Category: Autoestima

David NO venció a Goliat con Honda y Piedra

David enfrenta a Goliat
David enfrenta a Goliat

¡Lo que usó es una poderosa arma que tú también puedes usar!

 Si crees que David venció a David armado con una honda y una piedra estarías parcialmente en lo correcto.   En esos días, la honda no era un juguete (como un biombo) sino un instrumento de guerra (véase, por ejemplo, Jueces 20:16).   No nos equivoquemos, David no fue desarmado a enfrentar al peligroso gigante.  Pero él no estaba confiando  en su honda, ni su puntería, ni su coraje, sino en algo mucho más poderoso.  Algo que tu también puedes usar para derrotar los gigantes en tu vida.

La clave está en lo que David dijo al responder a las amenazas y provocaciones de Goliat:

“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”.  1 Samuel 17:45

El ama secreta de David era su confianza en el nombre de Jehová.   En la Biblia un nombre es una declaración poderosa porque tienen que ver con identidad.  Dios tiene muchos nombre en la Biblia y cada uno se relaciona con algo que Él quiere mostrarnos acerca de él mismo.   En este caso, David usa el nombre Jehová-Shabaoth –Jehová de los ejércitos–  porque estaba en una situación de guerra.  Pero Dios tiene fluidez en su nombre.    Por eso él dijo a Moisés: Diles: soy el que soy;  puedo ser lo que la situación requiera.

      • ¿Estás enfrentando un gigante de escasez?  Dios dice:  ¡Yo soy Jehová-Jireh, el Dios proveedor!  Gen. 22:14.
      • ¿Te sientes intimidado por el gigante de una terrible enfermedad? Dios te dice:   ¡Yo soy Jehová-Rafa, tu Dios sanador!  Éxodo 15:26.
      • ¿Estas luchando con el gigante de la depresión?  Dios dice: ¡Yo soy Jehová-Shalom, el Dios de paz!  Juan 16:33.
      • ¿Estás batallando por librarte del gigante de una poderosa adicción?  Dios dice: ¡Yo soy El Shaddai, el Dios TODOPODEROSO!  Gen.17:1.

¡No importa cuál sea el gigante que estés enfrentando en Dios podrás encontrar TODO lo que necesitas para “cortarle la cabeza”!  ¡Aleluya!

¿Alguna vez has visto un video de la batalla entre David y Goliat?  Puedes ver una aquí.

Pero más importante aún, puedes crear una para ti.  Imagínate una película en la que ahora tú eres el protagonista.    Viene la escena donde estás  enfrentando al malvado enemigo opresor.  Sí, ese gigante que en el pasado  siempre te intimidaba y robaba la calma.  Pero esta vez no, ya no le temes porque sabes que cuentas con el respaldo de un arma insuperable.  Repite, una y otra vez,  en cámara lenta, la épica escena  donde confiadamente te acercas a tu temible adversario y le dices:  “Yo vengo a ti en el nombre de Jehová ___________”.  (Llena el espacio con el nombre de Dios apropiado para tu situación).  Y entonces le das el golpe mortal y el temible gigante cae a tus pies herido de muerte.  ¡Saborea el triunfo! ¿Cómo te sientes? ¿Qué emociones estás experimentando?”

¡No temas soñar en grande! La imaginación no tiene límites. “Para el que cree TODO es posible!”

En Juan 14:13-14, el Señor Jesús prometió:

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.

¿Qué gigante estás enfrentando?  ¡Ahora, en el nombre de Jesús, sal a cortarle la cabeza!

¡Bendiciones!

