Day: October 30, 2020

Como confrontar con coraje

Imagine que eres un buzo profesional y que un día un enorme de tiburón de más de 4 m viene directamente hacia ti.  ¿Qué harías?
Esa pregunta se le hizo a Andy Casagrande,  un camarógrafo responsable de impresionantes imágenes de grandes y agresivos tiburones blancos.  Su respuesta fue sorprendente: ¡nadar directamente hacia el tiburón con su cámara!  Eso parece desencadenar una reacción defensiva instintiva en los tiburones. Según Casagrande, “La realidad es que si no actúas como una presa, no te tratarán como tal”.
No sé de ti, pero confrontar a otros es una de las cosas más difíciles para mí.   (¡A veces creo que preferiría confrontar al tiburón!).  Pero he aprendido que confrontar bien es esencial.  Primero, por que es un acto de amor, como lo vemos en esta poderosa cita:
Nada es más cruel que la indulgencia que abandona a otros a su pecado.  Nada es más compasivo que la severa reprensión que llama a otro… de vuelta del camino del pecado.  – Dietrich Bonhoeffer
Como dice Proverbios 27:6: Fieles son las heridas del que ama…
Y segundo, porque aprender a confrontar bien es crucial para el éxito.
“Nunca he conocido ni observado a una persona que ha dejado una estela verdaderamente exitosa que no confronte bien.  Los que no confrontan dejan mucho éxito sobre la mesa y también muchos líos a su paso”.
Esta frase del Dr. Henry Cloud en su libro, Integridad, el Coraje para enfrentar las Demandas de la Realidad, me hizo despertar a necesidad de aprender a confrontar y a hacerlo bien.  Quiero compartir lo medular de lo que he aprendido:
Por lo general, tenemos la tendencia a adoptar dos actitudes hacia la confrontación: huir o pelear;  pasiva o agresiva.    La pasiva, busca evitar a toda costa el conflicto tratando de agradar a la otra persona.  La agresiva, busca superar el conflicto dominando a la otra persona para conseguir lo que quiere.   Ambos son destructivos.  La persona pasiva elude problemas que necesitan ser lidiados y la  agresiva hace que los problemas se escondan al crear una atmósfera de temor.
Afortunadamente, existe una alternativa.  No tenemos que escoger entre dos extremos malos.  Podemos escoger ser asertivos.  Ser asertivo significa ser confiado y directo al reclamar mis derechos, presentar mis deseos o expresar mis puntos de vista de manera constructiva, sin devaluar las necesidades y deseos de la otra persona.
Ser asertivo es decir la verdad con amor.  Es enfrentar el problema de una manera que preserve la relación y la persona.   Es entender que el enemigo es el problema no la otra persona, por lo tanto soy duro con el problema y suave con la persona.  No es “tú contra mí” sino “tú y yo contra el problema”.  Confrontar = volver la cara hacia el problema.  Es nadar directamente hacia el tiburón.
El Señor Jesús es nuestro modelo:  Él estaba lleno de gracia y verdad (Jn.1:14).  Una y otra vez vemos en las Escrituras como él confrontaba a las personas con su pecado pero sin destruirlas como en el caso de la mujer sorprendida en adulterio ( Jn.8:11 ).
Iniciar una confrontación requiere tres cosas:  coraje, gracia y verdad:
  • Coraje para tomar la iniciativa de enfrentar el problema.  2Tim.1:7
  • Gracia para buscar el bienestar de la otra persona y preservar la relación. Gal. 6:1, Mt. 18.15.
  • Verdad  para comunicar claramente y sin ambigüedades lo que espero usando declaraciones en primera persona: “Me siento _______ cuando tú ________ porque  ________.  Lo que quiero es ______.”
Advertencia:  Esta fórmula funciona.  Pero si has estado por largo tiempo en una relación con una persona  acostumbrado a manejar las confrontaciones con un estilo agresivo, puede que necesites apoyo.  No temas buscar la ayuda de un amigo de confianza o coach.
Esto es un resumen de lo que he aprendido.  ¿Y tú, cómo manejas la confrontación? Déjame tus comentarios.
¡Bendiciones!
Wesley
¿Y tú, cómo manejas las confrontaciones?  ¡Déjame tu comentario!
AutoestimaLeave a commentLeave a comment

Su mejor sermón lo predicó sin decir una sola palabra

Esta semana cumplió años una de las personas que más admiro y respeto.  El hermano Frank Brewster, ha sido el pastor de la Iglesia de Dios de calle 16 Río Abajo por varias décadas.   Es un colega en el ministerio, un amigo, un mentor y, sobretodo, un ejemplo como hombre de Dios.  Fue mi primer pastor.
Siempre he admirado su estilo dinámico de predicar.  De hecho, fue una de las cosas que me atrajo a la Iglesia de Dios cuando joven.   En estos 40 y tantos años lo he oido predicar “20,000” veces (su número favorito), pero el mensaje que más caló en mí lo predicó sin decir una sola palabra.
Esto fue lo que sucedió:  Estábamos ayudando a construir el templo de la Iglesia de Dios en Don Bosco. (Esto fue en la década de los años 80).   Yo estaba recién llegado a la Iglesia de Dios.  Cerca del mediodía trajeron la comida.  Era pollo frito.  Repartieron la comida y todas las presas de pollo se acabaron aunque alcanzó exactamente para todos los que estaban.   Pero justo cuando íbamos a comenzar a  comer llegó otro hermano.    A sabiendas de que eso significaría que tendría que compartir mi comida, rápidamente le metí un mordisco a mi muslo de pollo.   En ese mismo momento, vi de reojo que el Pastor Brewster también estaba a punto de meterle un mordisco al suyo, pero bajó la mano y ofreció su presa al recién llegado.
¡Quedé convicto en el acto!  ¡Mi egoísmo quedó al desnudo en contraste con su altruismo!  Fue un mensaje de sacrificio y amor más poderoso que jamás he escuchado y lo hizo sin decir una sola palabra.  ¡La lección para mí es que tus actos hablan más fuerte que tus palabras!  ¡Gracias, Pastor, por ese mensaje!
Eso me recuerda un mensaje de amor aun mayor que también se predicó con mucho más que palabras.  Dios demostró su amor para con nosotros no con palabras sino con hechos al permitir que su hijo tomase nuestro lugar en la cruz.  Porque…
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.   Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.  Is. 53:6-7.  ¡Gracias, Señor, por demostrar tu amor con hechos! Y Gracias por siervos tuyos como el Pastor Frank para recordárnoslo!
¡Bendiciones!
EspiritualidadLeave a commentLeave a comment