Como el principio de Samgar te puede ayudar

“La perfección es inalcanzable. Pero si buscamos la perfección podremos alcanzar la excelencia” – Vince Lombardi

Samgar fue uno de los líderes que Dios usó para salvar a Israel en la época de los jueces. Su hazaña fue que usó el equivalente a un palo con un clavo en la punta para ganar una batalla ¡contra 600 hombres! Y el lugar donde él llevó a cabo su oficio de juez no era el exactamente el mejor del mundo. ¡Los caminos estaba tan abandonados que la gente prefería tomar caminitos y atajos retorcidos que usar la calle principal! (Ver Jueces 3:31 y 5:6).

Este el Principio de Samgar: ¡Haz lo mejor que puedas, con lo que tienes, donde estás!

Quizá la mejor manera de explicar este principio es con una ilustración. La siguiente historia se la debo mi amigo Juan Carlos Flores tomado de su excelente blog titulado: Con lo que te Queda.

El 18 de noviembre de 1994, Itzhak Perlman, el gran violinista israelí, entró al escenario para dar un concierto en el “Avery Fisher Hall”, del Lincoln Center de la ciudad de Nueva York. Si alguna vez usted estuvo en un concierto de Perlman, sabrá que llegar al escenario no es un pequeño logro para él. Perlman tuvo polio cuando fue niño, tiene ambas piernas sujetas con bragueros y camina con la ayuda de dos muletas.

Verlo cruzar por el escenario dando un paso por vez, costosa y lentamente es una visión asombrosa. El camina penosa pero majestuosamente hasta que llega a su silla. Entonces se sienta lentamente, pone sus muletas en el suelo, afloja los sujetadores de sus piernas, toma un pie hacia atrás y extiende el otro hacia adelante, entonces se inclina y levanta el violín, lo pone bajo su mejilla, hace una señal al director y comienza a tocar.

Hasta ahora la audiencia está acostumbrada a este ritual. Pero esta vez algo anduvo mal. Justo cuando terminaba sus primeras estrofas, una de las cuerdas de su violín se rompió. Pudimos escuchar el ruido, saltó como un tiro atravesando el salón. No había equivocación sobre lo que ese sonido significaba. No había tampoco dudas sobre lo que él tendría que hacer.

Los que estábamos allí esa noche, pensamos: “tendrá que levantarse, ponerse los bragueros nuevamente, levantar las muletas y arrastrarse fuera del escenario ya sea para encontrar otro violín, o encontrar otra cuerda para el suyo”.

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Pero él no lo hizo. En su lugar, esperó un momento, cerró sus ojos y luego hizo la señal al director de comenzar nuevamente. La orquesta comenzó, y él tocó desde el punto en el que se había detenido. Y tocó con tanta pasión, y tanto poder, y tanta pureza, como nunca lo habíamos escuchado antes.

Por supuesto todo el mundo sabía que es imposible interpretar un trabajo sinfónico con sólo tres cuerdas. Yo sé eso, y seguramente muchos de los que leen esto sabrán eso. Pero esa noche Itzhak Perlman rehusó saberlo. Usted hubiese podido verlo modulando, cambiando, recomponiendo la pieza en su cabeza. En un punto, eso sonó como si él estuviera sacando el tono de las cuerdas que se había roto y consiguiendo nuevos sonidos que ellas nunca habían hecho jamás antes.

Cuando terminó, hubo un impresionante silencio en el sala, y entonces la gente se levantó y lo aclamó. Hubo un extraordinario aplauso proveniente de cada rincón del auditorio. Estábamos todos de pie gritando y animando, haciendo todo lo que podíamos, para demostrar cuánto apreciábamos lo que él acababa de hacer.

El sonrió, se secó el sudor de sus cejas, y luego dijo, no con presunción, sino en un tono reverente, pensativo, calmo, “Saben… algunas veces… la tarea del artista es descubrir cuánta música uno puede hacer con lo que aún le queda”.

¡Éste es el Principio de Samgar en acción! ¡Haz lo mejor que puedas, con lo que tienes, donde estás! ¡Esta es la esencia del éxito a los ojos de Dios! Él no te pide que sea como otro, ni que aparezcas en el libro de Records Guiness, ni que trates de impresionar a otros. Sólo te pide que seas el mejor tú que puedas ser, usando lo que tienes, en el lugar donde estás.

