Category: Espiritualidad

¿Mis mejores años han quedado atrás? ¡No!

Muchas personas, cuando llegan a cierta edad, empiezan a sentir que sus mejores años han quedado atrás.  Creen que su contribución a la sociedad ya pasó y que lo único que les queda es hacerse a un lado para dar paso a la juventud.

¿Conoces a alguien que piensa así?  ¿Alguna vez has lo dicho  tú mismo?  ¡Sigue leyendo porque esto es especialmente para ti!

¡Creer tu vida útil ha terminado simplemente porque llegaste a cierta edad es un error!   De hecho, lo contrario es cierto: una investigación de la epidemióloga Becca Levy de la Universidad de Yale demostró que sí cambiamos nuestra manera de pensar sobre envejecer de verlo como etapa inevitable de deterioro a un proceso de adquirir sabiduría y crecimiento eso no solo moldea la manera en que envejecemos sino que ¡también lo alarga! 

Por eso, COOTIRHE está auspiciando esta presentación especial gratuita para aquellos han o están alcanzando los años dorados y tiene el agrado de presentar al Ing. Wesley Jones, Autor, Coach y Conferencista en la magistral presentación: 

¡DIOS NO HA TERMINADO CONTIGO! 

Una palabra de aliento especialmente para los de la tercera edad.  

Esta video-conferencia gratuita será transmitida el día Sábado, 26 de Septiembre a las 7:00 pm.

 Este  video de 1 minuto te dará una idea de qué se trata:

En esta conferencia conocerás:

  • Por qué una actitud positiva hacia la vejez mejora tanto la calidad como la cantidad de los años que te quedan.
  • Muchos ejemplos de personas que hicieron sus contribuciones más notables en las postrimerías de sus vidas.
  • Ideas y ejemplos de la vida real de lo que puedes hacer para dejar cumplir años y ¡empezar a cumplir sueños!

Puedes registrarte haciendo clic aquí:

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¡Desafía tus Limitaciones!

¿Alguna vez te has encontrado en una situación difícil, por largo tiempo, sin vislumbrar alguna esperanza de salida?  ¡La historia a continuación puede renovar tus esperanzas!

En el tercer capítulo de Hechos tenemos el relato de uno de los milagros más asombrosos en la Sagrada Escritura:  la completa sanidad de un hombre cojo de nacimiento.  El clímax de la historia ocurre cuando Pedro le dice al cojo: 

No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.  

Hechos 3:6

Alguna vez te has preguntado, como yo:  ¿qué fue lo que Pedro le dio al cojo?  El apóstol dijo: “pero lo que tengo te doy”, así que tiene que ser algo transferible, como el dinero:  algo que Pedro tenía, pero el cojo no.  ¿Qué sería?

A primera vista, diríamos que lo que Pedro le  dio al cojo fue la sanidad.  Caso cerrado.  ¿Verdad? Nop.  No tan rápido.  No fue sanidad, porque más adelante el propio Pedro le dice a la multitud asombrada:  

…¿Por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?  Hechos 3:12

Aunque obviamente Pedro fue el instrumento, él mismo reconoce que no fue nada en él lo que produjo la sanidad del cojo. 

Antes de buscar la respuesta, analicemos por un momento la situación del cojo:  

  • Estaba en una situación difícil: completa dependencia de otros.  Era cojo de nacimiento y dependía de otros que lo llevaran al templo para mendigar.  También  dependía totalmente de las limosnas para sobrevivir día a día. 
  • Llevaba mucho tiempo en esa condición: tenía más de 40 años de edad (Hch. 4:22) así que era el único estilo de vida que conocía.
  • No tenía esperanza de algo diferente:  ¿Qué esperaba el cojo de ese día? Lo mismo que ayer y lo mismo que antes de ayer:  Una limosna de éste, alguna dádiva de otro.  Lo mismo de la semana pasada, y el mes pasado y el año pasado… Con suerte, quizás alguien sería extra generoso ese día.  Pero en esencia ¡más de lo mismo!

Si alguien le hubiera dicho al cojo que intentara hacer algo diferente con su vida, probablement  respondería: “No puedo. ¿No ves que soy cojo de nacimiento?”

¿No eso cierto también de nosotros?  Surge una buena oportunidad de “echar pa’ lante”, como decimos en buen panameño, y lo rechazamos diciendo: “No puedo. ¿No ves que tengo tal o cual limitante?”

