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David NO venció a Goliat con Honda y Piedra

David enfrenta a Goliat
David enfrenta a Goliat

¡Lo que usó es una poderosa arma que tú también puedes usar!

 Si crees que David venció a David armado con una honda y una piedra estarías parcialmente en lo correcto.   En esos días, la honda no era un juguete (como un biombo) sino un instrumento de guerra (véase, por ejemplo, Jueces 20:16).   No nos equivoquemos, David no fue desarmado a enfrentar al peligroso gigante.  Pero él no estaba confiando  en su honda, ni su puntería, ni su coraje, sino en algo mucho más poderoso.  Algo que tu también puedes usar para derrotar los gigantes en tu vida.

La clave está en lo que David dijo al responder a las amenazas y provocaciones de Goliat:

“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”.  1 Samuel 17:45

El ama secreta de David era su confianza en el nombre de Jehová.   En la Biblia un nombre es una declaración poderosa porque tienen que ver con identidad.  Dios tiene muchos nombre en la Biblia y cada uno se relaciona con algo que Él quiere mostrarnos acerca de él mismo.   En este caso, David usa el nombre Jehová-Shabaoth –Jehová de los ejércitos–  porque estaba en una situación de guerra.  Pero Dios tiene fluidez en su nombre.    Por eso él dijo a Moisés: Diles: soy el que soy;  puedo ser lo que la situación requiera.

      • ¿Estás enfrentando un gigante de escasez?  Dios dice:  ¡Yo soy Jehová-Jireh, el Dios proveedor!  Gen. 22:14.
      • ¿Te sientes intimidado por el gigante de una terrible enfermedad? Dios te dice:   ¡Yo soy Jehová-Rafa, tu Dios sanador!  Éxodo 15:26.
      • ¿Estas luchando con el gigante de la depresión?  Dios dice: ¡Yo soy Jehová-Shalom, el Dios de paz!  Juan 16:33.
      • ¿Estás batallando por librarte del gigante de una poderosa adicción?  Dios dice: ¡Yo soy El Shaddai, el Dios TODOPODEROSO!  Gen.17:1.

¡No importa cuál sea el gigante que estés enfrentando en Dios podrás encontrar TODO lo que necesitas para “cortarle la cabeza”!  ¡Aleluya!

¿Alguna vez has visto un video de la batalla entre David y Goliat?  Puedes ver una aquí.

Pero más importante aún, puedes crear una para ti.  Imagínate una película en la que ahora tú eres el protagonista.    Viene la escena donde estás  enfrentando al malvado enemigo opresor.  Sí, ese gigante que en el pasado  siempre te intimidaba y robaba la calma.  Pero esta vez no, ya no le temes porque sabes que cuentas con el respaldo de un arma insuperable.  Repite, una y otra vez,  en cámara lenta, la épica escena  donde confiadamente te acercas a tu temible adversario y le dices:  “Yo vengo a ti en el nombre de Jehová ___________”.  (Llena el espacio con el nombre de Dios apropiado para tu situación).  Y entonces le das el golpe mortal y el temible gigante cae a tus pies herido de muerte.  ¡Saborea el triunfo! ¿Cómo te sientes? ¿Qué emociones estás experimentando?”

¡No temas soñar en grande! La imaginación no tiene límites. “Para el que cree TODO es posible!”

En Juan 14:13-14, el Señor Jesús prometió:

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.

¿Qué gigante estás enfrentando?  ¡Ahora, en el nombre de Jesús, sal a cortarle la cabeza!

¡Bendiciones!

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Por qué tus resoluciones de Año Nuevo No Funcionan

Comenzamos el nuevo año y muchas personas tomaron decisiones importantes sobre cambios que quieren lograr.  Sin duda, todas estas resoluciones son serias, pero la mayoría, desafortunadamente, no pasarán de ser buenas intenciones. ¿Alguna vez te has preguntado por qué los gimnasios están abarrotados en enero y prácticamente vacías para el día de San Valentín?
No me mal entienda, las resoluciones tienen su valor. De hecho, la decisión de cambiar es siempre el primer paso correcto en la senda del cambio.  Pero algo anda mal cuando tantas personas con buenas intenciones se quedan a medio camino.
La razón por la cual muchas personas fracasan es porque cometen uno o más errores estratégicos a la hora de determinar la meta.  Fijar metas y alcanzarlos son dos procesos muy distintos que requieren habilidades distintas.  En este escrito vamos a referirnos específicamente al proceso de fijar metas.   En el siguiente, veremos cómo alcanzarlas.
Una manera efectiva de fijar metas
Así como un filtro puede capturar elementos indeseables, una de las formas más efectivas de detectar y corregir metas que nacen defectuosas es pasarlas por un filtro.  La lista de verificación a continuación es la que uso personalmente.  Es un filtro que aplico a cada meta antes de adoptarla:  Puede descargarla, gratis, aquí: MI LISTA DE VERIFICACIÓN DE METAS
  1. ¿Es ésta una meta SMART? (Específico, Medible, Accionable, Relevante, con Tiempo definido)     Demasiadas veces una meta no se alcanza porque simplemente es demasiado vaga.   Por ejemplo:  Pobre: “Meta: Bajar de peso“.   ¿Cómo sabrás cuando has alcanzado la meta?    Mejor:  “Mejorar mi salud y mi apariencia bajando 10 kg para Junio”.
  2. ¿Está enfocado en lo que quiero en vez de lo que no quiero? Una  de las razones principales por las cuales muchos no cumplen sus resoluciones de Año Nuevo es porque intentan cambiar su comportamiento enfocándose en lo que no quieren en lugar de lo que quieren.  Por ejemplo, en realidad nadie quiere perder peso.  Lo que realmente desean es verse mejor, sentirse bien y mejorar su salud.  Pareciera una sutileza, pero el cambio de enfoque,  ¡hace una gran diferencia!
  3. ¿Es importante para ?   ¿Es algo que realmente quiero o me fue impuesto por otra persona?
  4. ¿Es desafiante? “¡Si tu sueños no te asustan es porque no son lo suficientemente grandes!”  Los sueños pequeños no motivan ni nos hacen crecer.
  5. ¿Está fuera de mi zona de confort pero dentro de mi zona de mis fortalezas y habilidades? El crecimiento solo ocurre fuera de su zona de confort.  El crecimiento, por definición, tiene que ver con algo que no puedes hacer… aún.    Las personas que crecen prueban cosas que no son capaces de hacer y luego se estiran para poder lograr lo que están intentando.  Al elevar la barra  tienen que saltar más alto.   Por otro lado,  no se trata de simplemente hacer algo nuevo.   Es la diferencia aptitud y excelencia.  Podemos tener habilidad para hacer muchas cosas.  Pero no necesariamente vamos a ser excelente en todas cosas para las cuales tenemos aptitudes.  Nuestras metas deben estar en las áreas en que podemos estirarnos para alcanzar la excelencia.
  6. ¿Estoy comprometido a lograrlo o solo interesado? ¿Lo quiero lo suficiente como para actuar AHORA? Muchos proyectos se quedan a medio camino e incompletos por la falta de compromiso.   Lo vimos como algo interesante o deseable pero sin  un compromiso firme de perseverar y hacer los sacrificios necesarios para lograrlo.
  7. ¿Lograr esta meta me hará una mejor persona?   “El propósito de una meta, no es lo que logras, sino en quién te conviertes,  porque la vida no te da lo que quieres, te da quien eres”.  Christian Simpson
  8. ¿Es esta meta digna de mí? ¿Vale la pena intercambiar  una porción de mi vida por ella?
  9. ¿Basado en lo anterior y después de orar ¿puedo decir confiadamente que esto es lo que Dios quiere que haga? 
Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino.  Salmos 37:23.
Te invito a aplicar este filtro a tus Resoluciones de Año nuevo.  ¿Qué correcciones necesitas hacer?
¡Bendiciones!
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¿Alguna vez has experimentado una puerta cerrada en tu cara?  Viste algo que te pareció muy bueno: una excelente oportunidad de negocio, una relación con una persona espectacular, el empleo de tus sueños, etc.  Pero de repente la puerta se cerró violentamente y todo se vino abajo  ¡sin explicación alguna!  ¿Duele verdad?
 
