¡COMO FRACASAR EXITOSAMENTE!

“He fallado más de 9’000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. En 26 ocasiones se me ha encomendado el tiro que pudiera ganar el partido y he fallado. He fracasado una y otra y otra vez en mi vida y por eso tengo éxito.” – Michael Jordan

20131122-091641-a.m. ¡COMO FRACASAR EXITOSAMENTE!

Todos, nadie, cualquiera.
¿Alguna vez has fracasado? Sin duda. En un escrito anterior describí un vergonzoso descalabro deportivo en mi juventud. Todos hemos experimentado el dolor de chocar de frente con el muro de un triunfo no alcanzado. Y a nadie le gusta. La buena noticia es que cualquiera puede aprender a manejarlo exitosamente.

Primero, examinemos que NO hacer:
No busques una salida rápida. Demasiadas veces estamos tan apenados con lo sucedido que tratamos de dejarlo atrás o taparlo lo más rápidamente posible en un esfuerzo por preservar nuestra imagen. ¡Qué bien lo resumió el pensador francés Rochefoucauld cuando sentenció “Casi todas nuestras faltas son más perdonables que los métodos que usamos para taparlos.”!

No busques excusas. No pierdas tu tiempo tratando de justificar lo que pasó. Es más fácil ir del fracaso al éxito que de la excusa al éxito.

No busques culpables. ¡No asumir nuestra responsabilidad es lo peor que podemos hacer! Por doloroso que sea, es necesario que nos miremos en el espejo y hagamos la autopsia de la debacle sin apuntar el dedo a otros.

Lo que sí debemos hacer:
¡Analiza!

Hay ciertas lecciones que el fracaso enseña que el éxito no. De hecho, a menudo se aprende más en el fracaso que en el triunfo, porque en la celebración del éxito estamos demasiado intoxicados para detenernos a analizar qué fue lo que nos llevó a la cima. En cambio, el silencio frío de la derrota nos obliga a preguntarnos: ¿Qué hice mal? Pero eso sólo puede suceder si nos quedamos en la “escena del crimen” lo suficiente para recoger las evidencias. Considera: ¿Cómo pude haber evitado esto? Resiste la tentación de hacer un análisis superficial y sumario. Llega a la raíz del asunto.

¡Aprende!
¿Qué aprendiste de esta experiencia amarga? Cuando evaluamos nuestros errores no sólo minimizamos su efecto negativo, sino que empezamos a crecer. ¡Ahora sabemos lo que NO funciona!

¡Sigue adelante!
Una vez aprendido la lección ¡sigue adelante! Lo peor del fracaso es su efecto paralizante. No queremos arriesgarnos a morder el polvo nuevamente. ¡Pero es absolutamente necesario superarlo! Recuerdo una vez que sufrí un serio accidente automovilístico ocasionado por un conductor ebrio me chocó casi de frente. Por la gracia de Dios, no hubo heridos de consideración, aunque ambos vehículos fueron declarados pérdida total. Aunque el accidente no fue culpa mía, por muchas semanas ¡tuve temor de volver a conducir! Tuve que obligarme a superarlo.

¡Suelta el pasado! Ayer terminó anoche y hoy es un nuevo día y una nueva oportunidad. El fracaso nunca es final hasta que dejamos de luchar. Aquí es donde entra el valor de la perseverancia. Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse… Prov. 24:16

Una y otra vez he sido inspirado por este pensamiento:
“Recuerda:
El éxito y el fracaso no son opuestos,
son vecinos separados por una línea delgada …
una sola decisión …
¡la decisión de no rendirse!” – John M. Rowley

Determina nunca más temer el fracaso, sino más bien verlo como ¡una oportunidad de comenzar de nuevo más inteligentemente!
¿Qué harías si supieras que aunque pudieras fracasar, aprenderías algo tan valioso que crecerías como resultado de ello?

¡Bendiciones!

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