Quizás, como el cojo, has vivido tanto tiempo con esa limitación que has perdido toda esperanza de superarla.  ¡No te rindas, sigue leyendo!

Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado aéste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros. 

Hechos 3:16

¡Pedro le transfirió al cojo la fe para intentar algo que nunca había hecho antes!

¡Dios obra donde hay fe! (Heb. 11:6)  Nótese que Pedro no oró por él; simplemente le ordenó:  “¡Levántate y anda!” Y lo respaldó tomándolo de la mano y levantándolo. 

Pudiéramos decir que Pedro le “prestó” un poquito de su fe al cojo para ayudarlo a quitar sus ojos de sus limitaciones y enfocarlos en el Dios todopoderoso para quien NADA es imposible (Lc. 1:37).  

Hoy yo quiero “prestarte” un poquito de mi fe.  Yo creo que Dios quiere y puede intervenir en tu caso, y a tu favor si se lo permites.  ¿Cómo puedo estar tan seguro? ¡Porque Cristo vino para esto mismo!  Para el sermón inaugural de su ministerio, Él leyó este texto: 

El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos,Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos… Lucas. 4:18

Al terminar de leer dijo:  Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

¿Qué significa esto para ti?

  • ¿Eres “pobre”? ¿Tienes alguna necesidad?  ¡Cristo tiene buenas noticias para ti!
  • ¿Está quebrantado tu corazón?  ¡Cristo vino a sanarte!
  • ¿Estás cautivo en la celda de algún atadura emocional o espiritual? Cristo ha dado la orden a tu favor: ¡Suéltenlo!
  • ¿No puedes ver?  Cristo es la luz del mundo, ¡no tienes que andar más en tinieblas!
  • ¿Te sientes oprimido?  No más:   ¡Eres libre!

No importa cuales sean tus limitaciones o por cuanto tiempo las has tenido o cuan desesperanzado te sientes: la voz de Cristo para ti es:

 “¡Levántate y anda!”  

¡Desafía tus limitaciones!

 ¡Bendiciones!

Wesley Jones

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Dile a tu Corazón que Palpite otra vez

Mi blog de esta semana viene del Dr. Robert Rohm quien me dio permiso para traducir y reproducir este hermoso artículo, que no deja ser una fuente aliento e inspiración para mí.  ¡Disfrútalo!

Recientemente escuché una maravillosa historia que quiero compartir con ustedes. Había una mujer llamada Mary que necesitaba un trasplante de corazón. Había pasado por todo el trabajo preparatorio necesario para asegurarse de que el trasplante de corazón fuera exitoso. Se encontró un donante compatible apropiado y se hicieron y verificaron todas las pruebas necesarias.

A la hora señalada, Mary se sometió a la cirugía y todo iba bien. El cirujano tomó todos los pasos necesarios y siguió todos los procedimientos estándar para este tipo de cirugía mayor. Todas las venas y arterias estaban conectadas correctamente y el resultado esperado era que el corazón comenzaría a latir nuevamente a medida que la sangre fluyera a través de él y lo calentara. Debido a que el corazón es un órgano tan increíble, parece saber qué hacer cuando está sano y la sangre fluye correctamente a través de él. Sin embargo, durante este procedimiento en particular, algo salió mal. A pesar de que toda la sangre fluía como debería, el corazón no parecía “arrancar” por sí mismo.

El cirujano esperó unos segundos mientras masajeaba suavemente el corazón, con la esperanza de darle el estímulo necesario para ponerlo en marcha. Como el tiempo era precioso, cada segundo importaba. A pesar de que el corazón estaba siendo masajeado, no latía por sí solo. El siguiente paso fue aplicar una descarga eléctrica. El desfibrilador se utilizó para “reactivar” el corazón, pero aún así no pasó nada. Preocupado por la posibilidad de perder a su paciente, el experimentado cirujano se acercó a la cabecera de la mesa de operaciones, se inclinó y le susurró al oído: “Mary, necesito que le digas a tu corazón que palpite otra vez”. Había tal silencio en la sala de operaciones que se podría haber oído caer un alfiler mientras todos esperaban ansiosamente a ver qué pasaba.

Poco después de que el médico dijo esas palabras en el oído de Mary, el monitor comenzó a saltar, lo que indica que su corazón había comenzado a latir y que logró superar la cirugía con éxito.

Ahora, no sé qué piensas de esa historia, pero recuerdo cómo me conmovió cuando la escuché. Me llamó la atención que a veces es necesario que una persona le diga a su corazón que vuelva a latir, no solo en el ámbito físico, sino también en el ámbito de las relaciones personales, familiares y comerciales. Cuando nos han herido y dañado gravemente, a menudo parece que nuestro corazón emocional se ha roto literalmente en pedazos. Es entonces cuando se nos hace necesario animarnos; para decirle a nuestro corazón que palpite otra vez.

Es posible que haya pasado por un revés difícil en una relación, o que perdió dinero el año pasado, o que se le presentaron circunstancias y desafíos que le hicieron querer darse por vencido. Yo también he estado allí.  Pero, ahí es cuando tuve que decirle a mi corazón: “¡Tienes que volver a latir!”

Hay muchas formas en las que podemos hablar con nuestro propio corazón para ayudarnos, independientemente de lo que hayamos encontrado en la vida. Debemos decirnos a nosotros mismos: “Necesitas amar de nuevo”. Debemos decir: “Necesitas volver a perdonar”.  Debemos decir: “Necesitas volver a soñar”. Debemos decir: “Tienes que volver reír “. Debemos decir: “Tienes que volver a sonreír”.  Me doy cuenta de que estoy siendo repetitivo, pero quiero enfatizar mi punto. Debemos tomarnos el tiempo para decirnos estas cosas a nosotros mismos con el fin de hablar palabras de vida en nuestro propio corazón y mente.

Este es el comienzo de un nuevo año. Ofrece infinitas oportunidades para todos nosotros. Sin embargo, puedo asegurarle que las cosas no irán bien si vive con una actitud derrotada, “chuparse el dedo”, negativa, crítica, fatal y pesimista, “¡ay de mí” todos los días! ¡Tienes que aprender a buscar lo bueno, lo puro y lo positivo en todo lo que haces!

Esas no son solo frases bonitas. Esas no son palabras de “pastel en el cielo” llenas de clichés. Son palabras de realidad. Es genial cuando le decimos algo agradable a otra persona y cuando alguien nos dice algo agradable, pero tenemos que recordar que nada es mejor que hablar palabras de vida en nuestro propio corazón y estar en nuestro propio equipo en esta cosa llamada vida.

Independientemente de lo que haya sucedido en tu pasado, quiero animarte a que dejes que tu corazón vuelva a latir. Deje que lata cada vez más fuerte y esté lleno de más vida este año que nunca. ¡Esa es la fórmula para tener un gran día, una gran semana, un gran mes, un gran año y una gran vida! ¡Lo garantizo!


Consejo: ¡Dile a tu corazón que palpite otra vez!
¡Que tengas una buena semana! ¡Dios te bendiga!
Dr. Robert A. Rohm

Traducido y Reimpreso con permiso del “Consejo de la semana”.  Para suscribirse al “Consejo de la semana” gratuito, visite http://www.personalityinsights.com y reciba el Consejo semanal del Dr. Rohm todos los lunes por la mañana.

 ¡Bendiciones!

Wesley Jones

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Convertir el Fracaso en Éxito

Aprender a lidiar con el fracaso es uno de los pasos más importantes de alcanzar el éxito.    El fracaso es doloroso, a nadie le gusta, nos hace sentir que somos perdedores, pero es absolutamente necesario para alcanzar el éxito. 
Quiero contarles una de mis experiencias más dolorosas con el fracaso como docente.  

Pero primero, permítame invitarte al webinario sobre el tema Convertir una Pérdida en una Ganancia, para este sábado 29 de agosto a las 7:00 pm.  

BONO ESPECIAL:

También recibirás GRATIS como un bono al registrarte, una copia de mi libro “Controle su Enojo” donde aprenderás una técnica sencilla pero efectiva de manejar el enojo. Algo que pienso que es muy importante, especialmente en estos tiempo de cuarentena.  

Puedes registrarte haciendo clic aquí:

REGISTRO AL WEBINARIO

Ahora a mi historia: 

Una de mis experiencias más dolorosas con el fracaso fue mi primer año como docente.  (¡Todo docente recuerda su primer año de clases!).   Fue dando clases de Matemáticas a estudiantes de 7mo y 11mo grado en una prestigiosa escuela judía en ciudad de Panama. 

Yo venía con 33 años años de experiencia como ingeniero en telecomunicaciones para ahora dedicarme a la docencia.   Fui con ganas de enseñar. Estaba totalmente convencido de que haría una diferencia en el corazón y la mente de los jóvenes a los que estaba a punto de educar.  

Recuerdo como sonreí con orgullo cuando uno de mis estudiantes me preguntó: “Profe Wesley, por qué dejaste la ingeniería para ser un maestro?”  Y, le respondí: “¡Porque los radios y antenas no tienen alma!”  Tenía el sueño de ser una influencia positiva en los líderes de la próxima generación.  

Pero ese sueño rápidamente se convirtió en una pesadilla de desesperación, frustración y estrés al experimentar la realidad de que muchos de estos muchachos sencillamente no tenían el menor interés en aprender y mucho menos Matemáticas.   Fue difícil y duro. Muy duro. 

Para el primer mes de clases el manejo del aula se había vuelto todo un desafío.  Solía ir a casa por las tardes frustrado porque estos estudiantes traviesos podían salirse con la suya, y parecía que no había forma de lidiar con ellos.  Nada me funcionaba.  Me sentía como un total fracaso.   ¡Cómo anhelaba que tocara el timbre indicando el fin del suplicio de la clase!   ¡Cómo odiaba los Lunes y amaba los Viernes! ¡Cómo suspiraba que llegara el próximo día libre!

Recuerdo que después de un día particularmente difícil, tuve una reunión con alguien del departamento de Psicología y mi supervisor.    Me sentía tan abrumado que tuve que excusarme, ir al baño sentarme sobre tasa del inodoro y llorar.  ¡Hey, los radios y antenas no tienen alma, pero no se portan así!  Destrozado, pensé que mi sueño de hacer una diferencia en los lideres de la próxima generación se había acabado.  

Siguiendo consejos y haciendo ajustes, sobreviví y logré terminar el año escolar.  Y saque valiosas lecciones, que han puesto el fundamento de mi carrera como docente hoy.  Al mirar atrás, veo que fue un tiempo valiosísimo  de preparación.  Permíteme compartir solo algunas de las valiosas lecciones que aprendí:

  1. Confianza en sí mismo es crucial.  Una de las cosas que perdí rápidamente fue mi confianza en que podía hacer un buen trabajo como maestro. Mi confianza fue sacudida hasta la médula.  Tuve que trabajar duro para recuperarla, confiando en el respaldo de Dios.  
  2. La preparación es esencial.   Nadie, y especialmente los estudiantes, tiene respeto por maestros o lecciones pobremente planeadas.  Es importante preparar mis clases según los objetivos a largo plazo, no la supervivencia del día. Tener un plan semanal brinda una perspectiva a largo plazo y flexibilidad a corto plazo.
  3. Conoce tus limitaciones y respétalas.  Mirar constantemente al reloj era claro indicio de que no estaba en mi zona de fortaleza. Lidiar con niños y tratar de crear un ambiente estructurado de aprendizaje ¡no es lo mío!  Por eso mi enfoque se ha ido más a la enseñanza de jóvenes adultos a nivel universitario donde el manejo del aula es menos crítico (aunque sigue siendo importante). 

A pesar de todo, logré salir por la puerta de enfrente y la frente en alto.  Me fui sin resentimiento alguno contra los niños, directivos ni compañeros.  Gracias a Dios, sólo tengo gratos recuerdos y sobretodo muchas experiencias y aprendizajes. 

Pero estas lecciones sólo fueron posibles porque tomé tiempo para meditar sobre ello y sacarle el jugo al fracaso.  El sabio Salomón dijo:

En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro…. 

Ecclesiastes 7:14

En otras palabras, cuando ganas, ¡disfrútalo!  Si pierdes, ¡aprende!

 ¡Bendiciones!

¡Nos vemos en el webinario!

Wesley Jones

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Invitación a Webinario y ¡No dejes caer el bastón!

Quiero compartir contigo una de las experiencias más humillantes pero aleccionadoras de mi juventud.

Pero primero, permítame invitarte al webinario sobre el tema Convertir una Pérdida en una Ganancia, para este sábado 29 de agosto a las 7:00 pm.  