¿Alguna vez te ha pasado que te toca un día en que todos los semáforos que encuentras están en verde?  ¿No es verdad que sientes como que Dios está contigo y te respalda? Pero al día siguiente, cada semáforo que encuentras está en rojo y ¡sientes como que todo el Universo conspira contra ti!
Nos guste o no, tanto las puertas abiertas como las cerradas, las luces verdes y las rojas, son parte de la vida y tenemos que aprender a lidiarlas. 
 
¿Cómo debemos manejar las puertas cerradas en nuestra vida?
¡La clave es entender que Él es el que tiene la llave!  Tanto las puertas abiertas como las cerradas son parte de la voluntad de Dios para nosotros al guiarnos.  
Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre.  Apocalipsis 3:7
Dios está en control.  Él tiene la llave.  Es el que abre puertas que nadie puede cerrar y él que cierra puertas que nadie puede abrir.  El mismo Dios que abre puertas es el mismo que las cierra.  
 
Dios cierra las puertas porque tiene algo mejor para nosotros 
No podemos ver lo que Dios ve.  Parte de lo que es la fe es creer que Él sabe lo que es mejor para nosotros.  Sus planes son mejores que los nuestros (Isa. 55:8-9).
 
Tú y yo no podemos ver el futuro, pero Él sí.   Él puede ver lo que va pasar dentro de 5 min, 5 meses, 5 años ó 50.   Hay veces que Dios cierra una puerta porque quiere protegernos de algo.  Él puede ver que esa persona, sin la cual tú crees que no puedes vivir, más adelante te hará la vida “de cuadritos”.  Él puede ver que ese trabajo que se ve tan bueno ahora, te va a mantener estancado.   Él puede ver que que esa oportunidad que pareciera que te va hacer tan feliz, después va a ser una fuente de enorme frustración. 
 
Hay veces que Dios cierra la puerta porque él tiene algo mejor para ti.  Hay veces que Dios cierra la puerta porque tu fe es muy pequeña: si Él te da eso que estás pidiendo te conformarías y te perderías algo mejor que Él tiene planeado para ti.  Hay veces que Dios cierra la puerta porque no es el momento oportuno para ti o para las otras personas que tienen que ir contigo.  
 
¿Cómo debemos responder ante una puerta cerrada?
1) ¡No te quedes mirando la puerta cerrada ni mucho menos trates de forzarla!
Cuando estás enojado, frustrado, triste o deprimido, en esencia tu enfoque está en la puerta cerrada.  Es humano llorar por una decepción o una tragedia pero ¿hasta cuándo?  Llega un momento en que es necesario superarlo y avanzar.  Cuando Dios cierra una puerta significa que lo que estaba al otro lado no era para ti.  Quedarte mirando la puerta cerrada no te permitirá ver la que Dios está abriendo. 
 
2)  No trates de entender todo.  
De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? Prov. 20:24.  
No lo vas a entender todo.  Ahora vemos en parte (1Cor. 13:12).   Algunas cosas sólo se pueden entender mirando hacia atrás.   Pero, créeme: un día vas a mirar atrás y sonreír. 
 
3) Mantén una actitud positiva de fe. 
Cuando una puerta se cierra se abre otra.  En vez de desalentarnos, podemos mantener la fe, sabiendo que Dios está en control.  Dale gracias sabiendo que si Él cierra una puerta es por nuestro propio bien.  Ya sea porque tiene algo mejor o porque quiere evitarnos algún mal más adelante. Cuando tienes esta perspectiva podrás agradecer a Dios tanto por tus puertas cerradas como por las abiertas. 
 
En resumen  
Dios es el Dios de las puertas abiertas y las cerradas.  Cuando Él cierra una puerta es porque quiere abrir una mejor para ti.  Él nunca te quitará algo que sea bueno para ti (Sal. 84:11).  ¡Quizás no lo entiendas ahora, pero un día le darás gracias a Dios por esa puerta cerrada! ¡Él sabe lo que está haciendo!  
 
¿Qué debes hacer?  ¡Deja de mirar la puerta cerrada!  No trates de entender todo. Sigue confiando.   Que tu oración sea: 
 
“Señor: Estoy orando por una puerta abierta.  Si sucede bien. Si no, también.  Sé que tienes algo mejor para mí.  Confío en ti.  No se haga lo que yo quiero, sino como tú quieres.  Tú tienes la última palabra”.   
 
