Category: Espiritualidad

Invitación a Webinario y ¡No dejes caer el bastón!

Quiero compartir contigo una de las experiencias más humillantes pero aleccionadoras de mi juventud.

Pero primero, permítame invitarte al webinario sobre el tema Convertir una Pérdida en una Ganancia, para este sábado 29 de agosto a las 7:00 pm.  

En este Conversatorio Juvenil estaremos viendo: 

  • Como los grandes atletas como Michael Jordan se sobreponen a las derrotas y las convierten en triunfos.
  • Una lección que hasta Ironman tuvo que aprender a la brava.
  • Como un cambio de perspectiva sencillo te puede ayudar a sacar provecho aún de la más amarga derrota.
  • Por qué es más importante enseñar a un joven a fracasar bien que a tener éxito.
  • Por qué las personas “sabe-lo-todo” son las menos capaces de superar un fracaso. 

Y otras cosas más que ojalá hubiera conocido cuando tenía tu edad.    

BONO ESPECIAL:

También recibirás GRATIS como un bono al registrarte, una copia de mi libro “Controle su Enojo” donde aprenderás una técnica sencilla pero efectiva de manejar el enojo. Algo que pienso que es muy importante, especialmente en estos tiempo de cuarentena.  

Puedes registrarte haciendo clic aquí:

REGISTRO AL WEBINARIO

Ahora a mi historia: 

Sucedió cuando estaba en sexto año  de la Escuela Secundaria.  Era una carrera de relevo 4 x 100 durante la celebración del aniversario de la fundación de nuestro corregimiento. Yo era parte del equipo de atletismo.  Todos los colegios del área fueron invitados.  Aparte del nuestro, uno de los otros era el IPHE (Instituto Panameño de Habilitación Especial).  La inmadurez de mi juventud me llevó a menospreciar la escuela de los “retrasados mentales”.  Pronto pagaría caro mi arrogancia.  

Me tocó el segundo relevo. En la confusión del traspaso, ¡éste se cayó! (Ok, Ok. Se me cayó).  Rápidamente lo recogí y traté lo mejor que pude de recuperar el terreno perdido, pero llegué de último en mi relevo.  Afortunadamente, mis otros dos compañeros lograron acortar distancia y nuestro equipo llego a la meta de segundo, detrás de -lo adivinaste- el IPHE.  El siguiente día de clases fuimos el chiste del día.  Todavía tengo la imagen de mis compañeros rodeándome riendo: ¡¿Ustedes perdieron… contra el IPHE!? 

Afortunadamente, lo único en juego en esa carrera ese día era el prestigio de mi escuela.  Hmmm, déjame corregir eso: en realidad, lo único en juego ese día era mi ego.  Desde entonces éste ha sanado y puedo usar esta historia como una ilustración de la importancia de pasar el bastón correctamente. 

También pasa en las Olimpiadas (¡y no estoy buscando consuelo!)

La carrera de relevos  4X100 es uno de los eventos más emocionantes de las Olimpiadas .  A primera vista pareciera algo sencillo: cada corredor recorre 100 m y luego entrega el bastón a su compañero que repite y así sucesivamente, hasta llevar el bastón a la meta.  

Pero no es tan fácil.   Lo que pasa es que existe lo que se llama la “zona de intercambio” que tiene  20 metros de longitud que va precedida por una zona de aceleración de 10 metros.  El corredor que recibe el bastón comienza a correr en la zona de aceleración, pero el bastón solo se puede pasar dentro de la zona de intercambio.  Nadie se detiene cuando se realiza el intercambio.  ¡El traspaso se realiza con ambos corredores a toda velocidad!  Esto requiere un enfoque y una sincronización muy intencionales.  

En esta carrera  no se trata solo de qué tan bien corres tu parte de la carrera, sino también de entregar con éxito el  bastón al siguiente corredor en el momento preciso.  Si dejas caer el bastón, lo demás no importa. 
Esto ha sucedido aun entre corredores de la élite, como le pasó al equipo de los Estados Unidos durante la final del mundial de atletismo en Daegu, Corea del Sur, en el año 2011,  en donde  perdieron en forma aparatosa!  Es muy simple: si dejas caer el bastón, ¡tu equipo pierde!

Hay cosas en la vida que son como una carrera de relevos.  El liderazgo es uno de ellos.  Alguien dijo muy acertadamente: 

El liderazgo se parece más bien a un bastón que a un trofeo.  Uno se queda con el trofeo, ¡pero el bastón se pasa!“ 

Hay lecciones maravillosas de la vida de Moisés.  Una de ellas es lo bien que hizo el “traspaso del bastón” del liderazgo a Josué al final de su carrera.  Aunque él mismo no pudo entrar a la tierra prometida, Moisés fue muy exitoso en preparar a la siguiente generación de líderes para llevar el bastón.  Sin embargo, al final de la carrera de Josué, aunque corrió excepcionalmente bien, el bastón se cayó en el traspaso: Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat- sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Jueces 2:8-10  

La ilustración tiene grandes lecciones para todo líder cristiano.  Como dolorosamente aprendí, hay que ser intencional y estar enfocado al recibir el traspaso como la siguiente generación de líderes de tu organización.  ¡No dejes caer el bastón!

 ¡Bendiciones!

¡Nos vemos en el webinario!

Wesley Jones

EspiritualidadLeave a commentLeave a comment

Consejo: ¡Sustancia siempre triunfa sobre Apariencia!

Mi blog de esta semana viene del Dr. Robert Rohm quien me dio permiso para traducir y reproducir este perspicaz artículo.  Aunque es válido para todos, invito particularmente a los jóvenes a prestar especial atención, porque están en esa importante etapa en la que están tomando decisiones cruciales respecto a su carácter.   ¡Ojalá hubiera tenido más consejos como este cuando tenía tu edad. ¡Disfrútalo! Avanza a la página siguiente:

EspiritualidadLeave a commentLeave a comment

Cómo decir ¡NO! con una Sonrisa (2da parte)

Como decirle ¡NO! a las ofertas que no promueven tus objetivos y SÍ a tus prioridades 

Recientemente fui desafiado por este pensamiento:

La diferencia entre la gente exitosa y la gente altamente exitosa es que los altamente exitosos le dicen ¡NO! a casi todo. 

Warren Buffet

¡Wow!  Viniendo del tercer hombre más rico del mundo, esta frase da mucho que pensar!

En nuestro último escrito, explicamos la importancia de aprender a decir ¡No! con asertividad.  En éste, queremos explicar cómo.

MI ESTRATEGIA DE 4 PASOS

PASO 1: Tengo un ¡Sí! fuerte. 

La habilidad de decir no con una sonrisa comienza con tener luz sobre cuáles son mis prioridades, valores y objetivos.  Es decir, tener algo a lo que le puedo decir:  ¡CLARO QUE SÍ!, con CONVICCIÓN.  Tengo una agenda y un presupuesto.  Sé que mi tiempo, dinero y energía son recursos limitados que debo administrar para lograr los objetivos que realmente desatan mi potencial.  Si no determino de antemano como los voy a usar, otros lo harán.  Cuando tengo claridad en mis objetivos puedo ser honesto y directo con mi respuesta.

Aquí hay un ejemplo perfecto de alguien que supo aplicar este principio:

Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y NO puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros.”*

Nehemías 6:3 

PASO 2: Cuando vienen solicitudes de cambio me hago la pregunta estratégica: 

Aunque tenga mis prioridades claras, con una agenda y un presupuesto, siempre habrán imprevistos que generen solicitudes de cambio a mis planes.  Por eso es imperativo estar preparado para manejarlos. Antes de aceptar un compromiso, me hago la pregunta estratégica: Si le digo “SÍ” a esto, ¿a qué le estoy diciendo “NO”?   Solo porque algo es importante y urgente para otra persona no significa automáticamente que lo sea para mí.   ¿Es esto lo suficientemente importante para decirle No a mis planes?

Explore otras opciones: 

  • ¿Tengo que hacerlo yo? Es decir, ¿Hay alguien más que lo pueda hacer?  A veces el asunto puede ser delegado a otra persona que lo pueda hacer aún mejor.  
  • ¿Tengo que hacerlo ahora? Muchas veces,  el asunto  es importante y requiere mi atención, pero no tiene que ejecutarse de inmediato.   A veces puede hacerse más eficientemente junto con otros mandados.   En ese caso, lo programo en mi agenda para que no se me olvide y me mantengo en mi plan original. 

Si eres de los que automáticamente dicen ¡SÍ! a cada solicitud, acostúmbrate a decir: “Déjame consultar mi agenda y te aviso”.  Eso de dará tiempo para hacerte la pregunta estratégica y tomar una decisión más racional. 

PASO 3: Respondo ¡NO! con asertividad. 

Una vez que estoy claro en que no puedo aceptar la solicitud, lo digo. Siempre es más fácil evitar compromisos que salir de ellos.   Simple y directo: “No, no puedo comprometerme a eso”, con un tono de voz y lenguaje corporal que comunica que no hay dudas.  “¡NO!” es una frase completa. No lo diluya con excusas ni explicaciones.  Si me veo en la necesidad de dar una razón  solo digo que tengo un compromiso previo, lo cual puedo decir con completa integridad si hice el paso 1. 

PASO 4. Manejo las críticas con firmeza y seguridad.

No todo el mundo acepta un ¡NO! con facilidad.  Por eso es necesario estar preparado para las reacciones.  La firmeza y seguridad vienen de saber de que estoy diciendo ¡No! para poder decir ¡Si! a algo. De ahí la importancia del paso 1.

