el sendero de ladrillos que llevaba a la casa de esta mujer.

Tenía una mirada frágil y decaída. Nos sentamos tiesos y tensos. Al principio fue difícil para ambos hablar, y luego ella comenzó a decirme como su corazón latía por mí y cuan miserable se sentía. Tenía temor de volver a manejar. No podía trabajar. No podía comer. ¿Será posible, pensé, que ella estaba sufriendo aún más que yo? Entonces me escuché diciendo: “Sé que no quisiste atropellar a mi esposo.”

Sus labios temblaron. “¡Si tan solo no hubiera salido de casa ese día!” Sin pensarlo, puse mis brazos alrededor de ella. “Te perdono”, dije. “Y ahora tienes que perdonarte”. Con la ayuda de Dios, lo hizo.

Traducido de FORGIVING WHEN YOU CAN’T por Jeannette Williams

Al leer el testimonio de esta mujer, ¿habrá alguien a quien necesitas ser deliberado en perdonar? ¡Oro que encuentres fortaleza en Dios para hacerlo!

¡Bendiciones!

¡AMOR SE DELETREA “T-I-E-M-P-O”!

“¡La única manera de aumentar el valor de una relación es invirtiendo más tiempo en ella!” ~Brian Tracy


En el siglo 13 el rey Federico II de Alemania (1194-1250) hizo un experimento muy cuestionable para descubrir en qué idioma hablarían los niños si nadie les hablara. Tomó un grupo de 50 niños recién nacidos y les prohibió a las niñeras y nodrizas que las cuidaban que les hablaran. Sólo podían bañarlas y alimentarlas. ¿El resultado? ¡Fracaso rotundo porque todos murieron!

Alguien ha dicho que la comunicación es al amor lo que la sangre al cuerpo. Un cuerpo sin sangre muere. Igualmente, una relación sin comunicación muere. Los sicólogos han llegado a la conclusión de que la necesidad sentirse amado y conectar con otra persona que amamos es una de las principales necesidades emocionales del ser humano.

La Torre de Babel es un buen ejemplo de lo que ocurre cuando hay falta de comunicación. A menor escala, algo parecido ocurre en el hogar por la falta de comunicación. El abogado Don Wetmore, especialista en divorcios, dijo: “En mi experiencia, 95% de los divorcios tienen una causa común: la falta de comunicación.”

IMG_2984-0 ¡AMOR SE DELETREA "T-I-E-M-P-O"!En una relación saludable se practica la buena comunicación.  El tipo de comunicación del que estamos hablando no es el simple intercambio de información. Dice Oseas 2:14 “…Y hablaré a su corazón”. Se trata de ir por debajo de lo superficial y expresar lo que hay en el corazón: mis sentimientos, mis frustraciones, lo que me hace feliz, lo que me duele.  

La buena comunicación requiere TIEMPO. 
En mis conferencias para parejas le pregunto a la audiencia: “¿Cuántos creen que el amor es importante para la buena comunicación?” Todas las manos se levantan ante una preguntan cuya respuesta es obvia. “¿Y cómo se deletrea la palabra ‘AMOR’?”, continúo. Por supuesto, la respuesta que siempre recibo es “A – M – O – R”. Y cuando les respondo que esa respuesta no es correcta, empiezan a rascarse la cabeza pensando que quizás la Real Academia de la Lengua Española sacó alguna regla nueva. Ante mi insistencia, siguen adivinando hasta que finalmente interrumpo la discusión y les digo: “¡Amor se deletrea T – I – E – M – P – O!”.

¡No me digas que me amas si no estás dispuesto a invertir tu tiempo conmigo! La buena comunicación requiere tiempo. ¡Lo único que crece sin cuidado es la maleza! Toda relación requiere tiempo para su crecimiento y desarrollo. ¡No se puede calentar una relación en el microondas! Sencillamente, no funciona así. Toda relación, para que florezca, requiere tiempo y esfuerzo. 

Muchos dicen: “¡Es que no encuentro el tiempo!”. ¿Alguna vez haz encontrado un billete de $20? Quizás. ¿Pero alguna vez has encontrado 20 minutos que a alguien se le perdió? ¿O dos semanas que alguien dejó olvidado en el parque? Yo tampoco. La razón es que el tiempo no puede ser “encontrado”. Las buenas relaciones no ocurren por accidente. Hay que ser deliberado. La buena comunicación requiere trabajo, paciencia, entendimiento y humildad. 