Recuerda: las puertas cerradas son tan importantes como las abiertas. 
 

¡Bendiciones!

Wesley

¿Cómo has superado las puertas cerradas en tu vida? Postea tu comentario abajo.

Las puertas cerradas son tan importantes como las abiertas.

Cómo terminar bien como Caleb

Uno de los personajes más respetados y admirados del Antiguo Testamento es Caleb.  Quizás porque es un ejemplo de alguien que corrió bien y, sobretodo, terminó bien, aunque tuvo que esperar 45 años para ver el cumplimiento de una promesa.   El dijo: 

“… Y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.  Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová” .

Josué 14:10-12

Hay tres lecciones de su vida que podemos aplicar, especialmente cuando estamos llegando a “los años dorados” y la tendencia es a “cogerlo suave” y “bajar las revoluciones”.

Pero antes quiero invitarte a la video-conferencia gratuita: “¡Dios no ha terminado contigo!” para el día Sábado, 26 de septiembre a las 7:00 pm.  Donde tendremos un mensaje especial de aliento para aquellos que están o se están acercando a la tercera edad.  En esta conferencia conocerán:

  • Por qué una actitud positiva hacia la vejez mejora tanto la calidad como la cantidad de los años que te quedan.
  • Muchos ejemplos de personas que hicieron sus contribuciones más notables en las postrimerías de sus vidas. 
  • Ideas y ejemplos de la vida real de lo que puedes hacer para dejar cumplir años y ¡empezar a cumplir sueños!

 Este  video de 1 minuto te dará una idea de qué se trata:

Puedes registrarte haciendo clic aquí:

REGISTRO EN LA VIDEOCONFERENCIA

Ahora, de vuelta a las lecciones de la vida de Caleb.  Hay tres poderosas lecciones que podemos sacar de este fiel héroe de la fe:  

  1. No dejes que los años te tengan.  Los años dorados pueden ser los más productivos de tu vida.    Un extenso estudio publicado por eNew England Journal of Medicine, encontró que…
  • La edad más productiva  en la  vida  del  ser  humano es entre los  60 y los 70 años de edad.  
  • La segunda,  es de los 70 a los 80 años de  edad.   
  • Y la tercera, abarca de los 50 a los 60 años de edad.

En otras palabras: ¡Ahora es que viene lo bueno!  Recuerda: ¡los partidos se ganan en la segunda mitad!   Nunca limites tu potencial simplemente porque llegaste a cierta edad.  

  1. Persigue la conquista “tu monte”.  Caleb dijo: “¡Dame este monte!”  no “¡Dame una hamaca!”  Dios le había hecho una promesa 45 años antes que seguía sin cumplir y Caleb estaba determinado a hacerlo una realidad.  Mientras estés vivo Dios tiene un plan y un propósito para tu vida. ¿Hay algún sueño importante en tu vida sin cumplir aún?  ¡Vé tras él!

3. Sigue a Dios.  Es una decisión, y  Caleb la había tomado mucho antes.  Cuatro décadas antes Dios había dicho de él: 

 Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.  

Num. 14:24

Es interesante que la palabra hebrea traducida “decidió significa simplemente “llenar o ser llenado de”.   Por ejemplo, si voy a un restaurante puedo escoger con qué bebida voy a llenar mi vaso: agua, soda, o jugo, etc.  Es una decisión.  Caleb había “decidido” o “llenado su corazón” con la idea, la fe, la certeza de que, efectivamente, Dios podía introducirlo a la tierra prometida, tal como lo había dicho.  

¿Has tomado ya esa decisión?  Has decidido permitir que Dios cumpla su llamado y propósito en tu vida?  Yo ya lo hice.  ¿Y tú?  ¡Si no lo has hecho aún aún estás a tiempo de  hacerlo!  

¡Bendiciones!