Si la persona insiste, puedo responder: “Entendiendo lo que me estás pidiendo, pero como dije, NO puedo comprometerme a eso”.  No dé explicaciones.  Manténgase como un disco rayado repitiendo lo mismo.  Si aún así insiste, puede ser una señal de manipulación y por eso un ¡NO! asertivo es aún más legítimo y necesario. 
Hay veces en que puede ser apropiado decir: “Esta semana no puedo ayudarte con eso.  Posiblemente pueda la otra”.   

En resumen, es crucial aprender que no puedes agradar a todo el mundo y que no puedes hacerlo todo.  Aunque parezca paradójico, decir ¡NO! asertivamente es algo positivo porque te permite decir ¡SÍ a las cosas que realmente son importantes para ti.

¡Bendiciones!

¿Qué hay de ti? ¿Qué estrategias usas para decir ¡No! con una sonrisa?

EspiritualidadLeave a commentLeave a comment

Cómo decir ¡NO! con una Sonrisa

Por qué decirle ¡NO! a las ofertas que no promueven tus objetivos es decirle SÍ a tus prioridades 

Una de las famosas fábulas de Esopo tiene que ver con un hombre y su hijo que querían vender su burro en el mercado que quedaba lejos de su casa.  El camino al pueblo era largo y polvoriento.   Acababan de salir cuando un vecino los llamó.  “¿Por qué están caminando si tienen un burro?”.  “Uno de ustedes deberían montarse mientras el otro lo guía”.  “Esa es una buena idea”, dijo el hombre, así que puso a su hijo sobre el burro y siguió guiando al animal.  Iban a medio camino cuando tres mujeres a un lado del camino le llamaron la atención al joven diciéndole que debería estar avergonzado de montar mientras su padre caminaba. “¿Será que el burro está tan débil que no puede con los dos?”.  “Supongo que tienen razón. Déjame subirme contigo, hijo”.    El  burro casi había llegado al pueblo cargando a los dos cuando un grupo de aldeanos empezaron a reírse con carcajadas burlonas.  “Ustedes deberían estar cargando a ese pobre animal en vez de él cargarlos a ambos”.  “Supongo que sí”, dijo a regañadientes, mientras él y su hijo se bajaban.   Con la ayuda de los aldeanos que aún reían, amarraron al animal a un palo para cargarlo al pueblo por lo que restaba del camino.   Pero mientras cruzaban un puente, justo antes de llegar al mercado, el burro, pataleando, se safó del palo, cayó en el agua y se ahogó.  “Nuestro burro está muerto ahora, y eso debería enseñarnos”, dijo el hombre tristemente a su hijo, “que cuando tratamos de agradar a todos, perdemos”. 

No es fácil

Quizás, eres como yo y te cuesta decirle ¡No! a otros porque te gusta quedar bien con todos. Para muchas personas, decir ¡NO! de manera firme no es fácil. Aquellos que toda la vida se han sentido impotentes frente a personas de carácter dominante, se acostumbran a decir SÍ a todo para evitar conflictos. Otros se afanan por ganar la aprobación de otros y temen que decir ¡NO! cambiará la forma como otros los perciben. Como lo ilustra esta fábula es imposible agradar a todo el mundo todo el tiempo. Por eso, he desarrollado un método para aprender a decir ¡NO! de una manera cortés pero efectiva y quiero compartirla contigo. En este escrito voy a esbozar la teoría que sustenta el método y en el próximo, el método en sí.

Por qué es importante aprender a decir ¡No!

Antes tenía la idea de que decir ¡NO! era algo negativo e indigno del vocabulario de personas de mentalidad positiva.  ¡Cuán equivocado estaba!  Descubrí que cada vez que le decía SÍ a algo o a alguien, usualmente era a expensas de cosas que eran realmente importantes para mí.  Es crucial entender que todos tenemos una cantidad finita de tiempo, dinero y energía, y que tan pronto la usamos en algo automáticamente quedan indisponibles para cualquier otra cosa.  Por eso es crucial aprender a decir Sí a las cosas correctas y ¡No! a todo lo demás.

Cuando le dices NO a algo o a alguien que no te ayuda a alcanzar tus objetivos, automáticamente le estás diciendo SÍ a ti mismo.  ¡No hay nada más positivo que ser fiel a tus prioridades!

La clave es aprender a decir ¡NO! de una manera asertiva.

No incurras en el error de confundir ser asertivo con ser agresivo.  La persona agresiva logra lo que quiere a expensas de otros.   En contraste, la persona asertiva expresa claramente sus deseos y necesidades de una manera firme pero sin devaluar ni menospreciar los deseos y necesidades de la otra persona.  

