EL VERDADERO TRIUNFO ES TUYO

“Los guerreros victoriosos vencen primero y luego van a la guerra. Los perdedores van primero a la guerra y entonces buscan la victoria.” Sun Tzu
img_4076 EL VERDADERO  TRIUNFO ES TUYODurante nuestro reciente viaje de Luna de Miel en Europa, tuvimos el privilegio conocer algunos de los centros turísticos de mayor atracción en París, Francia. Entre ellos está el Arco del Triunfo, que junto con la torre Eiffel, es uno de los monumentos más emblemáticos de la capital francesa. Fue construido entre 1806 y 1836 por orden de Napoleón Bonaparte para conmemorar su victoria en la batalla de Austerlitz.   

También pudimos visitar el Museo de Louvre uno de los más famosos del mundo. Una de las piezas arqueológicas más fotografiadas es La Victoria de Samotracia, que representa a Niké, la diosa de la victoria. Tiene una altura de 2,45 m y un peso de 29 toneladas. Se elaboró en mármol hacia comienzos del siglo II antes de Cristo. La escultura alada se erige espléndida sobre un pedestal que simboliza la proa de un barco de guerra de la época. El icónico monumento conmemora la victoria naval lograda por los rodios sobre Antíoco III el Grande.

Mientras veía estas impresionantes obras, no pude evitar meditar en lo efímero y temporal de las victorias militares que simbolizaban. Cuando el Arco del Triunfo fue completado, ya Napoleón había sido depuesto como emperador tras su humillante derrota en la batalla de Waterloo, y los que vencieron a Antíoco tampoco saborearon su victoria por mucho tiempo. 
img_4076 EL VERDADERO  TRIUNFO ES TUYOEn marcado contraste, hubo Uno que sí —gracias a Dios— ganó la victoria una vez por todas sobre el pecado y la muerte: ¡Cristo, el Señor!

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. Col. 2:13-15

Así como el Arco del Triunfo y la Victoria de Samotracia, la cruz de Jesucristo es un símbolo de victoria. Pero no de una victoria fugaz y pasajera sino de una permanente y duradera. Y no sólo para Jesús, sino también —¡gloria a Dios!— para todos aquellos que ponemos nuestra fe en él y su poder salvador.
“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. 1 Cor. 15:57

En la práctica, esto significa que podemos enfrentar lo que sea que la vida nos trae con la cabeza erguida.

“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” Rom. 8:37
No sé que estás enfrentando en estos momentos pero te aliento a creer que en Cristo Jesús hay victoria. No tienes que ganarla. Ya Cristo la ganó por ti. ¡Reclámalo!
¡Bendiciones!

Did you like this? Share it: