El EFECTO MARIPOSA

En 1963, un meteorólogo llamado Eduard Lorentz presentó en un congreso científico una hipótesis que fue llamada el Efecto Mariposa: “¡Una mariposa aleteando en las selvas del Brazil puede poner en movimiento ciertas moléculas de aire que a su vez pueden poner en movimiento otras moléculas de aire, que eventualmente pudieran causar un huracán en Texas!” Su idea fue ridiculizado y rechazado. ¡¿Qué?! ¡¿Una mariposa en Brazil causar un huracán en Texas!? ¡Literalmente lo sacaron del congreso a carcajadas! Sin embargo, 30 años después, la ciencia demostró que la teoría no sólo era correcta sino tan consistente que la elevaron a categoría de ley y la llamaron la Ley de la Dependencia Sensible a las condiciones iniciales. El concepto es este: ¡Una pequeña diferencia aquí, ahora, puede hacer una gran diferencia allá, después!

El efecto mariposa también funciona en las relacionas humanas. ¿Quién hubiera dicho que una “pequeña mariposa”, un desconocido joven hebreo llamado José, vendido como esclavo por sus propios hermanos, iba a causar un “huracán” de impacto positivo, no sólo para su propia familia sino para la nación de Egipto y la nación de Israel? José se lo explicó a sus hermanos de esta manera:

“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Génesis 50:20

Cuando estoy atravesando momentos difíciles me alienta pensar en la actitud de José durante esos largos años de prueba. Él no disfrutó esos trece años entre esclavitud y prisión en Egipto. Como cualquier ser humano él anhelaba ser libre y volver a su casa en Canaan. Pero él nunca permitió que lo duro de sus circunstancias apagaran su espíritu y determinaran su actitud. En una excelente demostración del Principio de Samgar, proactivamente decidió hacer lo mejor que podía, con lo que tenía, donde estaba. En medio de sus tribulaciones, José mantuvo una actitud positiva motivado por la seguridad de que – de algún modo, a pesar de todo– Dios estaba con él. (Véase Génesis 39:2 y 21).

Esa “mariposa” jamás pensó que su pequeño aleteo llegaría a causar un huracán de beneficios, no sólo para su familia, para Israel y para Egipto, ¡sino también para nosotros aún hoy!

¿Qué hay de ti? ¿Alguna vez has sentido qué no estás impactando la vida de otros y haciendo una diferencia en este mundo? ¡Yo también! Reconozco que demasiadas veces he “tirado los toalla” antes de tiempo porque sólo estaba pensando en el “aquí ahora”, olvidando el “allá después”. ¿Qué harías diferente si supieras que Dios quiere y puede usar tu “pequeño aleteo” para causar un “huracán” después? ¿Qué cambiaría en tu actitud hoy si supieras -sin lugar a dudas- que con ella muchas otras personas serán impactadas después para bien?

¡Bendiciones!

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