Ser asertivo es la manera en que enseñas respecto y por eso es crucial para tu éxito.  Tú eres el mejor maestro para instruir a otros como quieres que te traten.  Para lograrlo, primero tienes que estar claro en tu intención.  Tu intención es más importante que tu expresión.  Al ser asertivo tu objetivo no es evitar conflicto.  Tampoco es manipular a la otra persona para que haga lo que tú quieres.  Tu deseo es tanto tu bienestar como el de la otra persona. 

En resumen, si estás comprometido a lograr tus metas es importante aprender a decir ¡NO! de manera asertiva a aquellas ofertas que te alejan de los resultados que deseas. No es fácil y por eso en nuestro próximo escrito verás una estrategia sencilla pero efectiva para poner esto en práctica. 

¿Qué hay de ti? ¿Qué tan importante es para ti aprender a decir ¡No! con una sonrisa?

CoachingLeave a commentLeave a comment

¿En qué se parecen una langosta y un adolescente?

 ¡La respuesta te puede sorprender!

En seguida te daré la respuesta, pero primero permítame extenderte una invitación a nuestra próximo Convivio Juvenil virtual vía zoom el día Sábado, 25 de julio a las 7 pm donde tocaremos el tema: Descubriendo tu Identidad. Abajo te daré los detalles de cómo registrarte.

Volvamos a nuestra pregunta: ¿En qué se parecen una langosta y un joven? Respuesta: En que ambos atraviesan una etapa de puro terror.   

Permítame explicar:
Resulta que la langosta no tiene el esqueleto adentro como nosotros, sino afuera.  El vive dentro de un cascarón rígido, llamado exoesqueleto, que necesita para su protección.    Pero, como no es elástico, a medida que la langosta crece tiene que abandonarlo.  De otro modo, el viejo caparazón pronto se convertiría en su prisión y, finalmente, su ataúd!  La parte difícil para la langosta es el breve período entre el momento en que desecha del viejo caparazón y se forma uno nuevo.  Durante ese período, la langosta está completamente indefensa.    Las corrientes la transportan de un lado a otro, mientrasmiles de depredadores hambrientos asechan, listos para hacerla parte de su cadena alimenticia.   Para la langosta, ese periodo de transición es  una experiencia aterradora. 

De igual manera, en su camino de crecimiento de niño dependiente a adulto independiente, el joven tiene que atravesar un desafiante periodo llamado adolescencia.  En ese  tiempo se ve obligado a enfrentar uno de los principales retos de su desarrollo: lograr un sentido de identidad.   Es decir, responder a la pregunta: ¿quién soy yo? 

Una tarea formidable y aterradora

Aterradora porque mientras está descifrando lo que lo hace único, al mismo tiempo siente la enorme necesidad de encajar y sentirse aceptado.   En consecuencia, se vuelve un maestro en ocultar sus verdaderos sentimientos. Por fuera mostrará una fachada de verse bien y estar “cool”.  Pero debajo de la superficie está luchando con una bajísima autoestima, un dolor emocional inimaginable o sentimientos de estar estresado. 

Entiendo la presión que sientes cuando tratas de construir tu identidad prácticamente desde cero.  Cuando quieres agradar a tus padres sin ser como tus padres.  Cuando quieres agradar a tus amigos sin ser como tus amigos.  Cuando quieres ser tú.  Simplemente tú.  Nadie más.  Pero a la vez quieres encajar y que te acepten.   ¿Pero cómo?

Permítame extenderte una invitación al Convivio Juvenil Virtual vía zoom el día Sábado, 25 de julio a las 7 pm donde tocaremos el tema: Descubriendo tu Identidad. Puedes registrarte haciendo clic aquí.

Durante el  Convivio, voy compartir una verdad que ojalá hubiera conocido cuando tenía tu edad, pero que, aunque tarde, me ha ayudado a enfrentar el reto de descubrir quien soy.  Te invito a participar para que la conozcas. 

Aquí están los detalles para el Convivio Juvenil Virtual: 

Fecha: Sábado, 25 de Julio

Hora: 7:00 pm

Regístrate haciendo click aquí: Invitación a Convivio Juvenil

¡Te espero!
¡Bendiciones!
Wesley

EspiritualidadLeave a commentLeave a comment

Quien soy en Cristo

¿Has hecho el maravilloso descubrimiento de basar tu identidad en lo que Dios ha dicho de ti? 

El Señor Jesús dijo:  

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Mateo 7:24-25

Cuando tomas la decisión de escoger a Cristo Jesús y su Palabra como la base de tu autoestima y valía descubrirás una identidad inamovible que no se desmorona con las dificultades de la vida. 

En la lista a continuación encontrarás solo alguna de las cosas (¡sí hay mucho más!) de lo que Dios dice en su Palabra que tienes o eres en Cristo.  Son tuyas.  Pero Dios las ha puesto a tu alcance, no en tu mano.  ¡Tienes que reclamarlas por fe!

En Cristo…PROMESA
Soy amadoJer. 31:3
Soy hijo de DiosJuan 1:12
Estoy bendecidoEfesios 1:3
Soy escogido de DiosEfesios 1:4
Soy santo y sin manchaEfesios 1:4
He sido adoptado en la familia de DiosEfesios 1:5
Soy aceptoEfesios 1:6
Estoy perdonadoEfesios 1:7
Tengo vida Efesios 2:5
Soy salvoEfesios 2:8-9
He sido creado con un propósitoEfesios 2:10
Tengo seguridad y acceso a DiosEfesios 3:12
Tengo la fuerza de CristoFilipenses 4:13
Tengo la mente de Cristo1Corintios 2:16
Soy templo del Espíritu Santo1Corintios 3:16
Soy propiedad de Dios1Corintios 6:19-20
Soy una nueva criatura2Corintios 5:17
Estoy reconciliado con Dios2Corintios 5:18
Soy un ministro de reconciliación2Corintios 5:18
Soy un embajador2Corintios 5:20
Estoy en paz con DiosRomanos 5:1
Estoy andando en vida nuevaRomanos 6:4
Estoy muerto al pecado, vivo para DiosRomanos 6:6
Soy coheredero con CristoRomanos 8:17
Soy capacitado por DiosHebreos 13:20-21
Tengo esperanza1Pedro 1:3-4
Soy guardado por el poder de Dios1Pedro 1:5
Soy real sacerdocio1Pedro 2:9
Soy parte del pueblo de Dios1Pedro 2:10
Soy participante de la naturaleza divina2Pedro 1:4
Soy un soldado 2Timoteo 2:3
Soy instrumento para honra, útil al Señor2Timoteo 2:21
Soy nacido de Dios y el enemigo no me toca1Juan 5:18
Soy más que vencedorRomanos 8:37
EspiritualidadLeave a commentLeave a comment

Si No Estás Creciendo Algo Anda Mal. Aquí Está La Solución.

Una de las características que distinguen a los seres vivientes es que crecen y se multiplican.

Si un árbol está creciendo, floreciendo y dando buenos frutos, sabemos que todo va bien. Por el contrario, si no crece, no fructifica o no da frutos buenos, sabemos, sin lugar a dudas, que algo anda mal. (Luc. 6:43).  

Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.  Lucas. 13:6-9

En resumen, según el Señor, lo que hay que hacer para retornar a la senda del crecimiento es: diagnosticar, abonar, darle tiempo y re-evaluar. Veamos cada uno:

1. Diagnosticar: cavar para llegar a la raíz del problema.

Si un árbol no está dando frutos, el problema no está en las hojas o en las ramas.  Está en la raíces.  Para eso hay que excavar para sacarlo a flote y poner al descubierto las causas que impiden el fruto.  A veces pueden actitudes y emociones negativas internas que actúan como parásitos como lo ilustra muy bien esta caricatura: 

Abonar: darle recursos suplementarios.

A veces la falta de crecimiento se debe a que la tierra simplemente no aporta los nutrientes que el árbol require para crecer y fructificar. En esos casos, la solución es simple: darle abono con los ingredientes necesarios. De igual manera, a menudo nuestro crecimiento personal se ve estorbado porque no estamos en un ambiente que propicia el crecimiento. En su libro Las 15 Leyes Invaluables del Crecimiento, John Maxwell afirma que la mayoría de las personas no tienen un entorno que estimula el crecimiento. Un ambiente donde el crecimiento es valorado, modelado y esperado. En esos casos, es necesario ser deliberado en traer “abono” de afuera.

Darle tiempo: un periodo razonable para ponerse a par.

Los cambios duraderos no ocurren de la noche a la mañana. Esto se debe a que para que el cambio sea permanente no sólo debe haber un cambio en las circunstancias externas sino también en las creencias internas. ¡Hay una diferencia entre cambio y transformación! Cuando Israel salió de Egipto hubo un cambio en sus circunstancias: ¡ya no eran esclavos! Pero para la mayoría, la mentalidad de esclavos nunca salió de ellos y por eso nunca llegaron a la tierra prometida.

Re-evaluar: ¿respondió al tratamiento? ¿NO? ¡Córtalo

Hay veces en que aun dándole “abono” y tiempo, la situación sencillamente no mejora. En esos casos hay que armarse de coraje y hacer un corte definitivo con la situación, y rehusar dedicarle más recursos.

El poder del apoyo. Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.  Ecl. 4:9-10

El poder del apoyo.
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. Ecl. 4:9-10

Una cosa es saber lo que hay que hacer, otra es tener los recursos internos para hacerlo. A veces, necesitamos ayuda. Esto es especialmente cierto si hemos estado estancados por mucho tiempo. Aquí es donde entra el poder del coaching. El apoyo de un coach puede traer una perspectiva diferente y una energía que te puede ayudar a navegar por las aguas turbulentas del cambio necesario para salir adelante y retornar a la senda del crecimiento.

Veamos como un coach te puede ayudar en cada uno de los pasos mencionados arriba

  1. Un coach te puede ayudar a sacar a flote las causas internas y externas que impiden tu crecimiento.   
  2. Un coach te puede proveer una estructura de soporte que te dé el ánimo y aliento que necesitas para fructificar.
  3. A través del proceso de rendición de cuentas, un coach te puede proveer la motivación (energía) que necesitas para mantenerte alentado en el tiempo hasta que el nuevo estilo de vida se vuelva un hábito en tu vida.  
  4. Tenlo a mano y fácilmente accesible, de modo que puedas encontrarlo rápidamente sin tanto esfuerzo. Hoy día, con la tecnología al alcance de todos, esto bastante fácil de lograr si se requiere. ¡Te aseguro que valdrá la pena!

¿Qué hay de ti? ¿Estás creciendo? ¿Hay frutos buenos? ¿Consistentemente? ¿Hay algo que estorba? ¿Tienes a alguien en tu esquina que te dé apoyo?


Esta es mi oración por ti:

“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios“. Col. 1:10.

EspiritualidadLeave a commentLeave a comment

El Poder de la Buena Música en la vida de un Joven

¡Pocas cosas son más importantes para un joven que la música!  Los efectos psicológicos de la música son poderosos y de gran alcance. Por eso es importante aprender a usarlo a tu favor.   

Permítanme compartir lo que he aprendido sobre los beneficios de la buena música.  

Y cuando el espíritu malo… venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.  

1Samuel 16:23

Aquí vemos en la vida de David un poderoso ejemplo del poder de la buena música impactando la vida de los oyentes a tres niveles: físico, emocional y espiritual. 

La música es buena para tu salud física 

Aunque la música no es una panacea cura-lo-todo para todos, hay beneficios para la salud producidos por la música que han sido científicamente validados.  Por ejemplo, la música se ha usado para aliviar el dolor en los pacientes después de una operación.  También hay evidencias que sugieren que escuchar música puede mejorar la función del sistema inmunológico al disminuir las hormonas del estrés lo cual ayuda al cuerpo a recuperarse y resistir enfermedades.  La ciencia aun tiene mucha tela que cortar en este aspecto, pero hay muchos ejemplos documentados del efecto positivo de la buena música sobre la salud.  Presioné aquí para leer una dramática ilustración del poder sanador de la música. (Está en inglés, ¡perdón!)

La música es  buena para tu salud emocional 

 La musicoterapia es una intervención que a veces se utiliza para promover la salud emocional, ayudar a los pacientes a sobrellevar el estrés y aumentar el bienestar psicológico. La música puede relajar la mente, energizar el cuerpo e incluso ayudar a las personas a controlar mejor el dolor.   La música relajante disminuye la presión arterial, estabiliza el ritmo cardíaco y alivia el estrés y la ansiedad debido a que estimula las mismas áreas del cerebro que desencadenan el placer en otras actividades como el humor, la comida sabrosa, las drogas o el sexo.

La música es buena para tu salud espiritual 

La buena música es parte de quien soy cuando estoy lleno del Espíritu. “… Sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.  Ef.5:18-19.   De hecho, la alabanza es un arma poderosa en la batalla espiritual porque ayuda a mantener nuestro enfoque y confianza en Dios, que es nuestra fuente de fortaleza.  En 2 Cr. 20: 21-22, tenemos un dramático ejemplo de cómo la alabanza desató el poder de Dios a favor de su pueblo en medio de una batalla.  En Hechos 16:25 tenemos otro poderoso ejemplo, cuando en medio de circunstancias totalmente adversas, Pablo y Silas, cantan himnos a Dios!

La naturaleza de la musica

Pienso que la razón por la que la música tiene un efecto tan poderoso y abarcador es por su misma naturaleza.   Toda música tiene tres componentes:  ritmo, melodía  y armonía.   El ritmo apela al cuerpo    La armonía apela al intelecto y las emociones porque se requiere de alguien que sabe lo está haciendo para componer algo que suena bien.  La melodía apela al espíritu.  

Características de la “buena música”

Obviamente, todo lo bueno tiene su falsificación, y la buena música no es la excepción.  No voy a entrar a calificar qué géneros o tipos de música entran en la categoría de “buena música” porque iniciaría una discusión interminable, y porque mayormente es cuestión de gustos y preferencias.   Lo que sí puedo hacer es mostrar los principios que utilizo para escoger una música que es edificante y que eleva mi espíritu.    