AutoestimaLeave a commentLeave a comment

Como confrontar con coraje

Imagine que eres un buzo profesional y que un día un enorme de tiburón de más de 4 m viene directamente hacia ti.  ¿Qué harías?
Esa pregunta se le hizo a Andy Casagrande,  un camarógrafo responsable de impresionantes imágenes de grandes y agresivos tiburones blancos.  Su respuesta fue sorprendente: ¡nadar directamente hacia el tiburón con su cámara!  Eso parece desencadenar una reacción defensiva instintiva en los tiburones. Según Casagrande, “La realidad es que si no actúas como una presa, no te tratarán como tal”.
No sé de ti, pero confrontar a otros es una de las cosas más difíciles para mí.   (¡A veces creo que preferiría confrontar al tiburón!).  Pero he aprendido que confrontar bien es esencial.  Primero, por que es un acto de amor, como lo vemos en esta poderosa cita:
Nada es más cruel que la indulgencia que abandona a otros a su pecado.  Nada es más compasivo que la severa reprensión que llama a otro… de vuelta del camino del pecado.  – Dietrich Bonhoeffer
Como dice Proverbios 27:6: Fieles son las heridas del que ama…
Y segundo, porque aprender a confrontar bien es crucial para el éxito.
“Nunca he conocido ni observado a una persona que ha dejado una estela verdaderamente exitosa que no confronte bien.  Los que no confrontan dejan mucho éxito sobre la mesa y también muchos líos a su paso”.
Esta frase del Dr. Henry Cloud en su libro, Integridad, el Coraje para enfrentar las Demandas de la Realidad, me hizo despertar a necesidad de aprender a confrontar y a hacerlo bien.  Quiero compartir lo medular de lo que he aprendido:
Por lo general, tenemos la tendencia a adoptar dos actitudes hacia la confrontación: huir o pelear;  pasiva o agresiva.    La pasiva, busca evitar a toda costa el conflicto tratando de agradar a la otra persona.  La agresiva, busca superar el conflicto dominando a la otra persona para conseguir lo que quiere.   Ambos son destructivos.  La persona pasiva elude problemas que necesitan ser lidiados y la  agresiva hace que los problemas se escondan al crear una atmósfera de temor.
Afortunadamente, existe una alternativa.  No tenemos que escoger entre dos extremos malos.  Podemos escoger ser asertivos.  Ser asertivo significa ser confiado y directo al reclamar mis derechos, presentar mis deseos o expresar mis puntos de vista de manera constructiva, sin devaluar las necesidades y deseos de la otra persona.
Ser asertivo es decir la verdad con amor.  Es enfrentar el problema de una manera que preserve la relación y la persona.   Es entender que el enemigo es el problema no la otra persona, por lo tanto soy duro con el problema y suave con la persona.  No es “tú contra mí” sino “tú y yo contra el problema”.  Confrontar = volver la cara hacia el problema.  Es nadar directamente hacia el tiburón.
El Señor Jesús es nuestro modelo:  Él estaba lleno de gracia y verdad (Jn.1:14).  Una y otra vez vemos en las Escrituras como él confrontaba a las personas con su pecado pero sin destruirlas como en el caso de la mujer sorprendida en adulterio ( Jn.8:11 ).
Iniciar una confrontación requiere tres cosas:  coraje, gracia y verdad:
  • Coraje para tomar la iniciativa de enfrentar el problema.  2Tim.1:7
  • Gracia para buscar el bienestar de la otra persona y preservar la relación. Gal. 6:1, Mt. 18.15.
  • Verdad  para comunicar claramente y sin ambigüedades lo que espero usando declaraciones en primera persona: “Me siento _______ cuando tú ________ porque  ________.  Lo que quiero es ______.”
Advertencia:  Esta fórmula funciona.  Pero si has estado por largo tiempo en una relación con una persona  acostumbrado a manejar las confrontaciones con un estilo agresivo, puede que necesites apoyo.  No temas buscar la ayuda de un amigo de confianza o coach.
Esto es un resumen de lo que he aprendido.  ¿Y tú, cómo manejas la confrontación? Déjame tus comentarios.
¡Bendiciones!
Wesley
¿Y tú, cómo manejas las confrontaciones?  ¡Déjame tu comentario!
AutoestimaLeave a commentLeave a comment

Consejo de la Semana: ¡La gente de reacción controlada me impresiona!

Uno de los desafíos más difíciles que cada uno de nosotros enfrenta a diario es aprender a NO reaccionar mal ante otras personas.  Comienza desde el momento en que te despiertas.  Si vives con una familia, es muy fácil dejar que el estado de ánimo matutino de otra persona arruine tu día antes de que realmente haya comenzado.  

Detente y piensa: ¿Alguna vez has permitido que un bebé que llora, un perro que ladra o el mal humor de otro miembro de la familia comience a afectar de inmediato tu propia actitud?  Si no tenemos cuidado, podemos quedar atrapados fácilmente en el estado de ánimo o actitud de otra persona y llegar a ser como ellos.  ¡Debemos decidir con anticipación no dejar que las circunstancias que nos rodean nos controlen, o seguramente fallaremos en esta área de la vida! 

