COMO IDENTIFICAR Y LIDIAR CON LA CONDUCTA DEL SABIO, EL NECIO Y EL MALO (2da parte)

“Justificarse es un proceso de no percibir la realidad sino de intentar ajustarla a nuestras emociones” ― Ayn Rand

img_3585-1 COMO IDENTIFICAR Y LIDIAR CON LA CONDUCTA DEL SABIO, EL NECIO Y EL MALO (2da parte)

¿Alguna vez te ha tocado corregir or confrontar a alguien que está a la defensiva? ¿Cómo te fue? Probablemente no muy bien. ¿Cuál es la mejor estrategia para lidiar con este este tipo situaciones?
En nuestro escrito anterior vimos cómo lidiar con personas “sabias“, aquellas que están abiertos a tus críticas constructivas y retroalimentación. Pero, desafortunadamente, no todas las personas mantienen esa actitud en todas las situaciones. A veces pueden actuar, o más bien podemos actuar (me incluyo), como necios. ¿Qué actitudes caracterizan al “necio“?

EL NECIO

“El camino del necio es derecho en su opinión.”

Pr. 12:15

¿Cómo reacciona el “necio” al ser confrontado con la verdad? ¡La rechaza! “El necio menosprecia el consejo…” Pr. 15:5. En marcado contraste con el sabio, el necio no escucha, ni acepta la verdad, ni acepta su error. Más bien lo niega, minimiza, excusa, justifica, culpa a otros, etc. Por lo tanto, no ve ninguna necesidad de cambiar sino más bien espera que la realidad se ajuste a su situación. “En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar“. Pr. 26:16.
¿Qué del infortunado mensajero? ¡Lo rechaza! Se enoja. Acusa. La relación se hace más tensa. “El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca…” Pr. 9:7-8.
¿El futuro? Más de lo mismo. Si no hay problema, ¿por qué cambiar?, piensa el necio. “Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad“. Pr. 26:11
Entonces, ¿cuál es la mejor estrategia para lidiar con el necio?

1. ¡Deja de regañar! Tus críticas constructivas, aunque bien intencionadas, no funcionan porque caen en oídos sordos. “No hables a oídos del necio, porque menospreciará la prudencia de tus razones“. Pr. 23:9.
2. ¡No te rebajes a su nivel!  

“Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión“. Pr. 26:4-5.

3. ¡ACTÚA! Si tienes autoridad sobre él o ella aplica castigos o déjelo sufrir las consecuencias de su necedad. Si no tienes autoridad, entonces protégete y aplica límites para que no seas afectado por las consecuencias de su imprudencia.
El látigo para el caballo, el cabestro para el asno, y la vara para la espalda del necio“. Pr. 26:3
El perezoso no ara a causa del invierno; Pedirá, pues, en la siega, y no hallará“. Pr. 20:4

Recuerda: ¡Hay esperanza si tomas en cuenta que hay una diferencia entre herir y lastimar! La diferencia está en la intención. Al aplicar el castigo con firmeza pero con amor hay la posibilidad de que el necio reaccione favorablemente.
Fieles son las heridas del que ama…” Pr. 27:6.
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él. Pr. 22:15
¿Qué de ti? ¿Tienes en tu equipo a algún “necio“? ¿Lo amas lo suficiente para “herirlo“? Por otro lado, algunas vez has actuado “neciamente” creyendo que tienes todas las respuestas? Lo más “sabio” que puedes hacer es reconocerlo y, con la ayuda de Dios corregir el rumbo! ¡Él quiere ayudarte!
¡Bendiciones!

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