¿Que hay de ti? Sin duda hay cosas que nos son ideales en tu vida. ¿Que vas a hacer? ¿Quejarte o aplicar el principio de Samgar?

¡Bendiciones!

Porqué las Resoluciones de Año Nuevo Rara Vez Funcionan


“Sólo un hábito puede dominar otro hábito.”  Og Mandino

Comenzamos el nuevo año y muchas personas tomaron decisiones importantes sobre cambios que quieren lograr. Sin duda, todas estas resoluciones son serias, pero desafortunadamente no pasarán de ser buenas intenciones. ¿Algunas vez te has preguntado por qué los gimnasios están abarrotados en enero y prácticamente vacías en marzo?

No me mal entienda, las resoluciones tienen su valor. De hecho, la decisión de cambiar es siempre el primer paso correcto en la senda del cambio. Pero no podemos quedarnos ahí. El éxito no viene con la decisión sino en su administración día tras día. Aquí es donde muchas veces caemos en los patrones anteriores a causa de la fuerza del hábito. La clave del éxito está en reemplazar hábitos destructivos con hábitos que conducen al triunfo.

Crear un hábito significa hacerlo consistentemente hasta que empiezas a hacerlo instintivamente. Si en el proceso de formación del nuevo hábito dejas de practicarlo automáticamente refuerzas lo viejo. (¿Alguna vez has justificado una excepción diciendo: “¡Una vez al año no hace daño!”?).

Cambiar es asunto de energía. No sólo se necesita energía para tomar la decisión de cambiar sino también para mantenernos motivados por suficiente tiempo para formar un nuevo hábito. Los hábitos, una vez formados, requieren poca energía. Pero romper hábitos malos y reemplazarlos con hábitos mejores requiere energía, mucha energía.

20140112-090636-a.m. Porqué las Resoluciones de Año Nuevo Rara Vez Funcionan¿Sabías que un transbordador espacial gasta más combustible en el despegue que en todo el resto del viaje de ida y vuelta hacia la luna? Esto es porque escapar de la fuerza de gravedad requiere una enorme cantidad de energía. Pero una vez libre, puede avanzar a velocidades increíbles con muy poco impulso. Lo mismo sucede con los hábitos.

Escapar de los hábitos y paradigmas del pasado para alcanzar nuevos límites de excelencia, requiere esfuerzo, determinación y estar dispuesto a sacrificar lo bueno para obtener lo mejor. ¿Dónde puedes encontrar esa energía extra?

Una de las maneras más efectivas es a través del apoyo de otras personas.

Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. Eclesiastés 4:9-10

¡Qué bueno es tener a una persona a tu lado que te anima a levantarte y seguir cuando tropiezas!

Una forma poderosa de capitalizar esa ayuda es buscando el apoyo de un Coach. El proceso de Coaching funciona porque ofrece un sistema de apoyo que añade la energía y motivación adicional que requiere el proceso de cambio.

Al ejercer las funciones de apoyo, aliento y rendición de cuentas, el coach se vuelve un poderoso aliando para ayudarte a romper la fuerza de gravedad de patrones anteriores y elevarte a nuevos niveles de desempeño y excelencia.

Las resoluciones de año nuevo rara vez funcionan porque a menudo carecen de un sistema de apoyo que les ayude a romper los hábitos viejos y establecer los hábitos nuevos que hacen posible el éxito. Un Coach puede suplir ese déficit.

Sin duda tienes grandes planes para este año. ¡No dejes que se queden en buenas intenciones! ¡Llámame! Como Coach me gustaría ayudarte alcanzar tus metas para el 2014.

Puedes obtener más información sobre el proceso del Coaching y lo que puede hacer por ti visitando este enlace: ¿Qué es Coaching?

¡Feliz año y Bendiciones!

ELIMINEMOS LAS EXCUSAS… PARA NO SER AGRADECIDOS

“Tendemos a olvidar que la felicidad no viene como resultado de obtener algo que no teníamos, sino en reconocer y apreciar lo ya tenemos” ~ Frederick Keonig

¿Alguna vez te haz hallado en una situación en donde deberías dar gracias y no lo haz hecho? ¡Yo también! ¡Y al estudiar el siguiente pasaje me doy cuenta no fui el primero!

Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo:¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? Lucas 17:15-17

Jesús expresó su asombro –y desagrado– con los nueve leprosos malagradecidos que no regresaron a decir gracias por el favor recibido. Sin duda, cada uno de ellos tenía –en su mente– una buena excusa justificar su decisión, pero lo cierto es que El Señor se entristeció.

Veamos algunas de las excusas más comunes que usamos para no decir “¡Gracias!”. ¿Te identificas con alguna?

Excusa #1: No es que sea malagradecido. Simplemente no soy muy bueno expresándolo.
La gratitud cobra vida con la acción no la intención. Alguien ha dicho que “sentir gratitud y no expresarlo es como envolver un regalo y no entregarlo”.

Excusa #2: No tengo nada de que dar gracias.
¿De veras? El salmista dice: “Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación”. Salmo 68:19. Es asunto de enfoque. Si en lugar de fijarnos en lo que nos falta ponemos la mirada en todo lo que tenemos descubriríamos muchas razones por la cual estar agradecidos.

Por ejemplo, cada vez que llevo a mi madre al hospital a su cita médica y miro alrededor, me doy cuenta que soy muy afortunado de gozar de salud. No necesito bastón, ni muletas, ni sillas de ruedas, ni estoy postrado en una camilla.

Excusa #3: Ok, ok; sí tengo algo de qué dar gracias, pero no es nada grande.
Aprendamos a ser agradecidos aún por las cosas pequeñas. Lo que aprecias aumenta su valor. Y cuando nos quejamos menos obtenemos. ¡Qué bien lo expresó Max Lucado: “El diablo no tiene que robarte nada para hacerte miserable, sólo tiene hacer que lo des por hecho”!

Excusa #4: Está bien, lo haré… pero después. Ahorita no tengo ganas.
Ser agradecido no depende de tus sentimientos sino de tu voluntad. Expresa gratitud a pesar de tus sentimientos. Los murmuradores quieren sentirse bien antes de hacer lo correcto mientras que lo agradecidos han aprendido sentirse bien por hacer lo correcto.

20131227-081840-a.m. ELIMINEMOS LAS EXCUSAS... PARA NO SER AGRADECIDOS

Aun en momentos difíciles es importante ser agradecido, de hecho aún más importante. ¿Sabías que el día de acción de gracias fue declarado día feriado por el Presidente Abraham Lincoln en 1863 en pleno apogeo de la guerra civil? La gratitud ayuda a disipar el temor y fortalecer la fe.

Uno de las prácticas más beneficiosas que he adoptado es mirar hacia atrás al final del año y mirar todas aquellas cosas por las cuales puedo dar gracias a Dios. ¿Y tú? ¿Qué bendiciones has recibido en el 2013?

¡Saludos y felicidades en el año nuevo!

Las Cualidades de una Buena Oveja

“No le temo a un ejército de leones dirigido por una oveja; ¡le temo a un ejército de ovejas dirigidas por un león! ” –Alejandro Magno

¡Qué corazón no salta de gozo al leer pasajes hermosos como Juan capítulo 10 que destaca las cualidades de Cristo como el buen pastor! Él conoce a sus ovejas por nombre; va delante ellas guiándolas; da su vida ellas. ¡Con razón el Salmo 23 es el favorito de muchos!

20131211-071815-a.m. Las Cualidades de una Buena Oveja

¡Muy bien por el Buen Pastor! ¿Pero qué hay de las ovejas? ¿Cuales son las cualidades de la buena oveja? De este pasaje en Juan, descubrimos que sólo son dos: aprender a distinguir la voz de su pastor y obedecer.

“Mis ovejas oyen mi voz… y me siguen.” Juan 10:27

1. La buena oveja conoce la voz de su pastor.
Una de las cualidades más impresionantes de estos bovinos es que saben reconocer la voz de su pastor. A veces pastores de diferentes rebaños las juntan para llevarlas a pastar, tomar agua o resguardarlas en un redil. Sin embargo, a la hora de separarlas cada pastor sólo tiene que llamar a sus ovejas. Aunque están con un montón de ovejas de otro pastor, cada oveja puede distinguir correctamente la voz de su pastor.

