¡CUMPLIMOS 32 AÑOS DE CASADOS!

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su [hogar] sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”.

Mateo 7:24-25

La semana pasada cumplimos otro aniversario de ese glorioso momento en que unimos nuestras vidas en sagrado matrimonio!  ¡Muchas gracias a todos los amigos por sus felicitaciones!

Si alguien nos preguntara cual es nuestro “secreto”, rápidamente le diríamos que ha sido sólo la ayuda de Dios.  

A lo largo de los años, hemos tratado de descubrir lo que hace que un matrimonio funcione. Logramos condensarlo en los siguientes cuatro principios básicos, que llamamos las cuatro “C”s de un matrimonio saludable: Cristo, compromiso, comunicación y consideración. Permítanos explicar cada uno brevemente.

1. Nuestro hogar está fundado en Cristo. Una casa firme comienza con un fundamento firme. En el pasaje citado arriba, Jesús prometió que si escuchamos y obedecemos su palabra y nuestro hogar ¡sería indestructible! Para nosotros, implementar esto significa que: 

  • Individualmente cultivamos nuestra relación personal con Dios.
  • Tomamos nuestras decisiones basadas en los principios eternos de la palabra de Dios, la Biblia. 
  • Tomamos tiempo para orar juntos como pareja.

2. Estamos comprometidos el uno con el otro “hasta que la muerte nos separe” Mateo 19:5-6. Para nosotros esto significa que tenemos el compromiso de quedarnos ahí y hacer que el matrimonio funcione. En las buenas y en las malas; cuando nos sentimos derretidos el uno por el otro y cuando no hay mayor emoción. Hemos renunciado al divorcio como solución y también a buscar en terceras personas lo que en un momento dado no encontramos en el otro.

3. Tomamos tiempo para la buena comunicación. “… y hablaré a su corazón.” Oseas 2:14. Significa que separamos tiempo de calidad para conversaciones sobre temas íntimos y tenemos libertad para expresarlos con franqueza.

4. Consideración: Buscamos entender y satisfacer las necesidades el uno del otro. Practicamos la regla de oro: “Lo que quieres que [tu cónyuge] haga contigo, así también hazlo tú con [ella/el]”. Lucas 6:31.

¿Practicamos todo esto a la perfección? No. Les aseguramos no todo ha sido un camino de rosas en estos +30 años. Pero cuando las cosas van mal, estos principios han sido como un mapa que nos muestra el camino de vuelta y, con la ayuda de Dios, hemos perseverado. ¡Tú también puedes! Indistintamente de lo que estás atravesando en tu matrimonio, te garantizamos que vale la pena seguir intentando. ¿Te animas?  

¡Bendiciones!

Wesley y Yolanda

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