MANTÉN LA PERSPECTIVA CORRECTA

Como Reemplazar la Mentalidad de Escasez con una de Abundancia  (Parte 2)

¿Qué tienen en común estos tres relatos bíblicos?

  • Los 12 espías que Moises envió para espiar la tierra prometida (Num. 13-14)

  • David enfrenta a Goliat (1Sam. 17)

  • Pedro camina sobre el agua (Mt. 14)

Es un asunto de perspectiva

En nuestro último blog comenzamos a explorar la idea de cómo reemplazar la mentalidad de escasez con una de abundancia. En éste, queremos resaltar el ingrediente esencial que hace posible el cambio: la fe.
Todos enfrentamos problemas, pero lo importante no es el tamaño del problema sino como lo vemos. Es decir, qué tan grande o pequeño lo hacemos en nuestra mente. Todo depende de donde está nuestra mirada; es un asunto de perspectiva.
En estos tres conocidos y desafiantes relatos bíblicos podrás encontrar la clave de cómo puedes hacer el cambio de una mentalidad de escasez a una de abundancia manteniendo una perspectiva de fe. Veamos.

¿La mayoría siempre la tiene la razón?

Cuando Moisés envió a 12 hombres a espiar la tierra prometida, 10 regresaron diciendo que la tierra era buena, pero los moradores eran gigantes que vivían en ciudades amuralladas. “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros… todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura… raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. (Números 13:31-33) ¡Nunca los derrotaremos!, se quejaron amargamente.

Pero los otros dos, Josue y Caleb, regresaron con un reporte diferente: Ellos dijeron: “… No temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis”. (Num. 14:9)
Ambos grupos vieron la misma situación. ¿Cuál era la diferencia entre el reporte de mayoría y el de minoría? Perspectiva. Uno estaba enfocado en el tamaño de su problema, el otro en el tamaño de su Dios.

¿Impresionado con el problema o con Dios?

Volvamos al ejemplo de David. Mientras todo el ejército hebreo temblaba ante el imponente Goliat, David pregunta, ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? (1Sam.17:26). David vio al mismo gigante que vieron los demás. ¿Cuál era la diferencia? Nuevamente, perspectiva. David nunca lo llamó un gigante. Él no estaba impresionado por el tamaño de su enemigo sino por el tamaño de su Dios.

¿Qué estás mirando, Pedro?

En los evangelios tenemos el increíble relato de cómo Pedro, ante la invitación de Jesús, camina sobre el agua. “Y Jesus dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús”. Entonces, sucedió algo interesante: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mat. 14:29-31)
¿Cuál fue la diferencia entre el Pedro que salió de la barca y el que Jesús tuvo correr a salvar? Nuevamente, perspectiva. Pedro puso su mirada en las circunstancias, quitándola de Aquel que controla las circunstancias.

¿Qué hay de ti?

¿Será que tu perspectiva te está manteniendo fuera de tu “tierra prometida”? ¿Ves tus desafíos como Goliats imposibles de vencer? ¿Te estás hundiendo en las aguas de la desesperación, en lugar de caminar confiadamente hacia tu destino? Dices cosas como: “Nunca saldré de deudas”, “Jamás venceré esta enfermedad”, “Es imposible lograr mis sueños”?

La solución es un cambio de perspectiva: quitar tu mirada del problema y poner los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” Heb. 12:2. No se trata de negar la realidad del problema, sino de creer que Dios quiere y puede manejar el problema que enfrentas mucho mejor que tú. ¿Lo crees?

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