Hace un tiempo, iba almorzar con una de mis hijas.  Cuando llegué al estacionamiento del restaurante, noté que había algunas obras de construcción en marcha que dificultaban un poco el flujo del tráfico.  Como había llegado unos minutos antes, me senté en mi auto trabajando en unos papeles mientras esperaba que llegara mi hija. Mientras trabajaba, noté que un caballero estaba tratando de entrar al estacionamiento, pero se vio obstaculizado por otro automóvil que se detuvo frente al restaurante para que una mujer mayor pudiera bajarse frente a la puerta principal.  También había una mujer con algunos niños en otro automóvil directamente detrás de él.  

En un esfuerzo por darle a la anciana el espacio que necesitaba para salir, el caballero que estaba tratando de estacionar su auto comenzó a retroceder lentamente ya que no tenía a dónde más ir.  La mujer detrás de él comenzó a tocar la bocina con fuerza.  En respuesta, el hombre abrió la puerta de su auto para decirle algo.  Pensé: “¡Uh-oh!  ¡Estoy a punto de presenciar una pelea aquí mismo en el estacionamiento! ” 

Para mi sorpresa, el hombre le dijo amablemente a la mujer en el auto con los niños: “Ya vi que está detrás de mí.  Solo estaba retrocediendo para dejar que la anciana frente a mí saliera de su auto.  Si pudiera retroceder un poco, entonces yo podría retroceder un poco más.  Realmente se lo agradecería ”. Inmediatamente, la mujer comenzó a retroceder para que el caballero pudiera mover su automóvil y la anciana pudo salir de su automóvil sin ninguna dificultad adicional.  En cuestión de segundos, el tráfico comenzó a fluir nuevamente y todo estuvo bien. 

¡Quedé impresionado!  Inmediatamente oré: “¡Querido Señor, por favor, ayúdame a ser más como ese caballero!” Nunca reaccionó mal.  No alzó la voz;  no actuó “molesto”;  no respondió, “¡No me pites!”;  no mostró  ira en lo absoluto.  De hecho, la única actitud que mostró fue completa amabilidad, gentileza y autocontrol.  ¡Actuó como un adulto maduro en lugar de un niño crecido!  Me preguntaba cómo pudo hacer eso.  ¿Cómo pudo permanecer tan tranquilo y sereno cuando estaba bloqueado por delante y por detrás y alguien le tocaba la bocina? 

Como he tenido algo de tiempo para reflexionar sobre esa situación, creo que el caballero no esperó hasta estar en medio de esa confrontación para decidir cómo iba a responder.  Debe haber “planeado previamente” no dejar que las circunstancias y los acontecimientos de la vida le hicieran perder la paz.  Y de eso se trata realmente este Consejo de la Semana.  

Una vez escuché a alguien decir: “Lo que sucede a nuestro alrededor palidece en comparación con lo que sucede dentro de nosotros todos los días”. ¡Ay!  No quiero ser una persona reaccionaria.  No quiero dejar que el clima, el estado de ánimo de otras personas, el tráfico, mis parientes, mis amigos, mis socios comerciales, mis amigos de la iglesia, mis finanzas, mi salud o las circunstancias de la vida controlen mi paz interior.  Quiero ser una persona gentil, amable y reflexiva, independientemente de lo que ocurra a mi alrededor.  Además, he aprendido que tener una actitud podrida hace muy poco para ayudar a mejorar las circunstancias.  De hecho, a menudo empeora las cosas.  

¿Qué hay de ti?  ¿Eres una persona reaccionaria?  ¿Determinas cómo te comportarás y actuarás con otras personas en función de las cosas que te dicen y te hacen?  ¡Esto es un desafío! Este consejo de la semana es una de las lecciones más importantes que cualquiera de nosotros puede aprender.  Es muy fácil dejar que las circunstancias externas controlen nuestra paz interior.  Pero no tiene que ser asi.  Independientemente de las circunstancias externas, podemos elegir tener un espíritu alegre y una actitud no reaccionaria hacia otras personas.  Si hacemos eso, no solo impresionará a quienes nos rodean, como lo hizo por mí el caballero que estaba estacionando su automóvil, sino que también reducirá nuestro propio estrés personal y aumentará nuestra propia productividad. 

Estoy agradecido por ese caballero en el estacionamiento que demostró tan bien lo que significa mantener su paz interior ante una situación tensa.  Podría haber respondido de muchas maneras desagradables, pero decidió no reaccionar mal.  ¡Fue realmente impresionante!  Sé que eso es lo que quiero para mi vida y estoy seguro de que tú también. 

Consejo de la semana: ¡Las personas que no reaccionan mal me impresionan! 

¡Qué tengas una linda semana!  ¡Dios te bendiga! 

Dr. Robert A. Rohm


Traducido con permiso de Personality Insights, Inc. Para suscribirse al “Consejo de la semana” gratuito, visite http://www.personalityinsights.com y reciba el consejo semanal del Dr. Rohm todos los lunes por la mañana.

AutoestimaLeave a commentLeave a comment

Nunca confundas tu identidad con tu desempeño

Como profesor uno de mis desafíos  más grandes es tratar de enseñar a estudiantes que justifican sus bajas calificaciones diciendo: “¡Es que SOY malo para las matemáticas!”
Esa frase conlleva una de las mentiras más generalizadas que todos nos hemos tragado:  somos lo que hacemos.  

Nótese lo que se está diciendo:  Que con base a sus experiencias pasadas –su desempeño– esta persona considera que es – en su identidad – malo para las matemáticas.  Yo les digo lo que te estoy diciendo a ti: Nunca confundas tu identidad con tu desempeño.  
Cuando atamos nuestro identidad a nuestro desempeño, estamos abrochando el cinturón de seguridad de nuestra autoestima al asiento de una montaña rusa de incertidumbre.  Cuando todo va bien y hacemos las cosas con excelencia nos sentimos bien con nosotros mismos y nuestra autoestima está por las nube.  Levantamos las manos y gritamos eufóricos: “¡Soy exitoso!”.  

 Pero tarde o temprano, llegará el día en que nuestro desempeño será menos que excelente  y nuestro sentido de autovalía se desplomará suspirando: “Soy un fracaso”.   Si basamos nuestra identidad en nuestras carreras, nuestros logros, nuestras posesiones, nuestros roles, nuestros talentos y nuestras relaciones, o el aplauso de otros, tarde o temprano sucederá algo que lo sacudirá. 


Un árbol no está enraizado en sí mismo sino en el suelo.  Asímismo, si vamos a tener una identidad segura necesitamos construir nuestra identidad sobre algo fuera de nosotros mismos.  Algo más grande que nosotros.  Algo que sea inamovible.  
Gracias a Dios, existe tal fundamento:  El Señor Jesús dijo:

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.  Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”. Mateo 7:24-25


Observe que Jesús comenzó diciendo: “Cualquiera…”  ¡Eso te incluye a ti! Su promesa es que si  basas lo eres en lo que Él dice, entonces sea que fracases o tengas éxito, sea que tengas posesiones materiales o los pierdas,  sea que te aplaudan o abuchean, tu identidad permanecerá  intacta.  ¡Wow!


Imagina mirarte en el espejo y en vez de repasar en tu mente esos gastados refranes sobre sus defectos y fracasos, te miras a los ojos y dices con firmeza:  

“El fracaso es un evento.  No una persona.  

Dios dice que soy una creación admirable!  (Salmo 139:14)

¡Dios dice que me ama!  (Jer. 31: 3)

¡Y que me ama tal como soy! (Rom. 5:8)

¡Él me ha dicho que soy valioso para él!  (Mt. 10:31)

¡Y que soy más que vencedor por medio de Cristo! (Rom. 8:37)! “ 

¿Puedes ver el efecto liberador que eso tendría en tu vida? 

Te invito a hacer una oración sencilla: Señor: abre mis ojos para ver lo que tú ves cuando me miras.  Me cuesta verme a mi mismo como algo digno de que dieras tu vida por mí y no quiero seguir así.   Afírmame con tu amor.  Fortaléceme con tu amor inquebrantable”.  Amén.

AutoestimaLeave a commentLeave a comment