Wesley

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Cómo decir ¡NO! con una Sonrisa

Por qué decirle ¡NO! a las ofertas que no promueven tus objetivos es decirle SÍ a tus prioridades 

Una de las famosas fábulas de Esopo tiene que ver con un hombre y su hijo que querían vender su burro en el mercado que quedaba lejos de su casa.  El camino al pueblo era largo y polvoriento.   Acababan de salir cuando un vecino los llamó.  “¿Por qué están caminando si tienen un burro?”.  “Uno de ustedes deberían montarse mientras el otro lo guía”.  “Esa es una buena idea”, dijo el hombre, así que puso a su hijo sobre el burro y siguió guiando al animal.  Iban a medio camino cuando tres mujeres a un lado del camino le llamaron la atención al joven diciéndole que debería estar avergonzado de montar mientras su padre caminaba. “¿Será que el burro está tan débil que no puede con los dos?”.  “Supongo que tienen razón. Déjame subirme contigo, hijo”.    El  burro casi había llegado al pueblo cargando a los dos cuando un grupo de aldeanos empezaron a reírse con carcajadas burlonas.  “Ustedes deberían estar cargando a ese pobre animal en vez de él cargarlos a ambos”.  “Supongo que sí”, dijo a regañadientes, mientras él y su hijo se bajaban.   Con la ayuda de los aldeanos que aún reían, amarraron al animal a un palo para cargarlo al pueblo por lo que restaba del camino.   Pero mientras cruzaban un puente, justo antes de llegar al mercado, el burro, pataleando, se safó del palo, cayó en el agua y se ahogó.  “Nuestro burro está muerto ahora, y eso debería enseñarnos”, dijo el hombre tristemente a su hijo, “que cuando tratamos de agradar a todos, perdemos”. 

No es fácil

Quizás, eres como yo y te cuesta decirle ¡No! a otros porque te gusta quedar bien con todos. Para muchas personas, decir ¡NO! de manera firme no es fácil. Aquellos que toda la vida se han sentido impotentes frente a personas de carácter dominante, se acostumbran a decir SÍ a todo para evitar conflictos. Otros se afanan por ganar la aprobación de otros y temen que decir ¡NO! cambiará la forma como otros los perciben. Como lo ilustra esta fábula es imposible agradar a todo el mundo todo el tiempo. Por eso, he desarrollado un método para aprender a decir ¡NO! de una manera cortés pero efectiva y quiero compartirla contigo. En este escrito voy a esbozar la teoría que sustenta el método y en el próximo, el método en sí.

Por qué es importante aprender a decir ¡No!

Antes tenía la idea de que decir ¡NO! era algo negativo e indigno del vocabulario de personas de mentalidad positiva.  ¡Cuán equivocado estaba!  Descubrí que cada vez que le decía SÍ a algo o a alguien, usualmente era a expensas de cosas que eran realmente importantes para mí.  Es crucial entender que todos tenemos una cantidad finita de tiempo, dinero y energía, y que tan pronto la usamos en algo automáticamente quedan indisponibles para cualquier otra cosa.  Por eso es crucial aprender a decir Sí a las cosas correctas y ¡No! a todo lo demás.

Cuando le dices NO a algo o a alguien que no te ayuda a alcanzar tus objetivos, automáticamente le estás diciendo SÍ a ti mismo.  ¡No hay nada más positivo que ser fiel a tus prioridades!

La clave es aprender a decir ¡NO! de una manera asertiva.

No incurras en el error de confundir ser asertivo con ser agresivo.  La persona agresiva logra lo que quiere a expensas de otros.   En contraste, la persona asertiva expresa claramente sus deseos y necesidades de una manera firme pero sin devaluar ni menospreciar los deseos y necesidades de la otra persona.  

Ser asertivo es la manera en que enseñas respecto y por eso es crucial para tu éxito.  Tú eres el mejor maestro para instruir a otros como quieres que te traten.  Para lograrlo, primero tienes que estar claro en tu intención.  Tu intención es más importante que tu expresión.  Al ser asertivo tu objetivo no es evitar conflicto.  Tampoco es manipular a la otra persona para que haga lo que tú quieres.  Tu deseo es tanto tu bienestar como el de la otra persona. 

En resumen, si estás comprometido a lograr tus metas es importante aprender a decir ¡NO! de manera asertiva a aquellas ofertas que te alejan de los resultados que deseas. No es fácil y por eso en nuestro próximo escrito verás una estrategia sencilla pero efectiva para poner esto en práctica. 