En este Conversatorio Juvenil estaremos viendo: 

  • Como los grandes atletas como Michael Jordan se sobreponen a las derrotas y las convierten en triunfos.
  • Una lección que hasta Ironman tuvo que aprender a la brava.
  • Como un cambio de perspectiva sencillo te puede ayudar a sacar provecho aún de la más amarga derrota.
  • Por qué es más importante enseñar a un joven a fracasar bien que a tener éxito.
  • Por qué las personas “sabe-lo-todo” son las menos capaces de superar un fracaso. 

Y otras cosas más que ojalá hubiera conocido cuando tenía tu edad.    

BONO ESPECIAL:

También recibirás GRATIS como un bono al registrarte, una copia de mi libro “Controle su Enojo” donde aprenderás una técnica sencilla pero efectiva de manejar el enojo. Algo que pienso que es muy importante, especialmente en estos tiempo de cuarentena.  

Puedes registrarte haciendo clic aquí:

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Ahora a mi historia: 

Sucedió cuando estaba en sexto año  de la Escuela Secundaria.  Era una carrera de relevo 4 x 100 durante la celebración del aniversario de la fundación de nuestro corregimiento. Yo era parte del equipo de atletismo.  Todos los colegios del área fueron invitados.  Aparte del nuestro, uno de los otros era el IPHE (Instituto Panameño de Habilitación Especial).  La inmadurez de mi juventud me llevó a menospreciar la escuela de los “retrasados mentales”.  Pronto pagaría caro mi arrogancia.  

Me tocó el segundo relevo. En la confusión del traspaso, ¡éste se cayó! (Ok, Ok. Se me cayó).  Rápidamente lo recogí y traté lo mejor que pude de recuperar el terreno perdido, pero llegué de último en mi relevo.  Afortunadamente, mis otros dos compañeros lograron acortar distancia y nuestro equipo llego a la meta de segundo, detrás de -lo adivinaste- el IPHE.  El siguiente día de clases fuimos el chiste del día.  Todavía tengo la imagen de mis compañeros rodeándome riendo: ¡¿Ustedes perdieron… contra el IPHE!? 

Afortunadamente, lo único en juego en esa carrera ese día era el prestigio de mi escuela.  Hmmm, déjame corregir eso: en realidad, lo único en juego ese día era mi ego.  Desde entonces éste ha sanado y puedo usar esta historia como una ilustración de la importancia de pasar el bastón correctamente. 

También pasa en las Olimpiadas (¡y no estoy buscando consuelo!)

La carrera de relevos  4X100 es uno de los eventos más emocionantes de las Olimpiadas .  A primera vista pareciera algo sencillo: cada corredor recorre 100 m y luego entrega el bastón a su compañero que repite y así sucesivamente, hasta llevar el bastón a la meta.  

Pero no es tan fácil.   Lo que pasa es que existe lo que se llama la “zona de intercambio” que tiene  20 metros de longitud que va precedida por una zona de aceleración de 10 metros.  El corredor que recibe el bastón comienza a correr en la zona de aceleración, pero el bastón solo se puede pasar dentro de la zona de intercambio.  Nadie se detiene cuando se realiza el intercambio.  ¡El traspaso se realiza con ambos corredores a toda velocidad!  Esto requiere un enfoque y una sincronización muy intencionales.  

En esta carrera  no se trata solo de qué tan bien corres tu parte de la carrera, sino también de entregar con éxito el  bastón al siguiente corredor en el momento preciso.  Si dejas caer el bastón, lo demás no importa. 
Esto ha sucedido aun entre corredores de la élite, como le pasó al equipo de los Estados Unidos durante la final del mundial de atletismo en Daegu, Corea del Sur, en el año 2011,  en donde  perdieron en forma aparatosa!  Es muy simple: si dejas caer el bastón, ¡tu equipo pierde!

Hay cosas en la vida que son como una carrera de relevos.  El liderazgo es uno de ellos.  Alguien dijo muy acertadamente: 

El liderazgo se parece más bien a un bastón que a un trofeo.  Uno se queda con el trofeo, ¡pero el bastón se pasa!“ 

Hay lecciones maravillosas de la vida de Moisés.  Una de ellas es lo bien que hizo el “traspaso del bastón” del liderazgo a Josué al final de su carrera.  Aunque él mismo no pudo entrar a la tierra prometida, Moisés fue muy exitoso en preparar a la siguiente generación de líderes para llevar el bastón.  Sin embargo, al final de la carrera de Josué, aunque corrió excepcionalmente bien, el bastón se cayó en el traspaso: Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat- sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Jueces 2:8-10  

La ilustración tiene grandes lecciones para todo líder cristiano.  Como dolorosamente aprendí, hay que ser intencional y estar enfocado al recibir el traspaso como la siguiente generación de líderes de tu organización.  ¡No dejes caer el bastón!

