Una palabra sobre el “Estrés”

“Siempre me acuerdo del anciano que en su lecho de muerte dijo que había tenido muchas dificultades en su vida, ¡la mayoría de las cuales nunca sucedieron!” — Winston Churchill

El afán (o su equivalente moderno, el estrés) drena. Estresarse, es como pedir dinero prestado antes de necesitarlo. En esencia, estás creando una deuda emocional por algo que puede o no suceder. Lo peor es que el estrés cobra intereses altísimos en forma de distracciones y temor que eventualmente drenarán tu cuenta bancaria emocional.

¿Por qué afanarse? En nuestra humanidad tenemos debilidades que permiten que las circunstancias de esta vida nos distraigan de simplemente confiar en Dios.

Esto es lo que Jesus tenía que decir sobre el afán:

img_4614 Una palabra sobre el “Estrés”

Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:25-33

El afán es una debilidad y debemos usar nuestra fe para que se vuelva más fuerte que nuestro estrés. ¡El afán es un desperdicio enorme de energía! ¿Por qué no usar esa misma energía para fortalecer tu fe? Comienza quitando tu enfoque de aquello que temes que suceda y adopta una actitud de gratitud por las bendiciones que has recibido.

El afán es el resultado de vivir con una perspectiva de temor en vez de una perspectiva de fe. Tu fe en Dios y tu confianza en su amor por ti te ayudarán a sobreponerte al temor y ganar la victoria sobre el afán y el estrés. ¡No tienes que pedir prestado al estrés cuando tienes una cuenta de fe con Dios!

Enfócate en las bendiciones en tu vida. No permitas que las circunstancias de la vida te afanen. Tienes un Padre celestial que tiene un plan y un propósito de valor eterno para tu vida. Invierte tu energía fortaleciendo tu fe hoy al sobreponerte al afán, el estrés y la preocupación aprendiendo a confiar en Dios.

Traducido de “A Word about Worry”, por Dave McAuley, Summit Life Today, Summit Leadership Foundation.

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