Una de las maneras más efectivas que me ha funcionado es lo que llamo el tiempo uno a uno: intencionalmente separar —con toda la formalidad de una cita— un tiempo para estar a solas y conversar. 

En conclusión
La comunicación es una habilidad que puede aprenderse pero requiere trabajo. El primer paso es separa tiempo deliberado para conversaciones significativas. ¿No estarías dispuesto a separar un tiempo uno a uno esta semana con esa persona a quien amas?

¡Bendiciones!

LO QUE ME HUBIERA GUSTADO DECIRLE A MI PAPÁ

“Sé que nunca encontraré a mi padre en ningún otro hombre que llegue a mi vida, porque es un vacío en mi vida que sólo él puede llenar” ~Halle Berry

IMG_2958 LO QUE ME HUBIERA GUSTADO DECIRLE A MI PAPÁ
Al acercarse el día del padre, hay tres pensamientos muy personales que quisiera compartir con ustedes:

1. Si tuviste un padre que fue menos que ejemplar, perdónalo. 
Alguien dirá: “Hno. Wesley, tú no entiendes.  Tú no sabes lo que ese hombre le hizo a mi mamá, a mis hermanos y a mí.  Causó mucho daño.  Por su culpa me han pasado muchas cosas malas.”

Entiendo. ¡Pero no permitas que tu pasado determine tu futuro!  Uno de los principios más importantes que la Biblia enseña es el poder sanador del perdón. Recuerda siempre que el perdón no es algo que se otorga porque la persona se lo merezca ni porque se lo ha ganado.  ¡Si fuera así ninguno de nosotros seríamos merecedores del perdón de Dios! 

De hecho, el perdón no es necesariamente para el beneficio de la otra persona.   ¡Es por tu propio bien! Cuando Jesús enseñó sobre el perdón comenzó diciendo: Mirad por vosotros mismos… . Como bien dijo Mahatma Gandhi: “¡El odio es el único ácido que le hace más daño al envase que sobre aquello que se vierte!”.  

En 1981, John  Hinckley, hirió al presidente Ronald Reagan de un disparo. La actitud del presidente durante su recuperación hizo una fuerte impresión sobre su hija.  Ella manifestó: “Mi padre dijo que él sabía que su sanidad física dependía directamente de su habilidad de perdonar a su agresor.”  

Si tu padre murió o por alguna razón no puedes o no es conveniente que hables con él, lo mejor que puedes hacer es escribir una carta expresando tus sentimientos libremente, incluyendo tus enojos y frustraciones.  Luego, déjalo reposar por un par de horas y regresa.  Agrégale una posdata o varias si es necesario, pero trate de que sea lo más completo posible.   Entonces, ve al patio o un lugar seguro, haz una pequeña fogata y ¡quémalo!, hoja por hoja, diciendo: “Te perdono por esto”. 

2. Aunque tu  padre haya sido menos que ejemplar, da gracias a Dios. 
Mis padres son panameños.  Se casaron en Panamá y luego se fueron a EEUU, cuando él se unió a la fuerza aérea norteamericana.  Mis hermanos menores y yo nacimos allá.  Luego, cuando cumplí 10 años, mis padres se separaron.  Mi mamá, mis hermanos y yo regresamos a Panamá. Nunca más vi a mi papá.  No trató de comunicarse con nosotros, no llamó, no escribió. Nada. Nunca supimos más de él.

En enero del año 2010, estaba camino a Colón a dar una presentación cuando recibo una llamada de mi esposa.  Me informó que mi hijo estaba investigando en el Internet y descubrió que mi Papá había muerto… ¡hace 15 años!   Aunque no había sabido nada de él por más de 40 años, en mi corazón anhelaba comunicarme con él y decirle que a pesar de todo, gracias a Dios, me fue bien en la vida.   

