¿URGENTE O IMPORTANTE? (Parte 4)

El Poder de Aprender a Decir ¡NO!

“Piensa como un hombre de acción. Actúa como un hombre que piensa”.
Henri-Louis Bergson (Filósofo francés – Premio Nobel de Literatura 1927)

20131010-101504-p.m. ¿URGENTE O IMPORTANTE? (Parte 4)

En esta serie hemos visto porqué es crucial aprender a distinguir entre lo urgente y lo importante y como darle prioridad a lo que es importante para usted. Ahora queremos ver como decir “¡NO!” a las cosas que no son importantes aunque vengan con el sello de ¡URGENTE!

Confieso que decir ¡NO! no es fácil para mí pues tiendo a buscar agradar a los demás. ¡A menudo siento como si mi mano fuera de hierro y que en el techo hay un electroimán que se activa cada vez que piden un voluntario!

No obstante, he aprendido que es crucial dominar esa disciplina y por eso quiero compartir este extracto de mi libro “Mi Pirámide de Efectividad”:

Una de las herramientas más poderosas en uso efectivo del tiempo es la palabra “¡NO!”. Dígalo cortésmente, pero con firmeza. Úselo regularmente como parte de su vocabulario al administrar su tiempo.

¡Tengo que decirle ‘NO’ a lo bueno para poder decir ‘SÍ’ a lo mejor! Todos tenemos una cantidad finita de tiempo, dinero y energía. Cuando los gastamos en una cosa no podemos invertirlos en otra. En esencia, cuando le decimos “SÍ” a una actividad, le estamos diciendo “NO” a otras oportunidades. Por lo tanto, asegúrese de decir “SÍ” a sus prioridades y “NO” a lo secundario.

A menudo, el problema de decir “NO” es simplemente la falta de un objetivo claro. Tomemos el ejemplo de Nehemías:

Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros. – Nehemías 6:3

Nehemías estaba haciendo una gran obra. La construcción del muro había sido su pasión hacía varios meses y ahora estaba en plena faena. Sus enemigos buscaban distraerlo con el fin de alejarlo de la obra y detenerla. Nehemías respondió con un firme “¡NO!”. ¿Qué fue lo que le permitió hacer eso? La claridad de su visión: “la gran obra” que estaba haciendo. El entendía que decir “SÍ” a cualquier otra cosa, era decir “NO” a la meta que Dios le había dado.

¡Qué gran lección para nosotros hoy! Cuando, como Nehemías, tenemos un “Sí” claro, podremos decir un “NO” firme. Un ejemplo sencillo: ¿No es cierto que en el día antes de salir de vacaciones usted le dice “¡NO!” a todo lo que pudiera estorbar su escape? Usted se asegura de no dejar nada pendiente si sabe que sería un Impedimento para irse ¿verdad? ¿Qué tal si usted atacaras tus metas con la misma actitud?

La habilidad de decir “¡NO!” con firmeza viene de conocer cuales son tus objetivos, tus prioridades, tus metas y saber a qué cosas te puedes comprometer y a cuáles no. Con esta claridad podrás ser completamente honesto y directo con tu respuesta.

Esto funciona aún con jefes exigentes: “¿Cuál de mis objetivos presentes deseas que sacrifique para incluir éste?”

Sí, como yo, sufres del hábito crónico de tratar de agradar a otros, acostúmbrate a pedir tiempo antes de hacer un compromiso. Esto te dará una oportunidad para considerar tu respuesta a la luz de tu objetivos en lugar de la presión del momento: “Déjame verificar mi agenda y te respondo el jueves”.

La mejor manera de decir “¡NO!” es con confianza y firmeza. Eso sólo puede venir de tener una clara visión de la gran obra a la cual has sido llamado a realizar.

¡Bendiciones!

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