Para acelerar en el año nuevo hay que… ¡bajar la velocidad!

¡Estad quietos y conoced que yo soy Dios! Salmo 46:10

¿Alguna vez has estado tan ocupado que pierdes la perspectiva de lo que es realmente importante? Tomar un receso no es una mala estrategia.

Como cristiano, y especialmente como líder, es sabio bajar la velocidad para meditar en las verdades que nos traen fuerza, consuelo y claridad. ¡No te muevas tan rápido que tu alma se quede atrás!

Por supuesto, esto no es fácil. Vivimos orientados a la acción. Vivimos con la urgencia de lograr cosas. Pero necesitamos disciplinarnos para “bajar las revoluciones” y estar quietos para meditar y obtener una perspectiva renovada. De otro modo, siempre correremos el peligro de desgastarnos y llevar a aquellos que nos siguen al agotamiento, o, peor aún, ¡a avanzar aceleradamente en una tangente fuera de nuestra misión y visión!

Cuando haces una pausa lo suficientemente larga para ver las cosas desde Su punto de vista, verás tus metas y obstáculos desde una perspectiva nueva y fresca y podrás avanzar con mucha más rapidez.

IMG_2632 Para acelerar en el año nuevo hay que... ¡bajar la velocidad!La claridad es nuestro mejor amigo. Pero la mucha actividad puede nublarla. Es como tirar una piedra en un estanque de agua. Tienes que esperar hasta que el agua repose nuevamente para ver claramente. Cuando bajamos la velocidad y tomamos tiempo para meditar, dejamos que las cosas reposen y veremos todo con más claridad.

Como siempre, el Señor Jesús es nuestro modelo:

“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Y le buscó Simón, y los que con él estaban; y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.” Marcos 1:35-38

Él trabajó duro la noche anterior ministrando a cientos de personas. Sin embargo, en medio de toda esa intensa actividad, y una creciente popularidad, Jesús deliberadamente separó tiempo para re-conectar, renovar fuerzas y obtener dirección para el nuevo día. Al arrancar la nueva jornada, Jesús tenía una perspectiva muy clara de la voluntad del Padre para ese día y como se alineaba con su razón de ser.

¡Qué ejemplo para nosotros hoy! Antes de arrancar de nuevo en las faenas que nos deparen en el año nuevo, hagamos, como Jesús, una pausa a solas con Dios. El arranque del año es ideal para tomar tiempo y meditar en el año que pasó y cómo queremos que el venidero sea diferente por la voluntad de Dios. Seamos deliberados en tomar tiempo para buscar qué quiere el Señor que hagamos alineado con su propósito para nuestra vida.

¡Bendiciones en el año nuevo!

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