¿Wesley, Dónde está tu fe?

“Ningún cerrajero crea una cerradura sin llave. Dios no nos manda problemas sin soluciones”

Recientemente, durante mi tiempo de meditación, fui desafiado con esta pregunta que el Señor le hizo a sus discípulos. El contexto es el momento justo después que él calma la tempestad. El relato se halla en Lucas 8:22-25:

22 Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. 23 Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban. 24 Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. 25 Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe?…”

IMG_2887 ¿Wesley,  Dónde está tu fe?
La pregunta que Jesús le hizo a los discípulos —y a mí— fue sencilla y directa: ¿Dónde está tu fe? La interrogante claramente implica que su actitud temerosa ante la situación evidenciaba una falta de confianza en Dios.

Esto no significa que el peligro no era real. Al contrario, el viento era real, las olas eran reales, el agua realmente se estaban metiendo y el barco realmente se estaba hundiendo. La situación era realmente desesperante pues sus vidas estaban realmente en peligro.

Pero hay otra realidad que los discípulos no estaban tomando en cuenta: ¡Jesús estaba en la barca! Sí, estaba dormido, pero estaba ahí. Silencioso pero no ausente. ¿Cómo podrían hundirse con Él abordo? Si los discípulos hubieran considerado este hecho por encima de la realidad de sus circunstancias su actitud frente a la tormenta habría sido completamente diferente.

Ahora, es fácil criticar a los discípulos por su cobardía pero ¿qué hay de nosotros? ¿No habríamos actuado de igual manera en esas circunstancias? De hecho, ¿no actuamos de igual manera en nuestras tormentas?

Ahí es donde me encontró esta lectura esa mañana. Al presente estoy atravesando una difícil situación económica por el hecho de encontrarme por varios meses sin un empleo estable. Mientras las cuentas siguen llegando, sigo luchando por siquiera obtener una entrevista. A pesar de todos mis mejores esfuerzos… ¡Nada! Dudas asaltan mi mente. ¿Qué estoy haciendo mal? ¿En qué me equivoqué? ¿Será que ya no soy apto para el mundo laboral? ¿Qué le digo a mi familia? ¿Cuándo terminará esta sequía? ¿Dónde está Dios?

Esa mañana me encontró luchando con estos pensamientos y la pregunta del Señor vino clara y directa: “¿Wesley, dónde está tu fe?”. Entonces recordé una frase que he predicado muchas veces y que he adoptado como uno de mis valores: “Enfrento el temor con la absoluta seguridad de Dios está conmigo”. (Basada en Isaías 41:10)

Con esta certeza y las innumerables promesas de Dios de que él proveerá para mis necesidades, levanto mi cabeza con confianza, seguro de que, lejos de hundirme en esta tormenta, ¡lograré “pasar al otro lado”!

¿Qué hay de ti? ¿Cómo enfrentas tus tormentas? ¿Te sientes abrumado e intimidado? Recuerda: Él ha prometido: “No te desampararé, ni te dejaré” Heb. 13:5.

¡Bendiciones!

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