¿ESTÁS USANDO TUS TALENTOS AL MÁXIMO?

“Solo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.” Paulo Coelho

20130920-081603-a.m. ¿ESTÁS USANDO TUS TALENTOS AL MÁXIMO?
En la parábola de lo talentos el Señor Jesús enseñó valiosísimas lecciones que nos muestran cómo usar nuestras habilidades con efectividad. Es cierto que la palabra talento en ese pasaje no se refiere a aptitudes sino a una fuerte suma de dinero equivalente a unos $10,000. No obstante, los principios son perfectamente aplicables.

Por falta de espacio, no voy a citar todo el pasaje, pero puede leerlo, si gusta, siguiendo este enlace: Mateo 25:14-30. Queremos extraer tres principios importantísimos:

1. Dios ha dado algo a cada uno.
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad… Mt. 25:15
¡Todos tenemos dones! ¡Nadie se queda por fuera! Nos corresponde descubrirlos y usarlos! Vea este artículo: Como identificar tus talentos y fortalezas naturales.

2. El éxito consiste en que hagas lo mejor que puedes con lo que tienes.
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mt. 25:21, 23.

¿Notaste que tanto el de cinco como el de dos recibieron exactamente la misma felicitación? La fórmula del éxito que el Señor aplicó fue éste:

Éxito:
talentos usados = talentos dados

El lema olímpico es citius, altius, fortius. Viene del latín y significa más rápido, más alto, más fuerte. Eso es de esperarse en el exigente mundo de los deportes. Desafortunadamente, muchos trasladan esa definición de éxito a su filosofía de vida: ¿Quién es el más rico, el más famoso, el más poderoso?

Pero Dios no nos pide que seamos como nadie, ni mejor que nadie. ¡Él sólo nos pide que hagamos lo mejor que podemos con lo que tenemos! ¡Cuán liberador es este concepto! ¡Adiós a las comparaciones! Eres único. Dios te creó así y él sólo te pide que seas el mejor tú que puedas ser. Él no quiere seas una imitación de segunda categoría; ¡Él quiere que seas un original de clase mundial!

3. ¡El temor al fracaso te puede robar la bendición!
…Por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Mt. 25:25

La fórmula también explica porqué el de uno fracasó. Si bien su aversión al riesgo le impedía invertir, su sentido común debió decirle que dinero debajo del colchón no gana intereses. El siervo inútil NO hizo lo mejor que podían con lo que tenía. ¿Por qué? ¡Porque tuvo miedo! ¡Su temor al fracaso lo paralizó! Irónicamente, su miedo lo llevó exactamente a lo que no quería.

Nunca dejes que el temor al fracaso te impida ir tras los sueños y anhelos que Dios ha puesto en tu corazón. ¡Claro que duele fracasar! Pero si en lugar de permitir que el revés nos paralice, aprendemos de él y perseveramos en la dirección correcta, el éxito vendrá sin duda.

Hay una sola diferencia, pero significativa, entre estos tres siervos y nosotros. El señor de ellos, después de entregarle a cada uno lo suyo, se fue lejos. En cambio, nuestro Señor, nos ha prometido ‘No te desampararé, ni te dejaré’ (Heb. 13:5).

En el día final, cada uno de nosotros tendremos que rendir cuentas ante el Señor por aquello que se nos ha dado. Podrás encarar ese momento confiadamente si decides hoy, con Su ayuda, ¡hacer lo mejor que puedes con lo que tienes!

¡Bendiciones!

Did you like this? Share it: