¡En la Obediencia está la Sanidad!

En Lucas 17:11-14 encontramos un interesante relato sobre diez leprosos que fueron sanados:

“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!”

Cuando estos leprosos clamaron a Cristo tenían toda la razón del mundo para hacerlo. La lepra era y sigue siendo una enfermedad terrible. Sin tratamiento causa daños permanentes a la piel, nervios, extremidades y ojos. (Si se atreve, puede ver una imagen impactante aquí.) En los tiempos bíblicos no había tratamiento y el estigma y rechazo social eran lo peor. Tener lepra era literalmente una sentencia a una muerte lenta y solitaria, lejos de seres queridos y sin esperanza. ¡Con razón clamaron así los leprosos!

Pero la respuesta del Señor Jesús era lo que menos esperaban: “Id, mostraos a los sacerdotes.” La ley decía que cuando alguien se sanaba de lepra debía ir al sacerdote para que éste certificara que efectivamente estaba sano y que podía regresar a la vida normal (véase Levítico 14). Dicho en término modernos, lo que Jesús estaba ordenando a estos leprosos era equivalente a decirles: “¡Vayan a buscar su certificado de salud!”.

Sin duda no entendieron, pero por fe obedecieron. Y mientras obedecieron fueron sanados.

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El principio a aprender es este: En la obediencia está la sanidad. CUANDO ACTUAMOS POR FE EN LO QUE DIOS NOS DICE VEREMOS SANIDAD.

Este principio es aplicable a cada aspecto de nuestra vida: físico, mental, espiritual y relacional. Si ves algo en tu vida que no está funcionando como debería ser, busca qué es lo que Dios quiere decirte al respecto y luego obedécelo aunque no lo entiendas. ¡La sanidad vendrá! ¡Garantizado!

¿En qué área de tu vida necesitas sanidad? ¿Quieres ser sano? ¿Estás dispuesto a obedecer aunque no entiendas? Recuerda: ¡En la obediencia está la sanidad!

¡Bendiciones!

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