¿URGENTE O IMPORTANTE? Por qué es crucial entender la diferencia (parte 1)

“Las cosas importantes jamás deben estar a la merced de las cosas triviales” Goethe

20130926-061251-p.m. ¿URGENTE O IMPORTANTE? Por qué es crucial entender la diferencia (parte 1)
Tengo una pregunta para ti: el crecimiento personal mediante el estudio de la Biblia, ¿es urgente o importante? Quizá te sorprenda lo que voy a decir, pero estudiar la Biblia, ¡NO ES URGENTE! Es importante pero no urgente.

Antes que me apedrees permíteme decirte porqué hago esta afirmación. Creo que fue Einstein quien dijo que un problema correctamente planteado está casi resuelto.

El principio subyacente que quiero dejarte es este: nunca sacrifiques lo importante por lo urgente. Pero para poder aplicar este principio correctamente es crucial entender la diferencia entre los dos.

Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), algo URGENTE es algo que apremia. Algo que demanda atención inmediata. Algo que te obliga a actuar pronto. El DRAE define algo IMPORTANTE como lo que es muy conveniente, o de mucha entidad (valor) o consecuencia.

Ahora, el problema con las definiciones es que a menudo son insípidas, así que permíteme darle vida a éstas con algunos ejemplos sencillos:

1. Ponerse el cinturón de seguridad, ¿es importante o urgente? Importante. Sin él puedo sufrir consecuencias graves en caso de un accidente. ¿Es urgente? No. Me lo puedo ajustar en cualquier momento (¡con tal que sea antes del accidente!). Por eso algunos vehículos le agregan un sonido para recordártelo. ¿El pito hace que sea más importante? No; sólo lo hace más urgente al demandar una acción inmediata.

2. Ir al dentista para una limpieza regular, ¿es importante o urgente? Importante. (¡Mi hija dentista jamás me perdonaría que diga otra cosa!). Pero, ¿cuándo se vuelve urgente? ¡Con el dolor de muela! ¡Ouch! 🙁

3. Suena teléfono. ¿Importante o urgente? No lo sabes hasta que contestas. Puede ser que alguien marcó tu número por error o algo que perfectamente pudiera esperar. Sin embargo, dejaste lo que estabas haciendo para responder al teléfono, ¿por qué? Simplemente porque un teléfono sonando demanda atención inmediata.

La palabra clave para algo urgente es “pronto”. Las cosas urgentes, importantes o no, demandan atención inmediata. Te exigen actuar de una vez. En cambio, para lo importante, la palabra clave es “valor”.
Ahora, volvamos a nuestra pregunta inicial: el estudio de la Biblia: ¿es importante o urgente? ¿Es conveniente? ¿De mucho valor? ¿De consecuencias positivas? ¡No hay duda alguna! Entonces es importante. Muy importante. ¿Es urgente? No…¡a menos que tu Biblia tenga un pito o algo así! No exige atención inmediata.

En mi siguiente artículo continuaremos explorando con ejemplos prácticos por qué es importante distinguir entre lo importante y lo urgente y qué hacer para enfocar nuestra atención en aquello que es realmente de valor.

¿ESTÁS USANDO TUS TALENTOS AL MÁXIMO?

“Solo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.” Paulo Coelho

20130920-081603-a.m. ¿ESTÁS USANDO TUS TALENTOS AL MÁXIMO?
En la parábola de lo talentos el Señor Jesús enseñó valiosísimas lecciones que nos muestran cómo usar nuestras habilidades con efectividad. Es cierto que la palabra talento en ese pasaje no se refiere a aptitudes sino a una fuerte suma de dinero equivalente a unos $10,000. No obstante, los principios son perfectamente aplicables.