Primero, la buena música no debe enfatizar el ritmo.  Como dijimos, la música apela al cuerpo.  Cuando mueves tu cuerpo ya sea para aplaudir, zapatear, o bailar, lo haces al son del ritmo.  El ritmo es a la música lo que el pulso, al cuerpo.  Si tú me vieras moverme sabrías que estoy vivo y que tengo pulso.  Pero si pudieras ver mis venas dilatar y contraer con cada latido de mi corazón, sabrías, sin lugar a dudas, que algo anda mal.  Así debe ser el ritmo: presente pero no destacado.

Segundo, la letra, si hay, debe ser edificante.  Mucha de la música moderna, glorifica al sexo, incita a la violencia y estimula explícitamente a cosas que simplemente no convienen.   Pero, por favor, no cometas el error de creer que simplemente porque una canción tiene letra basada en la Biblia, eso automáticamente la convierte en “música cristiana”.   No te equivoques: TODAS las partes, ritmo, armonía y melodía son parte del mensaje, no solo la letra.  De hecho, la música puede lograr su efecto ¡con o sin la lírica!   Si la letra, el ritmo, el estilo de la música se conforma a los “patrones de este mundo” (Rom. 12:1-2), no debe ser parte de tu arsenal.  

Uno de mis hábitos más poderosos ha sido crear lo que llamo mis “centros de reabastecimiento  emocional”.  Es donde recargo mis baterías emocionales y espirituales.  Uno de esos centros es -¡lo adivinaste!-la música.  Es un oasis al cual puedo recurrir, no solo en mi intimidad con Dios, sino cuando enfrento momentos difíciles.   Tengo, por así decirlo, una especie de himnario personal de música que me levanta e inspira: cantos de alabanza y victoria, vocal o instrumental,  que han significado mucho para mí a lo largo de los años.   La elección de la música es, por supuesto, muy personal, pero te doy mi recomendación: 

  • Escoge música que te haga cantar, no dormir (a menos que esa sea tu intensión).   
  • Selecciona los cantos que expresan adoración, devoción o victoria en Cristo.
  • Preferiblemente usa himnos cortos y fáciles de memorizar.
  • Tenlo a mano y fácilmente accesible, de modo que puedas encontrarlo rápidamente sin tanto esfuerzo.  Hoy día, con la tecnología al alcance de todos, esto bastante fácil de lograr si se requiere.  ¡Te aseguro que valdrá la pena!

En resumen, joven amigo, la música es un arma poderosa que debes emplear sabiamente  a tu favor, no es tu contra. 


Pregunta de discusión

¿Qué música vas a incluir en tu “Centro Reabastecimiento Emocional”?

EspiritualidadLeave a commentLeave a comment

¡Tú Eres Valioso para Dios!

¿Alguna vez has sentido que no tienes ninguna habilidad en particular y que, por lo tanto, eres “bueno para nada”, porque no tienes nada valioso que aportar? ¡Dios ve las cosas de una manera muy diferente!

La inspiración para este escrito vino de esta interesante cita:

 La sociedad actual se caracteriza por la orientación al logro y, en consecuencia, adora a las personas exitosas y felices.  Y en particular adora a los jóvenes.  Prácticamente ignora el valor de todos aquellos que son de otra manera, y al hacerlo difumina la diferencia decisiva entre ser valioso en el sentido de dignidad y ser valioso en el sentido de utilidad.

Viktor Frankl, Man’s Search for Meaning  (El Hombre en Busca de Sentido)


Lo que el autor está diciendo es que cada ser humano tiene valor, no en función de lo que puede aportar a la sociedad, sino simplemente ¡porque es un ser humano!

La distinción es importante.  Hoy día, el culto al valor de una persona basado ùnicamente  en su contribución permea de manera inconsciente muchos aspectos de nuestra vida:  En deportes lo llaman MVP (jugador más valioso).  En el cine, los premios “Oscar”.  En las empresas, “Empleado del Mes”.  Los que hacen contribuciones notables a la humanidad son distinguidos con un premio Nobel. 

Por favor, no me malentienda.  De ninguna manera estoy en contra de los que nos han inspirado o  han hecho este mundo un lugar mejor con su desempeño estelar.   Lo que estoy diciendo es que nuestro valor intrínseco como ser humano no depende de ello.  
Dios dice que tú eres valioso:  

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

 Mateo 6:26

Y porque eres valioso para él, Dios se interesa en ti.  Pero su interés no se base en lo que puede sacar de ti, sino simplemente porque fuiste creado a su imagen y semejanza.  Más importante aún, Dios demostró lo valioso que somos para él con hechos: 


Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.  Romanos 5:8
Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.  2 Co. 8:9


En marcado contraste, observe como Satanás, el enemigo de nuestras almas, trata a los suyos.  Tomemos el caso de Judas.   El traidor les hizo el “mandado” a los principales sacerdotes al servir  “en bandeja de plata” a Jesús, entregándolo espaldas del pueblo.  (Lucas 22:3-6)

Pero una vez que estos malvados sacerdotes consiguieron lo que querían, ¿cómo lo trataron?