Al año siguiente, recibo un correo electrónico que resultó ser de una hermana por parte de padre. Mis dos nuevas media-hermanas vinieron a Panamá a conocerme.  De ellas supe el resto de la historia de mi papá.  Se había vuelto a casar… varias veces.  Murió solo, alcohólico y con muchos remordimientos.  Ellas trajeron parte de sus cenizas.  Juntos los tres, esparcimos las cenizas al pie del puente de las Américas, lloramos y elevamos una oración. 

Una de las cosas que descubrí es que mi papá no tuvo una infancia feliz.  Él nos amaba a su manera.  Hizo lo mejor que pudo con lo que tenía.  Eso fue lo que se le enseñó.  Pero hoy día puedo dar gracias porque él me ayudó a ser lo que soy hoy.  Me ayudó a determinar ser, lo mejor que puedo, un esposo amoroso y un buen padre.  

3. Si tuviste un buen padre, da gracias a Dios.  
En contraste con mi papá, doy gracias por mi abuelo materno, el Rev. E.S. Alphonse. Cuando regresamos de Estados Unidos, vivimos en su casa y él hizo el papel de papá sustituto.  Todavía lo recuerdo orando por sus nietos por nombre.  Estoy convencido que soy lo que soy hoy en parte por las oraciones de mi abuelo.  

Tuve el privilegio de estar presente cuando sus cenizas fueron enterradas en 1995 en Cusapin allá en la Comarca Ngobe-buglé donde sirvió como misionero durante 40 años.  Después de esa sencilla pero significante ceremonia, busqué un lugar en la playa y reconsagré mi vida a Dios, reafirmando mi determinación de servirle, así como lo hizo mi abuelo. 

Poco después del funeral del General William Booth, fundador del Ejército de Salvación, alguien oyó al conserje orando en el altar, Señor: ¡Hazlo de nuevo! ¡Hazlo de nuevo! Invito a todos los que somos padres a que aspiremos a que cuando pasemos de este mundo, los que nos rodean, especialmente nuestros hijos, puedan decir: Señor: ¡Hazlo de nuevo! ¡Hazlo de nuevo!

¡Bendiciones!

LA VERDADERA HISTORIA DE AMOR DEL TITANIC

“El matrimonio es exitoso sólo como un compromiso de por vida sin cláusulas de escape” – Dr. James Dobson

Al escuchar Titanic, quizás pensaste en la aclamada película lanzada en 1997, protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, que relata un romance en el contexto de la tragedia del fatídico primer viaje del barco que se hundió en las aguas de Atlántico Norte en abril de 1912. Aunque no lo creas, la idílica historia de amor que dramatizaron los protagonistas es completamente ficticia.

Lo que muchos desconocen es que sí hubo un matrimonio que protagonizó una verdadera historia de amor abordo del Titanic.

En el año 2013 tuve el privilegio de visitar el museo del Titanic en Atlanta, que se abrió en el año del centenario de la tragedia. El museo relata muchos aspectos del siniestro incluyendo detalles de la vida de algunos pasajeros. Una historia que me llamó la atención fue la de Isidor e Ida Strauss.

IMG_2880 LA VERDADERA HISTORIA DE AMOR DEL TITANIC
Isidor e Ida eran de origen alemán. Él era un exitoso empresario que, junto a su hermano Nathan, era co-dueño de la cadena de almacenes Macy’s con sede en Nueva York (que aún existe hoy día).

Tenían 40 años de casados y siete hijos. Eran un matrimonio muy comprometido y se escribían cartas todos los días cuando estaban separados.

Regresando a Nueva York de un viaje a Europa, Isidor y su esposa eran pasajeros viajando en primera clase a bordo del Titanic. Una vez claro de que el hundimiento del barco era inevitable luego del choque con el iceberg, Ida rehusó subir a un bote salvavidas sin su esposo. Aunque a él se le ofreció un puesto en el bote para acompañar a su esposa, él lo rechazó mientras hubieran aún mujeres y niños sin bote salvavidas. Ella insistió: “No me separé de mi esposo; como hemos vivido, así moriremos, juntos.” Isidor e Ida fueron vistos por última vez sobre la cubierta tomados del brazo. Testigos describieron la escena como una extraordinaria exhibición de amor y devoción. Ambos murieron el 15 de abril cuando el barco se hundió a las 2:20 AM.

