¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!

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¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!
Por Ing. Wesley E. Jones y Dave McAuley

¿Alguna vez has entrado en tu “baúl de recuerdos” y tropezado con algún objeto que te trae recuerdos agridulces? Yo tengo uno así. Es una medalla de plata que gané durante una carrera. ¡Claro! lo agrio fue que no gané la de oro, pero permítanme decirles porqué. Era una carrera de relevo 4 x 100 durante la celebración del aniversario de la fundación de nuestro corregimiento. Todos los colegios del sector fueron invitados. Yo era estudiante de undécimo u duodécimo grado, no recuerdo bien. Nuestro colegio, el Instituto Fermín Naudeau, era uno de colegios invitados y, modestia aparte, uno de los más prestigiosos. No recuerdo los otros colegios pero uno era el IPHE (Instituto Panameño de Habilitación Especial). La inmadurez de nuestra juventud nos llevó a menospreciar la escuela de los “retrasados mentales”. Pronto pagaría caro mi orgullo.

Me tocó el segundo relevo. Cuando mi compañero me pasó el bastón, en la confusión del relevo, ¡éste se cayó! (Hasta el sol de hoy rehuso decir que que se mecayó). Rápidamente lo recogí y traté lo mejor que pude de recuperar el terreno perdido, pero llegué de último en mi relevo. Afortunadamente, mis otros dos compañeros lograron acortar distancia y llegamos a la meta de segundo… detrás de, lo adivinaste, el IPHE. Eso fue el Sábado. El Lunes cuando llegamos a la escuela fuimos el chiste del día. Todavía tengo la imagen de mis compañeros rodeándome riendo: ¡¿Ustedes perdieron frente al IPHE!?

Afortunadamente, lo único en juego en esa carrera ese día era el prestigio de mi escuela. OK, Ok, déjame corregir eso: en realidad lo único en juego en esa carrera era mi orgullo. Desde entonces éste ha sanado y puedo usar usar esta historia como una ilustración de la importancia de pasar el bastón correctamente.

En las Olimpiadas, dejar caer el bastón pasa constantemente. (Y no, ¡no estoy buscando consuelo!). Tanto en China 2008, como en Atenas 2012, el equipo de relevo 4x100m de los Estados Unidos fue descalificado por dejar caer el bastón. En el algunos casos aparatosamente. Vea el siguiente video.

El punto es este: no importa lo bien que corriste la carrera; si dejas caer el bastón, ¡perdiste!

Hay lecciones maravillosas de la vida de Moisés. Una de ellas es lo bien que hizo el “traspaso del bastón” a Josué al final de su carrera. Aunque él mismo no pudo entrar a la tierra prometida, Moisés fue muy exitoso en preparar a la siguiente generación de líderes para llevar el bastón. Sin embargo, al final de la carrera de Josué, aunque corrió excepcionalmente bien, el bastón se cayó en el traspaso:

Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat- sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Jueces 2:8-10

Como líder cristiano, sin duda reconoces que el plan de Dios es mucho más grande que el periodo de tu vida y tus logros. Estamos en una carrera de relevo y nuestra etapa de la carrera cae entra la generación que nos precedió y la que nos sigue. Tenemos que correr bien nuestro tramo. Aún si comenzaste bien tienes que mantenerte enfocado y terminar bien. Lo más importante es hacer un buen traspaso al final.

Como líder, la responsabilidad es tuya. Es tu responsabilidad pasar bien el bastón. En una carrera de relevo, hay lo que se llama una “zona de intercambio”. Esta zona mide 20 metros y va precedida de una zona de aceleración de 10 metros. La persona que recibe el bastón comienza a correr en la zona de aceleración pero el bastón sólo puede pasarse en la zona de intercambio. Esto requiere mucho enfoque y coordinación.

La ilustración de la carrera de relevo tiene grandes lecciones para el líder cristiano. ¿Notaste que nadie se detiene durante el intercambio? ¡Al momento de traspaso ambos están corriendo a toda velocidad! ¿A quién tienes listo en la zona de aceleración? ¿Estará a máxima velocidad al momento de hacer el traspaso?

Permíteme alentarte a ser intencional en cómo vas a hacer el traspaso a la siguiente generación de líderes de tu organización. Al igual que en una carrera de relevo, tienen que estar en su posición y listos para partir. Manténte enfocado. Sé intencional y ¡no dejes caer el bastón!

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