Entonces Judas… viendo que [Jesús] era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. 

Mateo 27:3-5

¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! ”  ¡Así es como el diablo paga a los que le sirven bien!  ¡Para él, eres valioso solo mientras le seas útil!   Sólo le importa sacarte el jugo para luego desecharte como “chupón” de naranja.

¡Qué diferente es servir al Dios de amor!  ¡Qué diferente es servir al Dios que nos dice “…  No busco lo vuestro, sino a vosotros…”!  2Co. 12:14


Pero ahora veamos la otra cara de la moneda:  

Así como Dios nos ama por lo que somos y no por lo que puede sacar de nosotros, ¿no deberíamos nosotros también amarlo a él de la misma manera?  ¡Cuántas veces lo buscamos por algún favor que queremos obtener:  sanidad, trabajo, una pareja, poder,  “bendición”,  “unción”,  etc, etc!  (Juan 6:26)  ¿Pero cuántas veces lo buscamos a Él por Él? 


Nuevamente, no me malentienda: No estoy diciendo que nunca debemos acudir a Dios para suplir nuestras necesidades, pues de hecho, Él nos invita que lo hagamos (Lucas 11:9).  Pero algo falta en una relación donde una de las partes sólo se acerca  para obtener algo de la otra.  Piénsalo: ¿Cómo te sentirías si tu hijo sólo viniera a ti cuando quiere dinero? 


Moisés lo tenía claro cuando dijo:

 Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.  ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?  

Éxodo 33:15-16


¡Para Moisés la presencia de Dios simplemente no era negociable!   En efecto, estaba diciendo: no quiero bendición, no quiero milagros, no quiero unción, no quiero poder, ni riquezas, ni influencia, te quiero a ti, Señor!

Señor:  Gracias, por el valor que ves en mí.  Una vez más, reitero mi compromiso, gozoso, de ser tú “esclavo”!   Yo puedo entregarme plenamente a un amo que me ama porque ve que algo de valor en mí, no simplemente porque le soy útil por el momento!  Ayúdame también a amarte así.  AMÉN.

Les invito a meditar en la letra de esta hermosa alabanza:  PORQUE TU ME AMASTE

EspiritualidadLeave a commentLeave a comment

¡Nunca pongas la llave de tu felicidad en el bolsillo de otro!

Parecía que iba a ser un día de clases como cualquier otro, pero cuando llegué a la  U esa mañana me encontré con una agradable sorpresa:  en la puerta de cada salón alguien había pegado notitas tipo “Post-it” de colores con pensamientos sobre la felicidad.  

Sobre la primera puerta leí: “La felicidad no depende de lo que nos falta, sino del buen uso que le damos a lo que tenemos”.  
Sobre la siguiente: “Si la felicidad no llama a tu puerta… ¡comprueba que el timbre funciona!”
¡Me gustó tanto que fui de salón en salón solo para leer estos pequeños “nuggets” de sabiduría!  

Pero  el que más resonó conmigo, no sé porqué,  fue el que pegaron en la puerta de mi salón:  “Nunca pongas la llave de tu felicidad en el bolsillo de otro”.

Quizás porque expresaba de manera sucinta, pero poderosa, una gran verdad que necesitaba escuchar otra vez:  Yo soy responsable de mi propia felicidad.   

Demasiadas veces he permitido que el clima, el estado de ánimo de otras personas, el tráfico,  mis finanzas, mi salud o las circunstancias de la vida controlen  mi paz interior. 

¡Cuántas veces le he echado la culpa a factores externos de algo que estaba –y aún está– totalmente bajo mi control!  No, no puedo controlar las circunstancias ni las acciones de otros, pero siempre puedo controlar mis reacciones a ellas.    (Si quiere ver un ejemplo de este principio en acción en una situación diaria pulse aquí). 

Tu actitud es una elección.  Siempre es una elección.  Y la elección es tuya.    Tú decides cómo vas a responder a lo que sucede a tu alrededor.  El apóstol Pablo nos da la clave de cómo lograrlo: 

“…He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.  Filipenses 4:11-13

Pablo había aprendido a no poner la llave de su felicidad en el bolsillo de ninguna persona o circunstancia.  ¿Cómo? Hallando fuerzas en Cristo. 

Supe luego que los “Post-its de Felicidad” fueron  obra de unos estudiantes como parte de un proyecto.  ¡Gracias, queridos estudiantes, por esa bienaventurada iniciativa!  Y gracias, Señor, recordarme de este importante principio de una manera tan especial. 

Tú decides en qué bolsillo vas a poner la llave de tu felicidad.  En cuanto a mí, he decidido que nunca más pondré la mía en el bolsillo de otro”.  ¿Y tú?

EspiritualidadLeave a commentLeave a comment