Por falta de espacio, no voy a citar todo el pasaje, pero puede leerlo, si gusta, siguiendo este enlace: Mateo 25:14-30. Queremos extraer tres principios importantísimos:

1. Dios ha dado algo a cada uno.
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad… Mt. 25:15
¡Todos tenemos dones! ¡Nadie se queda por fuera! Nos corresponde descubrirlos y usarlos! Vea este artículo: Como identificar tus talentos y fortalezas naturales.

2. El éxito consiste en que hagas lo mejor que puedes con lo que tienes.
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mt. 25:21, 23.

¿Notaste que tanto el de cinco como el de dos recibieron exactamente la misma felicitación? La fórmula del éxito que el Señor aplicó fue éste:

Éxito:
talentos usados = talentos dados

El lema olímpico es citius, altius, fortius. Viene del latín y significa más rápido, más alto, más fuerte. Eso es de esperarse en el exigente mundo de los deportes. Desafortunadamente, muchos trasladan esa definición de éxito a su filosofía de vida: ¿Quién es el más rico, el más famoso, el más poderoso?

Pero Dios no nos pide que seamos como nadie, ni mejor que nadie. ¡Él sólo nos pide que hagamos lo mejor que podemos con lo que tenemos! ¡Cuán liberador es este concepto! ¡Adiós a las comparaciones! Eres único. Dios te creó así y él sólo te pide que seas el mejor tú que puedas ser. Él no quiere seas una imitación de segunda categoría; ¡Él quiere que seas un original de clase mundial!

3. ¡El temor al fracaso te puede robar la bendición!
…Por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Mt. 25:25

La fórmula también explica porqué el de uno fracasó. Si bien su aversión al riesgo le impedía invertir, su sentido común debió decirle que dinero debajo del colchón no gana intereses. El siervo inútil NO hizo lo mejor que podían con lo que tenía. ¿Por qué? ¡Porque tuvo miedo! ¡Su temor al fracaso lo paralizó! Irónicamente, su miedo lo llevó exactamente a lo que no quería.

Nunca dejes que el temor al fracaso te impida ir tras los sueños y anhelos que Dios ha puesto en tu corazón. ¡Claro que duele fracasar! Pero si en lugar de permitir que el revés nos paralice, aprendemos de él y perseveramos en la dirección correcta, el éxito vendrá sin duda.

Hay una sola diferencia, pero significativa, entre estos tres siervos y nosotros. El señor de ellos, después de entregarle a cada uno lo suyo, se fue lejos. En cambio, nuestro Señor, nos ha prometido ‘No te desampararé, ni te dejaré’ (Heb. 13:5).

En el día final, cada uno de nosotros tendremos que rendir cuentas ante el Señor por aquello que se nos ha dado. Podrás encarar ese momento confiadamente si decides hoy, con Su ayuda, ¡hacer lo mejor que puedes con lo que tienes!

¡Bendiciones!

COMO IDENTIFICAR TUS TALENTOS Y FORTALEZAS NATURALES

¿Alguna vez has deseado con anhelo profundo ser bueno en algo? ¿Realmente bueno? Eso me pasa con el piano. ¡Me fascina! ¡Cada vez que oigo un concierto de Mozart o Beethoven quisiera imaginarme siendo el artista principal y mis dedos volando sobre el teclado! Sin embargo, a pesar de que tomé lecciones de piano cuando niño, y practiqué muchas horas, mi desempeño difícilmente puede considerarse por encima del nivel promedio. ¡En cambio, tengo dos hijos que, sin entrenamiento musical alguno, pueden tocar de oído piezas que ni siquiera puedo soñar ejecutar!

20130908-115455-p.m. COMO IDENTIFICAR TUS TALENTOS Y FORTALEZAS NATURALES
¿Cuál es la diferencia? Observe la gráfica. Si bien una persona con poco talento natural puede, con gran esfuerzo, llegar a ser bueno en lo que hace, a menudo su empeño lo deja tan agotado que no encuentra mucho deleite en ello.

En cambio, una persona con mucho talento natural puede alcanzar, con relativamente poco esfuerzo, niveles de excelencia que deja boquiabierto a los demás.

