UN EJEMPLO DE COMO CREAR Y MANTENER UN BUEN HÁBITO

“No podemos determinar nuestro futuro. Pero sí podemos determinar nuestros hábitos y nuestros hábitos determinarán nuestro futuro” ~Tom Ziglar

En nuestro primer escrito iniciamos este tema sobre la importancia de cultivar y mantener buenos hábitos. Vimos también que crear y mantener un buen hábito requiere tres pasos:

  1. Comenzar con un buen porqué.
  2. Diseñar el ciclo del hábito, y
  3. Tener una estrategia para minimizar y recuperarse de los tropiezos

img_4012 UN EJEMPLO DE COMO CREAR Y MANTENER UN BUEN HÁBITOEn este escrito queremos explicar todo el proceso con un ejemplo. Digamos que tienes un problema con el manejo de tus finanzas. Cada mes descubres que hay más días que dinero. Estas continuamente “limpio” y sabes que tienes que hacer salgo al respecto. Más que simplemente tratar de buscar nuevas fuentes de ingresos, entiendes que tus hábitos de consumo también tienen que cambiar. Así que decides averiguar a dónde se va la plata. Es decir, quieres cultivar el hábito de anotar tus gastos.  

Paso 1: Comienza con por qué. 

¿Por qué quieres cultivar el hábito de anotar tus gastos? Respuesta: Para saber a dónde se va el dinero. Quieres ser un buen mayordomo de los recursos que te han sido encomendados. Quieres tener un mejor control de tus finanzas y entiendes que eso requiere conocer tus hábitos de consumo. (¡Créeme que este ejercicio te va abrir los ojos!)

Paso 2: Diseña el ciclo del hábito.

Diseñar el ciclo implica completar la siguiente fórmula: “Cuando veo [recorderis] hago [rutina] para obtener [recompensa]”.   

  • Recorderis: En mi caso, he escogido usar mi rutina para ir a dormir. O sea que lo he incluido en las cosas que hago todas las noches antes de acostarme, como cepillarme los dientes, orar con mi esposa, etc. Si la hora de dormir no te funciona, puedes escoger otro momento o lugar. Lo importante es que sea algo que hagas todos los días.  
  • Rutina: Anoto todos mis gastos del día y comparo el saldo de mis cuentas con el estado de cuenta del banco (usando banca en línea) y el efectivo que queda en mi billetera.
  • Recompensa: tener consciencia de como uso el dinero y una sensación de estar en control de mis gastos. (¡Esto es poderoso!)

Así que el ciclo para mi hábito de anotar gastos queda estructurado así: “Cada noche, como parte de mi rutina para dormir, verificaré que los saldos de todas mis cuentas coinciden con los saldos en el estado de cuentas del banco, a fin tener consciencia de como uso el dinero y obtener una sensación de estar en control de mis gastos”. 

Paso 3: Tener una estrategia para minimizar y recuperarse de los tropiezos.

  • Utilizo una herramienta sencilla; un App llamado Money Pro. No es el único y quizás no funcione para ti. Tuve que explorar un poco antes de decidirme por este. Pero vale la pena, porque muchas personas, como yo, se frustran por lo complicado que se vuelve tratar de dar seguimiento a sus gastos. 
  • Tengo una política de cero excepciones. He descubierto que hacerlo diariamente evita que la lista de gastos se acumulen. Me da pereza tener que revisar los recibos para recordar que compré hace tres días. En cambio, anotarlos diariamente solo toma unos minutos. 
  • Le doy seguimiento. Marco un gancho en el calendario por cada día que completo la rutina. ¡Ver esa cadena me motiva a no querer romperla! Recuerda: la clave de formar un hábito se llama consistencia. 

Sobretodo, es importante tener siempre presente que para que el cambio sea duradero tienes que añadir el ingrediente principal que sostiene todo el proceso: la FE. Es decir, creer que el cambio ES posible independientemente de cuantas veces has intentado.  

Con esto no quiero insinuar, de ninguna manera, que romper un vicio de alcoholismo o adición a la pornografía es tan fácil como empezar a anotar tus gastos. La ideas es que cuando comprendes cómo funcionan los hábitos es más fácil doblegarlos a tu favor. Una vez que entiendas que los hábitos pueden cambiar tienes la libertad y la responsabilidad de cambiarlos. Con la ayuda de Dios lo lograrás. ¡Vamos! ¿Qué esperas?

¡Bendiciones!

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