EL PODER DE UNA VIDA AGRADECIDA

La vida no se trata esperar hasta que la tormenta pase… ¡Es aprender a danzar en la lluvia!

Quiero compartir contigo un hábito que he estado cultivando desde hace meses con resultados muy positivos: cada noche, antes de acostarme, después de orar con mi esposa, escribo por lo menos tres cosas por las cuales estoy agradecido a Dios ese día.  
Parece sencillo, pero no lo es porque estoy acostumbrado a tomar por hecho muchas de las bendiciones que Dios derrama sobre mí cada día.  

 “Bendito el Señor, cada día nos colma de bendiciones, el Dios de nuestra Salvación” Sal.68:19

img_3861 EL PODER DE UNA VIDA AGRADECIDAEl efecto más poderoso ha sido el cambio de perspectiva. Primero, me ayuda a buscar lo bueno en cada situación. Como no quiero llegar al final de día con una lista vacía, ahora estoy mucho más consciente de las muchas cosas buenas que ocurren a mi alrededor. Siempre encuentro algo por lo cual estar agradecido. Puede ser algo tan sencillo como poder disfrutar de un hermoso amanecer o la tierna sonrisa de un niño. Puede ser el testimonio de un hermano en culto o el poder regresar a casa sano y salvo después de un largo día de trabajo. Puede ser algo tan cotidiano como el pan de cada día o poder caminar sin muletas o la libertad que disfrutamos en este país. 
Segundo, dar gracias cada día me ha ayudado a ver la adversidad de otra manera. ¡Claro que me han tocado días en que no todo fue color de rosa! Días en que, de hecho, todo me salió mal. ¿Qué hago en esos días? ¡Doy gracias también! “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”  1Te. 5:18.  
No se trata de hallar placer en lo malo. Es un acto de fe. Mi actitud cambia cuando creo que aun esa dificultad Dios lo permite para mi beneficio. Quizás la situación no es buena en sí, pero va a producir algo bueno en mí porque me ofrece una oportunidad de aprender y crecer. “Y sabemos que los que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” Rom. 8:28.
Pero voy más allá. También estoy aprendiendo de que no se trata de dar gracias a pesar de lo malo, sino de estar agradecido aun por lo malo. “…Dando siempre gracias por todo…”. Ef. 5:20. ¡No sé de ti, pero quejarme o buscar culpables jamás me ha resuelto un problema! Me hace sentir peor y aquellos que me rodean tampoco lo aprecian. En cambio, el solo hecho de dar gracias por mi dificultad me libera de enfocarme en lo negativo. Me permite poner mi mirada en Él y pedirle que me muestre su manera de lidiar la situación. 
¿Por qué no haces el experimento? Por los próximos siete días determina finalizar el día dando gracias a Dios por algo que haya sucedido ese día, sea bueno o malo. Te invito a que compartas conmigo al final de la semana como te fue. ¿Te animas?

Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros.  1 Samuel 12:24

¡Bendiciones!

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