LO BUENO ES ENEMIGO DE LO MEJOR

Es un hecho conocido que en las Olimpíadas del año 2012, el velocista jamaicano Usain Bolt ganó la medalla de oro en los 100 metros planos y estableció un nuevo récord mundial.

¿Pero sabes quién llegó en cuarto lugar, sin medalla? Tyson Gay… ¡a sólo 17 centésimas de segundo detrás de Bolt!

¡Piénsenlo! La diferencia entre medalla de oro y no medalla fue tan solo 0.17 segundos! ¡Eso es más o menos el tiempo que demora uno en pestañear! ¿Puedes imaginar estar a solo un parpadeo de una medalla olímpica? Como decimos en buen panameño: ¡El que parpadea pierde! ¡Cosas pequeñas pueden hacer una enorme diferencia!

copypasteimage LO BUENO ES ENEMIGO DE LO MEJOR

En su libro “Good to Great” (De Bueno a Grandioso”, Jim Collins señala que “lo bueno es enemigo de lo mejor”. En otras palabras, cuando somos bueno en algo, podemos sentirnos tan satisfechos con “lo bueno” que carecemos de la motivación para trabajar más duro para alcanzar “lo mejor”.

Nunca debemos darnos el lujo de sentirnos conformes con lo bueno. Siempre hay espacio para mejorar. Necesitamos estar constantemente aprendiendo, creciendo y mejorando para elevar el tope de nuestra capacidad y efectividad. Nunca te conformes con lo “bueno” si puedes aspirar por lo mejor. ¡Vé por la de oro! El apóstol Pablo exhorta:

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 1Corintios 9:24-25

Dios te ha llamado y colocado intencionalmente donde estás. Cuando “vas por la de oro” no se trata de ti, sino de Él. Su llamamiento y propósito en tu vida valen lo “mejor” de ti hoy y mañana. Lo bueno es bueno, pero no lo mejor. Si estás comprometido con el crecimiento, jamás estarás satisfecho con lo bueno de hoy, sabiendo que lo puedes hacer aún mejor mañana. Siempre podrás alcanzar un nuevo nivel de “mejor” si sigues creciendo. No te conformes con nada menos que la de oro.

Tu carácter va a requerir disciplina diaria para no solo estar en lo óptimo sino seguir empujando para lograr aún más. No es lo qué haces en un día lo que hará la gran diferencia, sino lo que haces diariamente… día tras día. Eso es lo que vale.

Esto es especialmente cierto si estás en una posición de liderazgo e influencia. Antes de liderar a otros debemos liderarnos a nosotros mismos. ¡He descubierto que la persona más difícil de liderar soy yo mismo! Mis disciplinas diarias son cruciales para mantenerme encarrilado y correr de una manera agradable a Dios. Mi crecimiento personal es crucial para poder ayudar a otros. No puedo dar lo que no tengo.

Determina crecer hoy construyendo sobre lo que aprendiste ayer. Tu día ha comenzado y Dios merece que le des absolutamente lo mejor. Así que… en sus marcas… listos… ¡Vé por la de oro!

¡Bendiciones!

Adaptado de Good isn’t Great por Dave McAuley

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