Por eso es tan importante aprender a identificar tu talentos y fortalezas naturales. ¡Es la clave de la excelencia! Proverbios 22:29 dice ¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie. (DHH)

Enfocarte en tus talentos naturales también es la clave de la satisfacción laboral. Una encuesta de Gallup reveló que aquellos que tiene la oportunidad de usar sus fortalezas en su labor todos los días estaban más comprometidos con su trabajo y disfrutaban más de la vida en general que aquellos que sólo lo hacían ocasionalmente.

Como descubrir tus talentos naturales
Una manera de conocer tus fortalezas es a través de una evaluación profesional como, por ejemplo, Career Direct, Personality ID o Strength Finder. Los he probado todos y son muy buenos. Siguiendo los “links” podrás encontrar más información de cada uno.

Otra manera efectiva es hacer un inventario informal con base a tus experiencia pasadas. Al hacer tu lista, busca tus talentos naturales en:

1. Las áreas en donde puedes obtener consistentemente un buen desempeño con relativamente poco esfuerzo. Las frase clave es consistentemente. Quizás hoy metiste un gol de chilena que haría orgulloso a Messi. Pero eso no significa que eres candidato a un contrato en la liga española, a menos que puedas demostrar ese nivel de habilidad una y otra vez.

2. Las cosas que te energizan y satisfacen. Tienes que disfrutar lo que haces. Algo que te drena y desmotiva no es una de tus fortalezas. En mi caso, por ejemplo, me gusta lavar los platos (¡sí, leyó bien: lavar los platos!). No porque me deleita andar con grasa y suciedad, sino por la satisfacción que me da dejar todo limpio y en orden, lo cual es un reflejo de mi fortaleza de ser disciplinado. Por supuesto, esto no sugiere un futuro brillante como lavaplatos. Más bien indica que puedo funcionar bien en trabajos que requieren persistencia y atención a detalles aun en las labores que a nadie le gusta. (¡Además, mi “don” embona muy bien con el de mi esposa que es una excelente cocinera!).

3. Las cosas que aprendes rápidamente. El experto en liderazgo John Maxwell ha dicho que todos somos intuitivos en nuestras áreas de fortaleza. Captamos las cosas mucho antes que aquellos que no lo son. La velocidad con la que aprendes una nueva habilidad sugiere la presencia de un talento natural.

4. Las habilidades que se manifiestan desde tu niñez. Tus fortalezas son innatas. Naciste con ellas. Por eso, aunque no siempre, los dones naturales tienden manifestarse desde temprana edad. Mozart, por ejemplo, tocaba el violín y el piano desde los tres años, y a los cinco, ¡ya estaba componiendo y dando conciertos!

5. Las áreas donde otros reconocen que eres bueno. El talento se ve. Si constantemente recibes halagos y comentarios por tu buen desempeño en algo, ¡explóralo! ¡Puede ser que has tropezado con uno de tus talentos naturales!

En ambos casos, tanto con el método de evaluación profesional como el informal, este proceso de búsqueda de tus talentos y fortalezas naturales es aun más efectivo si puedes contar con la ayuda de un Coach Certificado. Él te puede dar un punto de vista objetivo y ayudarte a interpretar la información en los reportes y traducirlos en puntos de acción específicos. ¡Al fin y al cabo, el objetivo no es conocer tus dones sino usarlos! Como bien dijo Benjamín Franklin: “No escondas tus talentos; te fueron dados para ser usados. ¿De qué sirve un reloj de sol en la sombra?”

Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. (1 Peter 4:10). Dios ha dado algo a cada uno. Eso te incluye a ti. Te corresponde descubrirlo y usarlo con sabiduría. ¿Te animas?

¡DILE A TU CORAZÓN QUE PALPITE OTRA VEZ!

“Debemos aceptar los desalientos finitos sin perder la esperanza infinita”.
– Martin Luther King Jr.

20131105-073058-a.m. ¡DILE A TU CORAZÓN QUE PALPITE OTRA VEZ!Recientemente escuché una historia que realmente me alentó y quiero compartirla contigo. Había una mujer llamada María que necesitaba un transplante de corazón. Se cumplieron todos los preparativos necesarios para un transplante exitoso.

El día señalado, Mary fue a la cirugía y todo iba bien. El cirujano tomó todos los pasos necesarios y siguió todos los procedimientos estándar para este tipo cirugía mayor. Todas las venas y arterias fueron conectadas correctamente y se esperaba que el corazón empezaría a latir nuevamente a medida que la sangre fluía a través de él. El corazón es un órgano tan increíble pues sabe lo que tiene que hacer cuando está sano y la sangre fluye a través de él correctamente. Sin embargo, esta vez algo salió mal. Aunque la sangre estaba fluyendo como debiera, el corazón no “arrancaba” por su cuenta.

El cirujano esperó unos segundos mientras le daba un masaje suave al corazón, con la esperanza de darle el estímulo que necesitaba para arrancar. ¡Cada segundo era precioso! Pero a pesar del masaje, el corazón no latía por su cuenta. El siguiente paso fue aplicar un shock eléctrico. Nada. Temiendo perder a su paciente, el hábil cirujano fue a la cabecera de la mesa de operación, se inclinó y le susurró a la paciente en el oído: “María, necesito que le digas a tu corazón que palpite otra vez.” Había tanto silencio en la sala que hubieras podido oír la caída de un alfiler mientras todos esperaban ver lo que sucedería.

Poco después que el cirujano dijo esas palabras en el oído de Mary, el monitor comenzó a saltar: ¡Beep…! ¡Beep…! ¡Beep…! Todos en el salón de operaciones celebraron al darse cuenta que la operación había sido un éxito.

Muchas veces hemos sido lastimados y heridos no tanto en el sentido físico, sino en el área de las relaciones personales, familiares, de negocios o aun espirituales. Nuestro corazón está hecho pedazos. Es en esos momentos que necesitamos decirle a nuestro corazón que lata otra vez.

El salmista había aprendido ha hablarle a su corazón:
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Salmo 42:5

Quizá has tenido un traspié en una relación con un ser querido, o perdido dinero o enfrentas circunstancias desafiantes y quieres “tirar la toalla”. Allí es cuando tienes que decirle a tu corazón: “¡Tienes que latir otra vez!”

Hay tantas maneras en que podemos hablarle a nuestro propio corazón para que nos ayude a pesar de nuestras circunstancias.
Tenemos que decirnos: “Tienes que amar otra vez”.
Tenemos que decir, “Tienes que perdonar otra vez”.
Tenemos que decir, “Tienes que soñar otra vez”.
Tenemos que decir, “Tienes que reír otra vez”.
Tenemos que decir, “Tienes que sonreír otra vez”.

Sé que suena repetitivo, pero quiero enfatizar el punto. Tenemos que tomar el tiempo para repetir estas palabras y hablar palabras de vida a nuestro propio corazón y mente.

¡Te aseguro que las cosas no mejorarán si cada día albergas una actitud negativa, crítica y de “pobrecito de mí”! ¡Aprende a a buscar lo bueno, lo puro y lo positivo en todo lo que haces!

Estas no son sólo palabras agradables. No son frases bonitas gastadas llenas de promesas hermosas pero huecas. Son palabras de realidad. Es maravilloso cuando le decimos algo agradable a otra persona y viceversa, pero recuerda que nada es mejor que hablarle palabras de vida a tu propio corazón y estar en tu propio equipo en este juego llamado la vida.

Independientemente de lo que haya sucedido en el pasado, quiero alentarte a dejar que tu corazón lata otra vez. ¡Qué lata más duro, fuerte y lleno de vida que nunca! ¡Esta es la fórmula de un día, una semana, un mes, un año o una vida fantástica! ¡Garantizado!