¿Alguna vez te has preguntado si la voz que estás oyendo en tu cabeza es de Dios, del enemigo o de ti mismo? Yo también. Te confieso que aún después de más 30 años de ser cristiano, no siempre me es fácil distinguir la voz del Buen Pastor. Pero he aprendido –a la brava– algunas cosas sobre cómo distinguir la voz de Dios.

– El Buen Pastor nos habla a través de su Palabra (véase 2Tim. 3:15-17).
Muchas veces la cosas que Dios quiere que hagas ya están claramente explicadas en la Biblia. No requieren revelación, interpretación, ni explicación. Sólo hay que leer. Ahí están.

También te ayuda a discernir lo falso. Una vez le pregunté al cajero de un banco porque ellos aceptaban los billetes de $100 sin pestañear mientras que los comercios dan “tanta lata”. “Porque no lo conocen”, me respondió. Y con cierto aire de seguridad continuó: “iPuedo detectar un billete falso con sólo verlo en tu mano!” Asimismo, es importante familiarizarse con lo que Dios dice en su Palabra. No solo te ayudará a entender qué hacer, sino también a discernir lo falso, pues la voz de Dios nunca va a contradecir la Palabra de Dios.

-El Buen Pastor nos habla a través de su Espíritu (véase Juan 14:26).
Esto funciona muy bien en combinación con la Palabra. Muchas veces él va a traer a tu atención historias o versículos que has leído o memorizado.

-El Buen Pastor nos habla a través de la atmósfera de un culto (véase 1Cor. 14:24-26).
No es sólo la prédica; es TODA la atmósfera del culto. La cordialidad, la alabanza, un canto de adoración que fluye de un corazón agradecido, un testimonio sencillo pero sincero de lo que Dios está haciendo, un mensaje ungido y bien preparado. Todo trabaja para ayudarte a entender lo que Dios quiere decirte.

-¡El Buen Pastor puede hablarnos a través de cualquier método!
En realidad, lo importante no es tanto el método, sino el hecho de que Él quiere hacernos conocer su voluntad. El promete:

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”. Salmo 32:8.

Por eso, mucho más importante que usar el método correcto, de nuestra parte se requiere estar en el lugar para escuchar su voz. Eso me lleva al siguiente punto.

2. La buena oveja obedece a la voz de su Pastor.
¿Sabes por qué muchas veces nos cuesta oír la voz del Buen Pastor? ¡Porque muchas veces NO queremos oírla! Simplemente queremos hacer lo que nos da la gana. ¡Y cuando es así Él NO nos va hablar! ¿Para qué?

En resumen, si quieres disfrutar de todas las bendiciones de tener a un Buen Pastor, tienes que ser una buena oveja. Tu máxima prioridad tiene que ser ésta: aprender a discernir la voz de Dios y obedecer.

¿Eres una buena oveja?

¡Bendiciones!

El Guión y La Flecha

Lo temporal solo puede definirse a la luz de la eternidad. Ravi Zacharias

¿Alguna vez has escuchado el testimonio de alguien que ha tenido un roce cercano con la muerte? ¡Es sorprendente cómo cambia sus prioridades! Acostado en esa camilla meditando en lo que cree que serán sus últimos momentos, de repente, ¡todo se ve muy, muy diferente! Todos sus logros, todo lo que había acumulado, todo lo que más le afanaba, de pronto carece totalmente de importancia. Lo único en que piensa es en cómo ha vivido y en las personas más cercanas a él o ella. ¡A menudo el impacto de ese día lo lleva a re-enfocar correctamente sus prioridades para el resto de sus vidas!

