Como dar una palabra de aliento

“La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra”.  Proverbios 12:25

Recientemente escuché una conmovedora historia que ilustra el poder que tienen las palabras. Un poder que está también a tu alcance. María había crecido sabiendo que era diferente a otros niños y lo odiaba. Ella nació con un paladar hendido y tuvo que soportar las burlas y miradas de niños crueles que se mofaban de ella sin piedad y sin cesar por su labio deformado, su nariz torcida y su manera de hablar confusa. Por todo esto, Mary creció detestando el hecho de ser “diferente”. Ella estaba convencida que nadie afuera de su familia podía amarla… hasta que conoció a la maestra Leonard.

La Sra. Leonard tenía una sonrisa cálida y todos en su clase la amaban, especialmente Mary. En la década de los años 50, era común que las maestras hicieran una prueba de audición cada año. “La prueba del susurro” consistía en que el niño tapara un oído con un dedo y luego repetir algo que la maestra le susurraba en el otro. Mary sabía que las maestras usualmente decían cosas como, “El cielo es azul” or “¿De qué color son tus zapatos?” Pero no ese día. Sin duda, Dios puso cuatro palabras en la boca de la Sra. Leonard que cambiarían la vida de Mary para siempre. Cuando vino la prueba del susurro, Mary escuchó las palabras: “¡Ojalá fueras mi hijita!”

Todos lo necesitamos

No solo los niños necesitan mucho aliento, nosotros también. No me importa cuán maduro, seguro de sí mismo y confiado sea una persona, siempre puede usar una palabra de aliento.  

Ni aún el presidente Abraham Lincoln, considerado por muchos como el mejor presidente que ha tenido los Estados Unidos, estaba exento de necesitar una palabra de aliento. La noche que fue asesinado el 14 Abril de 1865, entre sus bolsillos estaba un recorte de un artículo de un periódico con una carta al editor donde alababa el liderazgo del presidente y su reelección. Sin duda esas palabras fueron un refrescante aliento para este mandatario que había recibido innumerables críticas por su gestión durante los años de cruenta guerra civil que rasgó la nación. 
 

Lo que es el aliento

img_4167 Como dar una palabra de alientoAlentar es el acto de inspirar a otros con coraje, espíritu y esperanzas renovadas. Es motivar a otros a seguir en la dirección correcta. Hay tantas cosas contrarias en este mundo que nos desaniman, frenan y nos llevan en otra dirección. Por eso constantemente necesitamos de esa palabra a nuestras espaldas diciéndonos: “¡Éste es el camino!” (Isa. 30:21).  

Ahora, hay maneras de decir las cosas que, aunque bien intencionadas, no son alentadoras. Una vez, cuando estuve hospitalizado, alguien vino a visitarme y me dijo que su tío murió de lo que yo tenía. ¡Te aseguro que no me sentí muy alentado con sus palabras! Por eso, es importante saber dar una palabra de ánimo.  

Las dos formas de aliento

El aliento pueden tomar dos formas: aprecio y afirmación. Es importante entender la diferencia: El aprecio tiene que ver con lo que la persona hace. La afirmación tiene que ver con lo que la persona es. El aprecio va dirigido a la conducta. La afirmación va dirigida a la persona.  

Las palabras de aliento más efectivas son las que incluyen las dos. Por ejemplo: “Gracias, Isabella, por traerme la escoba tan pronto te lo pedí. ¡Eres una niña muy obediente!” Nótese los dos elementos: aprecio por la conducta, afirmación de lo ella es. 

Un maestro o líder que sabe dar palabras de aliento, especialmente las que incluyen tanto aprecio como afirmación pueden hacer una diferencia muy grande en la vida de otros, sea niño o adulto. 

¡No tenga temor de dar demasiado aliento! Ningún estudio ha revelado daño sicológico por dar demasiado aliento! ¡Solo asegúrese de que sea sincero!

¡Te aliento a que tomes un momento para animar a alguien hoy! ¡Ya sabes cómo hacerlo! ¡Vamos! ¡Tú puedes!

¡Bendiciones!

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6 opiniones en “Como dar una palabra de aliento”

  1. Hermano muchas gracias por tomarme en cuenta con sus sabios y atinados principios para la vida. Es usted una persona que es usada por el Espíritu Santo, para animar a otros. Bendiciones.

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