No le temas a la adversidad

“¡Las dificultades a menudo preparan a la gente ordinaria a hacer cosas extraordinarias!” — C.S. Lewis

Nadie se ha deslizado hasta la cima del monte Everest. Si ha llegado, ha sido a través de esfuerzo duro y perseverante. De igual manera, todos los grandes logros que admiramos han sido fruto de la perseverancia a través de la adversidad.

En el año 2014, Malala Yousafzai, a sus 17años, se convirtió en la persona más joven en recibir un premio Nobel. Pero aún a su corta edad, ella tuvo que atravesar dura adversidad incluyendo sobrevivir milagrosamente a un tiro en la cabeza propinado por un sicario del grupo terrorista Talibán que se oponía a sus esfuerzos a favor de la educación de las niñas en Pakistán.

El Progeso del Peregrino, que es uno de los libros más vendidos y traducidos del mundo, fue escrito por Juan Bunyan desde la cárcel de Bedford. De igual manera, otro clásico, Don Quijote, fue escrito por Cervantes desde una cárcel en Madrid.

Beethoven empezó a luchar con la sordera desde los 26 años de edad y a los 46 quedó completamente sordo. Sin embargo, en los 10 años siguientes hasta su muerte compuso su mejor música.

Franklin Delano Roosvelt, quedó confinado a una silla de ruedas a causa de un ataque de polio cuando tenía 39 años. Pero ello no fue obstáculo para llegar a ser presidente de los Estados Unidos por tres periodos consecutivos.

Todos admiramos como Helen Keller, estando ciega y sorda, logra obtener un título universitario, siendo la primera persona con esa doble discapacidad en lograrlo.

En el año 2004, Bethany Hamilton recibió un reconocimiento de ESPN como la atleta retorno del año, al recuperarse del ataque de un tiburón que le cercenó completamente el brazo izquierdo.

La lista es interminable, pero en cada caso, las hazañas vinieron después de atravesar momentos difíciles, haciendo lo mejor que se podían con lo que se tenía.

IMG_2726 No le temas a la adversidad
Sin duda, tú también estás o estarás enfrentando adversidad. Sé que no te gusta. A mí tampoco. De hecho, a nadie le gusta. Pero perseverar y atravesar momentos difíciles es parte del precio del éxito.

Cuando Pablo supo que le esperaba la cárcel por predicar el evangelio no se amilanó sino que se propuso glorificar a Dios aún en ello:

“…El Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.” Hechos 20:23-24.

“Pero de ninguna cosa hago caso…” Nada podía detener al apóstol en su determinación de cumplir aquello para lo cual fue llamado por Dios.

Querido amigo o amiga lector: Dios también tiene un plan y propósito para tu vida. No dejes que la adversidad te lo robe. ¡Persiste! Recuerda que al final de cada tormenta hay un arco iris y que la victoria es más dulce cuanto más ardua es la batalla.

¡Bendiciones!

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