¿Qué hay de ti? ¿Qué tan importante es para ti aprender a decir ¡No! con una sonrisa?

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El valor de un buen consejo

¿Alguna vez te han dado un buen consejo?  ¿No cualquier sugerencia, sino una recomendación que, años después, al mirar hacia atrás,  te das cuenta que marcó una diferencia positiva en tu vida?   Eso le pasó a Moises. 

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“Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo…Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo.”Ex. 18:17-24

Moises, como muchos líderes,  estaba tratando de hacerlo todo sólo.  Eso no era bueno para él, ni para el pueblo.  Jetro lo vio y le dio el sabio consejo de que aprendiera a delegar.  

Afortunadamente para él y el pueblo, Moisés aceptó el consejo con humildad.  Todo el éxito que tuvo al guiar al pueblo de Dios fuera de Egipto no se le había “subido a la cabeza” .  Como resultado, el pueblo recibió la guianza que necesitaba, nuevos líderes surgieron ¡y Moisés pudo descansar!  ¡Ganar/Ganar para todos!

Salomón, el hombre más sabio que jamás ha existido, fue quien más escribió en la Biblia sobre el valor de un buen consejo.  En el libro de Proverbios expresó: 

  • “Oirá el sabio, y aumentará el saber,  y el entendido adquirirá consejo.”  Prov. 1:5
  • “El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio.” Prov. 12:15
  • “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.” Prov. 15:22 
  • “Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez”. Prov.19:20 
  •  “Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo”. Prov. 27:17

Claramente, Salomón entendía que la gente exitosa aprende de otra gente exitosa!

¿Qué hay de ti?  ¿Estás abierto a recibir consejos?  ¿Tienes a quien recurrir cuando buscas consejo? ¿Sabes qué buscar en un consejero?

¡Bendiciones!

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De quien recibes un consejo es tan importante como el consejo en sí

¿Alguna vez alguien te han dado un “buen” consejo que no resultó tan bueno?   

Es crucial entender que la fuente del consejo es tan importante como el consejo en sí.  

Pregúntale a Roboam.  Él  es un ejemplo perfecto de un líder joven que rechazó un buen consejo y lo pagó con serias consecuencias para sí mismo y la nación que lideraba. 

Cuando el rey Salomón murió, su hijo Roboam heredó su trono y su vasto imperio y riquezas.    El pueblo, cansado de los gravosa política tributaria de Salomón solicitó  al nuevo rey un respiro.  El joven monarca pidió tres días para evaluar la petición.  

Hasta aquí todo bien.  El rey confronta una decisión y en lugar de actuar impulsivamente, prudentemente toma tiempo para  considerar la demanda calmadamente.  ¡Excelente! 

La siguiente medida también fue prudente: consultar con los ancianos que fueron asesores de su padre, quienes le aconsejaron que escuchara el clamor del pueblo.  ¡Muy bien!

Pero, aparentemente, eso no era lo que quería escuchar, así que consultó con los jóvenes de su edad con los que se había criado.  Éstos le dieron un consejo que apelaba a su ego y a la imagen de rey prepotente, poderoso y monarca absoluto que anhelaba proyectar. 

El pueblo regresa al cabo de tres días según lo acordado:   “Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían dado; y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones…” 1 Reyes 12:13-14. 

Las consecuencias fueron desastrosas:  “Cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído, le respondió estas palabras, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí. ¡Israel, a tus tiendas! ¡Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fue a sus tiendas.”  1 Reyes 12:16.

Así fue como comenzó la división entre el reino del Norte y el reino del Sur en la nación de Israel, que duró por siglos.  Es cierto que la semilla de este desastre la sembró el propio Salomón en sus años de infidelidad en las postrimerías de su vida.  Pero no es menos cierto que el instrumento que facilitó la debacle fue la insensatez de un líder joven que no supo escoger a quien escuchar.

La moraleja de esta triste historia es que de quien recibes consejo es tan importante como el consejo en sí.

¿Qué cualidades debes buscar en un buen mentor o “coach”? Mínimo los siguientes tres: 

  • Integridad irreprochable 
  • capacidad comprobada
  • discernimiento divino

¿Tienes a alguien así en tu esquina?
¡Bendiciones!

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