Traducido y adaptado por Ing. Wesley Jones de “Tell your heart to beat again” por Dr. Robert Rohm.

Reprinted with permission from the “Tip of the Week”. To subscribe for the free “Tip of the Week” please go to http://www.personalityinsights.com and receive Dr. Rohm’s weekly Tip every Monday morning.

¿ESTÁS CONDUCIENDO CON PUNTOS CIEGOS?

La tragedia más grande en la vida no es la ceguera. ¡Es tener vista pero no visión! –Hellen Keller

20130902-011012-p.m. ¿ESTÁS CONDUCIENDO CON PUNTOS CIEGOS?
¿Alguna vez has estado a punto de tener un accidente al cambiar de carril porque el otro conductor estaba manejando en tu punto ciego? Yo sí. Recientemente mi espejo retrovisor derecho se rompió y tuve que comprar un repuesto lo antes posible pues me vi expuesto a esa situación desagradable muchas veces.

Manejar sin espejo retrovisor es peligroso porque no puedes ver a tiempo lo que viene por detrás o a tu lado en tu punto ciego. A veces el daño puede ser mínimo, pero a veces las consecuencias pueden ser mortales.

Lo mismo es cierto en nuestras vidas. Todos tenemos puntos ciegos. John Maxwell, define un punto ciego como un área en nuestras vidas en la que continuamente no vemos la situación de una manera realista. Puede ser una debilidad de carácter, una adicción, ego, inocencia, o no poner atención a los detallas. Por ejemplo, puede ser un líder dominante que ha demostrado mucha capacidad de producir resultados pero que no se explica por qué ha dejando una estela de relaciones rotas a su paso.

Son debilidades en nuestra personalidad que simplemente no vemos. Al no estar consciente de esos puntos ciegos quedamos expuestos al peligro de chocar con otras personas. Al igual que con un automóvil, a veces las consecuencias pueden ser triviales, pero muchas veces pueden ser funestas, matando la relación.

Como con el automóvil, es crucial tener buenos “espejos” que nos ayuden a detectar nuestros puntos ciegos. Uno de ellos son las otras personas. Una de las cosas más efectivas que puedes hacer para identificar tus puntos ciegos es abrirte a otra persona de confianza. Puede ser un amigo, padre, cónyuge, pastor o maestro que te conoce bien y realmente se interesa por ti, lo suficiente como para decirte la verdad… aunque duela.

Lo importante de esa otra persona, no es tanto lo que sabe sino el hecho de que se interesa en tu bienestar. Permítame ilustrar. Supón que eres es un conductor experimentado que está tratando de sacar un camión grande en reversa. Tu ayudante se ha bajado, y estando en pie detrás del vehículo, te está haciendo señas de cuando avanzar o parar en función del tráfico y los obstáculos adyacentes. A pesar de que él ni siquiera saber conducir, ¡usted sigue sus indicaciones! ¿Por qué? Porque desde su punto de vista el puede ver lo que tú no, y confías en que él no te va llevar a chocarte.

Por eso, no rechaces la observación de aquellos que te corrigen, la Biblia dice:
Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece. Proverbios 27:6
A veces es necesario buscar a alguien de afuera para servir de “espejo retrovisor”. Un buen Coach puede ser de ayuda. El proceso del “coaching”, bien ejecutado, puede ayudarte a identificar esos puntos ciegos que están deteniendo tu crecimiento menoscabando tu liderazgo.

Recuerda: todos tenemos puntos ciegos y, por lo tanto, necesitamos ayuda. No los puedes ver, pues, por definición, son puntos ciegos. Y por eso precisamos la ayuda de otros. ¡Búscala!

JOVEN: ¿SERÁS COMO LOS CALDEOS?

“Los jóvenes no son el 100% de la población. Pero si son el 100% del futuro”. Zig Ziglar:

20130711-093127-p.m. JOVEN: ¿SERÁS COMO LOS CALDEOS?

