¿Estás pensando en el guión o en la flecha?

Lo temporal solo puede definirse a la luz de la eternidad. ~Ravi Zacharias

¿Alguna vez has escuchado el testimonio de alguien que ha tenido un roce cercano con la muerte? ¡Es sorprendente cómo cambia sus prioridades! Acostado en esa camilla meditando en lo que cree que serán sus últimos momentos, de repente, ¡todo se ve muy, muy diferente! Todos sus logros, todo lo que había acumulado, todo lo que más le afanaba, de pronto carece totalmente de importancia. Lo único en que piensa es en cómo ha vivido y en las personas más cercanas a él o ella. ¡A menudo el impacto de ese día lo lleva a re-enfocar correctamente sus prioridades para el resto de sus vidas!

Afortunadamente, no es necesario (¡ni deseable!) una experiencia traumática para determinar lo que es realmente importante; pero sí obtener la perspectiva de Dios. El Señor Jesús hace estas preguntas reveladoras:

¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
Mateo 16:26

En esencia, nos está diciendo que al tomar en cuenta el factor tiempo, estar preparado para la eternidad es muchísimo más importante que estar preparado para esta vida. Lo veo simbolizado en la diferencia entre el guión y la flecha:

img_3843-1 ¿Estás pensando en el guión o en la flecha?
El guión simboliza esta vida. Cuando leemos una biografía, debajo de la foto generalmente aparecen la fechas de nacimiento y muerte separados por un guión. Todo lo que esa persona hizo ocurrió durante ese guión. La flecha simboliza la eternidad. Comienza inmediatamente después de la muerte, pero no tiene fin. En términos de duración, es obvio que la flecha es infinitamente mayor que el guión. ¡Pero lo que ocurra en la eternidad es determinado por lo que ocurra en ese pequeñísimo guión! ¡Por eso es importante vivirlo bien!
Hoy día, la gente la da una increíble prioridad al éxito en esta vida en términos de dinero, logros, fama y búsqueda de placer. ¡Oh, pero, cuántas de esas cosas que hoy parecen sublimes, a la luz de la eternidad se vuelven insignificantes! (¡Olvídate de la eternidad! ¿Puedes recordar lo que te preocupaba hace sólo un año?)
Nunca olvido la lección que aprendí sobre esto cuando trabajaba en mi primer proyecto como ingeniero de telecomunicaciones. Se trataba de un sistema moderno de comunicaciones privado para la nueva planta hidroeléctrica de La Fortuna que sería la más grande de Panamá. Le metí alma, corazón y vida. Como un año después tuve el privilegio de ver, con orgullo, el proyecto terminado. Pero sólo diez años después, estaba pasando por un depósito y, para mi sorpresa, vi a uno de mis amados radios tirado en un rincón, obsoleto e inservible. Había sido reemplazado por un radio digital moderno. Entiendo que la tecnología tiene que avanzar, y estoy clarito en que todas las cosas tienen su tiempo de vida útil. Pero aún hoy no me es fácil digerir la idea de que parte de mi esfuerzo y trabajo haya terminado en un basurero en menos de una década.  
¿Cómo se aplica esta metáfora a otras áreas de mi vida? ¿Qué cosas a las que hoy le estoy dedicando alma, vida, sudor y lágrimas terminarán mañana en el olvido y la insignificancia?
El tiempo, al igual que el dinero, puede gastarse o invertirse. Lo gastamos cuando lo desperdiciamos en cosas sin valor. Lo invertimos cuando lo usamos en aquello que aumenta nuestro valor en la eternidad. 
¿Estas invirtiendo o gastando tu tiempo? ¿Estás pensando en el guión o en la flecha?

¡Bendiciones!

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