Afortunadamente, no es necesario (¡ni deseable!) una experiencia traumática para determinar lo que es realmente importante; pero sí obtener la perspectiva de Dios. El Señor Jesús hace estas preguntas reveladoras:

¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Mateo 16:26

En esencia, nos está diciendo que al tomar en cuenta el factor tiempo, estar preparado para la eternidad es muchísimo más importante que estar preparado para esta vida. Lo veo simbolizado en la diferencia entre el guión y la flecha:

20131024-074647-a.m. El Guión y La Flecha
El guión simboliza esta vida. Cuando leemos una biografía, debajo de la foto generalmente aparecen la fechas de nacimiento y muerte separados por un guión. Todo lo que esa persona hizo ocurrió durante ese guión. La flecha simboliza la eternidad. Comienza inmediatamente después de la muerte, pero no tiene fin. En términos de duración, es obvio que la flecha es infinitamente mayor que el guión. ¡Pero lo que ocurra en la eternidad es determinado por lo que ocurra en ese pequeñísimo guión! ¡Por eso importante vivirlo bien!

Hoy día, la gente la da una increíble prioridad al éxito en esta vida en términos de dinero, logros, fama y búsqueda de placer. ¡Oh, pero, cuántas de esas cosas que hoy parecen sublimes, a la luz de la eternidad se vuelven insignificantes! (¡Olvídate de la eternidad! ¿Puedes recordar lo que te preocupaba hace sólo un año?)

Nunca olvido la lección que aprendí sobre esto cuando trabajaba en mi primer proyecto como ingeniero de telecomunicaciones. Se trataba de un sistema moderno de comunicaciones privado para la nueva planta hidroeléctrica de La Fortuna que sería la más grande de Panamá. Le metí alma, corazón y vida. Como un año después tuve el privilegio de ver, con orgullo, el proyecto terminado. Pero sólo diez años después, estaba pasando por un depósito y, para mi sorpresa, vi a uno de mis amados radios tirado en un rincón, obsoleto e inservible. Había sido reemplazado por un radio digital moderno. Entiendo que la tecnología tiene que avanzar, y estoy clarito en que todas las cosas tienen su tiempo de vida útil. Pero aún hoy no me es fácil digerir la idea de que parte de mi esfuerzo y trabajo haya terminado en un basurero en menos de una década.

¿Cómo se aplica esta metáfora a otras áreas de mi vida? ¿Qué cosas a las que hoy le estoy dedicando alma, vida, sudor y lágrimas terminarán mañana en el olvido y la insignificancia?

El tiempo, al igual que el dinero, puede gastarse o invertirse. Lo gastamos cuando lo desperdiciamos en cosas sin valor. Lo invertimos cuando lo usamos en aquello que aumenta nuestro valor en la eternidad.

¿Estas invirtiendo o gastando tu tiempo? ¿Estás pensando en el guión o en la flecha?

¡Bendiciones!

¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!

20130708-082233-p.m. ¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!

¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!
Por Ing. Wesley E. Jones y Dave McAuley

¿Alguna vez has entrado en tu “baúl de recuerdos” y tropezado con algún objeto que te trae recuerdos agridulces? Yo tengo uno así. Es una medalla de plata que gané durante una carrera. ¡Claro! lo agrio fue que no gané la de oro, pero permítanme decirles porqué. Era una carrera de relevo 4 x 100 durante la celebración del aniversario de la fundación de nuestro corregimiento. Todos los colegios del sector fueron invitados. Yo era estudiante de undécimo u duodécimo grado, no recuerdo bien. Nuestro colegio, el Instituto Fermín Naudeau, era uno de colegios invitados y, modestia aparte, uno de los más prestigiosos. No recuerdo los otros colegios pero uno era el IPHE (Instituto Panameño de Habilitación Especial). La inmadurez de nuestra juventud nos llevó a menospreciar la escuela de los “retrasados mentales”. Pronto pagaría caro mi orgullo.

Me tocó el segundo relevo. Cuando mi compañero me pasó el bastón, en la confusión del relevo, ¡éste se cayó! (Hasta el sol de hoy rehuso decir que que se mecayó). Rápidamente lo recogí y traté lo mejor que pude de recuperar el terreno perdido, pero llegué de último en mi relevo. Afortunadamente, mis otros dos compañeros lograron acortar distancia y llegamos a la meta de segundo… detrás de, lo adivinaste, el IPHE. Eso fue el Sábado. El Lunes cuando llegamos a la escuela fuimos el chiste del día. Todavía tengo la imagen de mis compañeros rodeándome riendo: ¡¿Ustedes perdieron frente al IPHE!?