En el año 2009 yo estaba en Jamaica dando una presentación a un grupo de más de 150 de jóvenes sobre el tema “Como Mantenerse Sexualmente Puro en un Mundo Sexualmente Impuro”.

Comencé con una encuesta. La primera pregunta era: “Cierto o falso: la gran mayoría de los adolescentes está teniendo sexo.” Todos, sin excepción, contestaron: ¡Cierto! Pero para su sorpresa les dije: ¡Falso! NO es cierto que la gran mayoría de los adolescentes está teniendo sexo. ¡De hecho, ni siquiera la mayoría! Una fuente del gobierno de los Estados Unidos ha declarado que: “¡El 53% de los estudiantes de secundaria no han tenido relaciones sexuales!” (4parents.gov).

Por supuesto, eso desató una gran polémica. Muchos me dijeron: ¡Eso será allá en Estados Unidos o en Panamá, pero aquí la realidad es otra! Los número exactos varían de país a país, pero el hecho se mantiene: no son la gran mayoría. Pero la pregunta no es si todo el mundo lo está haciendo. La pregunta es si tú y yo seremos diferentes.

Para ilustrarlo, quiero hacer referencia a una historia que sucedió hace más de 25 siglos pero que es tan relevante como el periódico de hoy. 600 años antes de Cristo, Jerusalén estaba en ruinas, destruido por un hombre que sabía exactamente como conquistar a una cultura: no con armas ni con dominación sino cambiando la mentalidad de su juventud. Así que Nabucodonosor tomó a los mejores jóvenes de Israel, entre ellos a Daniel y a sus amigos.

Daniel 1:4 dice que tenían que ser “muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.”

Se les estaba endoctrinando con la filosofía, literatura y lengua, o sea la cultura de los babilonios, a fin de cambiar su manera de pensar y así destruir la cultura hebrea a través de las mentes de la próxima generación.

Daniel 1:5
Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey.

Nabucodonosor fue muy astuto. A fin de quebrar su resistencia al programa, en lugar del látigo, trató de suavizarlos acostumbrándolos a los lujos del palacio. ¡Qué dilema para estos muchachos! Rebelarse significaría la dura vida de esclavitud o aún la muerte. Estos jóvenes hebreos tuvieron que tomar una resolución. En esencia, la decisión era esta: ¿Voy a ser como los caldeos o como Dios quiere que sea, aunque tenga que pagar un precio?

El v.8 nos dice el camino que tomó Daniel:
“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.

¡Alguien ha dicho que no hay historias nuevas, sólo gente nueva que repite las mismas historias! Al igual que en los tiempos antiguos, el dios de este siglo está tratando de dominar al mundo usando la misma estrategia: trabajando en las mentes de los futuros líderes. Y al igual que los muchachos hebreos, los jóvenes de hoy tienen que tomar la misma decisión: voy a ser como los “caldeos” (como todos los demás) o como Dios quiere, al precio que sea. Afortunadamente, al igual que Daniel, hay jóvenes hoy que también han decidido no contaminarse.

Tú también puedes recurrir al mismo Dios que ayudó a Daniel. Así como él tomó su decisión y Dios le ayudó a ser distinto, Él te puede ayudar a ti, joven, a resplandecer en medio de un mundo en tinieblas. El primer paso es la determinación de ser diferente. ¿Serás como los “caldeos” o como Dios quiere?

¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!

20130708-082233-p.m. ¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!