El amor de Isidor e Ida ha sido inmortalizado en un mausoleo en Bronx, Nueva York, con esta hermosa cita de la Biblia:

“Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos”. – Cantar de Cantares 8:7

¿No es hermoso encontrar historias como esta? Pero quizás al evaluar tu matrimonio, suspiras al pensar que ni tú ni tu cónyuge tienen ese nivel de compromiso que tenían Isidoro e Ida. Aún así, tengo una palabra de aliento para usted.

Hay un interesante estudio a nivel nacional en Estados Unidos citado por Enfoque a la Familia. Parejas que, en una escala de 1 a 7, calificaron sus matrimonios con “uno” (muy malo) tuvieron avances increíbles en sólo cinco años. De hecho, 77% de los que lo calificaron de uno lo calificaron de siete después de sólo cinco años. ¿Cuál fue la gran terapia innovadora? ¡Ninguna! Muchas hicieron poco. Simplemente persistieron y las cosas mejoraron. El compromiso de quedarse ahí fue lo que hizo la diferencia.

Si eres casado, te invito a renovar hoy tu determinación a honrar esos votos que hiciste en el altar años atrás. No taches la cláusula “hasta que la muerte nos separe”. Persiste. Más adelante mirarás atrás con gratitud por ello.

¡Bendiciones!

¡HOY CUMPLIMOS 30 AÑOS DE CASADOS!

20131130-050906-p.m. ¡HOY CUMPLIMOS 30 AÑOS DE CASADOS!

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su [hogar] sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”.
Mateo 7:24-25

El 3 de diciembre 1983 unimos nuestras vidas en sagrado matrimonio. Treinta años después, 5 hijos, libras más y cabellos menos, ¡aún estamos aquí! Si alguien nos preguntara cual es nuestro “secreto”, rápidamente le diríamos que ha sido sólo la ayuda de Dios.

A lo largo de los años, hemos tratado de descubrir lo que hace que un matrimonio funcione. Sólo fue en el año 2006 que logramos condensarlo en cuatro principios básicos, que llamamos las cuatro “C”s de un matrimonio saludable: Cristo, compromiso, comunicación y consideración. Permítanos explicar cada uno brevemente.

1. Nuestro hogar está fundado en Cristo. Una casa firme comienza con un fundamento firme. En el pasaje citado arriba, Jesús prometió que si escuchamos y obedecemos su palabra y nuestro hogar ¡sería indestructible! Para nosotros, implementar esto significa que:

  • Individualmente cultivamos nuestra relación personal con Dios.
  • Tomamos nuestras decisiones basadas en los principios eternos de la palabra de Dios, la Biblia.
  • Tomamos tiempo para orar juntos como pareja.

2. Estamos comprometidos el uno con el otro “hasta que la muerte nos separe” Mateo 19:5-6. Para nosotros esto significa que tenemos el compromiso de quedarnos ahí y hacer que el matrimonio funcione. En las buenas y en las malas; cuando nos sentimos derretidos el uno por el otro y cuando no hay mayor emoción. Hemos renunciado al divorcio como solución y también a buscar en terceras personas lo que en un momento dado no encontramos en el otro.

20131130-050906-p.m. ¡HOY CUMPLIMOS 30 AÑOS DE CASADOS!
3. Tomamos tiempo para la buena comunicación. “… y hablaré a su corazón.” Oseas 2:14. Significa que separamos tiempo de calidad para conversaciones sobre temas íntimos y tenemos libertad para expresarlos con franqueza.

4. Buscamos entender y satisfacer las necesidades el uno del otro. Practicamos la regla de oro: “Lo que quieres que [tu cónyuge] haga contigo, así también hazlo tú con [ella/el]”. Lucas 6:31.

¿Practicamos todo esto a la perfección? No. Les aseguramos que no todo ha sido un camino de rosas en estos treinta años. Pero cuando las cosas van mal, estos principios han sido como un mapa que nos muestra el camino de vuelta y, con la ayuda de Dios, hemos perseverado. ¡Tú también puedes! Indistintamente de lo que estás atravesando en tu matrimonio, te garantizamos que vale la pena seguir intentando. ¿Te animas?

¡Bendiciones!

Wesley y Yolanda
3 de diciembre 2013