Afortunadamente, lo único en juego en esa carrera ese día era el prestigio de mi escuela. OK, Ok, déjame corregir eso: en realidad lo único en juego en esa carrera era mi orgullo. Desde entonces éste ha sanado y puedo usar usar esta historia como una ilustración de la importancia de pasar el bastón correctamente.

En las Olimpiadas, dejar caer el bastón pasa constantemente. (Y no, ¡no estoy buscando consuelo!). Tanto en China 2008, como en Atenas 2012, el equipo de relevo 4x100m de los Estados Unidos fue descalificado por dejar caer el bastón. En el algunos casos aparatosamente. Vea el siguiente video.

El punto es este: no importa lo bien que corriste la carrera; si dejas caer el bastón, ¡perdiste!

Hay lecciones maravillosas de la vida de Moisés. Una de ellas es lo bien que hizo el “traspaso del bastón” a Josué al final de su carrera. Aunque él mismo no pudo entrar a la tierra prometida, Moisés fue muy exitoso en preparar a la siguiente generación de líderes para llevar el bastón. Sin embargo, al final de la carrera de Josué, aunque corrió excepcionalmente bien, el bastón se cayó en el traspaso:

Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat- sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Jueces 2:8-10

Como líder cristiano, sin duda reconoces que el plan de Dios es mucho más grande que el periodo de tu vida y tus logros. Estamos en una carrera de relevo y nuestra etapa de la carrera cae entra la generación que nos precedió y la que nos sigue. Tenemos que correr bien nuestro tramo. Aún si comenzaste bien tienes que mantenerte enfocado y terminar bien. Lo más importante es hacer un buen traspaso al final.

Como líder, la responsabilidad es tuya. Es tu responsabilidad pasar bien el bastón. En una carrera de relevo, hay lo que se llama una “zona de intercambio”. Esta zona mide 20 metros y va precedida de una zona de aceleración de 10 metros. La persona que recibe el bastón comienza a correr en la zona de aceleración pero el bastón sólo puede pasarse en la zona de intercambio. Esto requiere mucho enfoque y coordinación.

La ilustración de la carrera de relevo tiene grandes lecciones para el líder cristiano. ¿Notaste que nadie se detiene durante el intercambio? ¡Al momento de traspaso ambos están corriendo a toda velocidad! ¿A quién tienes listo en la zona de aceleración? ¿Estará a máxima velocidad al momento de hacer el traspaso?

Permíteme alentarte a ser intencional en cómo vas a hacer el traspaso a la siguiente generación de líderes de tu organización. Al igual que en una carrera de relevo, tienen que estar en su posición y listos para partir. Manténte enfocado. Sé intencional y ¡no dejes caer el bastón!

“¿Qué tienes en tu mano?”

En el proceso del coaching, el coach hace uso de las preguntas para llevar al participante a examinarse y darse cuenta de lo que “tiene en su mano”. Esta frase hace referencia a una pregunta que Dios le hizo a Moisés cuando lo llamó para ser el instrumento para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Cuando Moisés trató de excusarse, una de las interrogantes que el Señor le hizo fue: “¿Qué tienes en tu mano?”.

¡Ahora, es obvio que un Dios omnisciente no hace preguntas para obtener información! Él quería llevar a Moisés a darse cuenta de algo. Cuando Moisés respondió, “Una vara”, Dios le dijo que la echara en tierra. ¡Al hacerlo, instantáneamente la vara cobro vida convirtiéndose en una culebra! (Exodo 4:2-3). Luego le instruyó recogerla y se volvió vara otra vez.

De ahí en adelante, a esa vara se la llamaba la vara de Dios. Se usó para traer las plagas, para abrir el Mar Rojo, para traer agua de la roca, etc. ¿Qué quería Dios decirle a Moisés (y a nosotros)? Eso tenemos en nuestra mano, nuestras vidas, nuestros recursos, lo que somos, etc. y que parece ser una “simple vara”, en las manos de Dios puede cobrar vida y ser un poderoso instrumento si estamos dispuestos a soltarlo. ¿Qué podría hacer Dios contigo si pones tu vida en sus manos?