¡NO DEJES CAER EL BASTÓN!
Por Ing. Wesley E. Jones y Dave McAuley

¿Alguna vez has entrado en tu “baúl de recuerdos” y tropezado con algún objeto que te trae recuerdos agridulces? Yo tengo uno así. Es una medalla de plata que gané durante una carrera. ¡Claro! lo agrio fue que no gané la de oro, pero permítanme decirles porqué. Era una carrera de relevo 4 x 100 durante la celebración del aniversario de la fundación de nuestro corregimiento. Todos los colegios del sector fueron invitados. Yo era estudiante de undécimo u duodécimo grado, no recuerdo bien. Nuestro colegio, el Instituto Fermín Naudeau, era uno de colegios invitados y, modestia aparte, uno de los más prestigiosos. No recuerdo los otros colegios pero uno era el IPHE (Instituto Panameño de Habilitación Especial). La inmadurez de nuestra juventud nos llevó a menospreciar la escuela de los “retrasados mentales”. Pronto pagaría caro mi orgullo.

Me tocó el segundo relevo. Cuando mi compañero me pasó el bastón, en la confusión del relevo, ¡éste se cayó! (Hasta el sol de hoy rehuso decir que que se mecayó). Rápidamente lo recogí y traté lo mejor que pude de recuperar el terreno perdido, pero llegué de último en mi relevo. Afortunadamente, mis otros dos compañeros lograron acortar distancia y llegamos a la meta de segundo… detrás de, lo adivinaste, el IPHE. Eso fue el Sábado. El Lunes cuando llegamos a la escuela fuimos el chiste del día. Todavía tengo la imagen de mis compañeros rodeándome riendo: ¡¿Ustedes perdieron frente al IPHE!?

Afortunadamente, lo único en juego en esa carrera ese día era el prestigio de mi escuela. OK, Ok, déjame corregir eso: en realidad lo único en juego en esa carrera era mi orgullo. Desde entonces éste ha sanado y puedo usar usar esta historia como una ilustración de la importancia de pasar el bastón correctamente.

En las Olimpiadas, dejar caer el bastón pasa constantemente. (Y no, ¡no estoy buscando consuelo!). Tanto en China 2008, como en Atenas 2012, el equipo de relevo 4x100m de los Estados Unidos fue descalificado por dejar caer el bastón. En el algunos casos aparatosamente. Vea el siguiente video.

El punto es este: no importa lo bien que corriste la carrera; si dejas caer el bastón, ¡perdiste!

Hay lecciones maravillosas de la vida de Moisés. Una de ellas es lo bien que hizo el “traspaso del bastón” a Josué al final de su carrera. Aunque él mismo no pudo entrar a la tierra prometida, Moisés fue muy exitoso en preparar a la siguiente generación de líderes para llevar el bastón. Sin embargo, al final de la carrera de Josué, aunque corrió excepcionalmente bien, el bastón se cayó en el traspaso:

Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat- sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Jueces 2:8-10

Como líder cristiano, sin duda reconoces que el plan de Dios es mucho más grande que el periodo de tu vida y tus logros. Estamos en una carrera de relevo y nuestra etapa de la carrera cae entra la generación que nos precedió y la que nos sigue. Tenemos que correr bien nuestro tramo. Aún si comenzaste bien tienes que mantenerte enfocado y terminar bien. Lo más importante es hacer un buen traspaso al final.

Como líder, la responsabilidad es tuya. Es tu responsabilidad pasar bien el bastón. En una carrera de relevo, hay lo que se llama una “zona de intercambio”. Esta zona mide 20 metros y va precedida de una zona de aceleración de 10 metros. La persona que recibe el bastón comienza a correr en la zona de aceleración pero el bastón sólo puede pasarse en la zona de intercambio. Esto requiere mucho enfoque y coordinación.

La ilustración de la carrera de relevo tiene grandes lecciones para el líder cristiano. ¿Notaste que nadie se detiene durante el intercambio? ¡Al momento de traspaso ambos están corriendo a toda velocidad! ¿A quién tienes listo en la zona de aceleración? ¿Estará a máxima velocidad al momento de hacer el traspaso?

Permíteme alentarte a ser intencional en cómo vas a hacer el traspaso a la siguiente generación de líderes de tu organización. Al igual que en una carrera de relevo, tienen que estar en su posición y listos para partir. Manténte enfocado. Sé intencional y ¡no dejes caer el bastón!