 ¡Bendiciones!

¡Nos vemos en el webinario!

Wesley Jones

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Consejo: ¡Sustancia siempre triunfa sobre Apariencia!

Mi blog de esta semana viene del Dr. Robert Rohm quien me dio permiso para traducir y reproducir este perspicaz artículo.  Aunque es válido para todos, invito particularmente a los jóvenes a prestar especial atención, porque están en esa importante etapa en la que están tomando decisiones cruciales respecto a su carácter.   ¡Ojalá hubiera tenido más consejos como este cuando tenía tu edad. ¡Disfrútalo! Avanza a la página siguiente:

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Cómo decir ¡NO! con una Sonrisa (2da parte)

Como decirle ¡NO! a las ofertas que no promueven tus objetivos y SÍ a tus prioridades 

Recientemente fui desafiado por este pensamiento:

La diferencia entre la gente exitosa y la gente altamente exitosa es que los altamente exitosos le dicen ¡NO! a casi todo. 

Warren Buffet

¡Wow!  Viniendo del tercer hombre más rico del mundo, esta frase da mucho que pensar!

En nuestro último escrito, explicamos la importancia de aprender a decir ¡No! con asertividad.  En éste, queremos explicar cómo.

MI ESTRATEGIA DE 4 PASOS

PASO 1: Tengo un ¡Sí! fuerte. 

La habilidad de decir no con una sonrisa comienza con tener luz sobre cuáles son mis prioridades, valores y objetivos.  Es decir, tener algo a lo que le puedo decir:  ¡CLARO QUE SÍ!, con CONVICCIÓN.  Tengo una agenda y un presupuesto.  Sé que mi tiempo, dinero y energía son recursos limitados que debo administrar para lograr los objetivos que realmente desatan mi potencial.  Si no determino de antemano como los voy a usar, otros lo harán.  Cuando tengo claridad en mis objetivos puedo ser honesto y directo con mi respuesta.

Aquí hay un ejemplo perfecto de alguien que supo aplicar este principio:

Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y NO puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros.”*

Nehemías 6:3 

PASO 2: Cuando vienen solicitudes de cambio me hago la pregunta estratégica: 

Aunque tenga mis prioridades claras, con una agenda y un presupuesto, siempre habrán imprevistos que generen solicitudes de cambio a mis planes.  Por eso es imperativo estar preparado para manejarlos. Antes de aceptar un compromiso, me hago la pregunta estratégica: Si le digo “SÍ” a esto, ¿a qué le estoy diciendo “NO”?   Solo porque algo es importante y urgente para otra persona no significa automáticamente que lo sea para mí.   ¿Es esto lo suficientemente importante para decirle No a mis planes?

Explore otras opciones: 

  • ¿Tengo que hacerlo yo? Es decir, ¿Hay alguien más que lo pueda hacer?  A veces el asunto puede ser delegado a otra persona que lo pueda hacer aún mejor.  
  • ¿Tengo que hacerlo ahora? Muchas veces,  el asunto  es importante y requiere mi atención, pero no tiene que ejecutarse de inmediato.   A veces puede hacerse más eficientemente junto con otros mandados.   En ese caso, lo programo en mi agenda para que no se me olvide y me mantengo en mi plan original. 

Si eres de los que automáticamente dicen ¡SÍ! a cada solicitud, acostúmbrate a decir: “Déjame consultar mi agenda y te aviso”.  Eso de dará tiempo para hacerte la pregunta estratégica y tomar una decisión más racional. 

PASO 3: Respondo ¡NO! con asertividad. 

Una vez que estoy claro en que no puedo aceptar la solicitud, lo digo. Siempre es más fácil evitar compromisos que salir de ellos.   Simple y directo: “No, no puedo comprometerme a eso”, con un tono de voz y lenguaje corporal que comunica que no hay dudas.  “¡NO!” es una frase completa. No lo diluya con excusas ni explicaciones.  Si me veo en la necesidad de dar una razón  solo digo que tengo un compromiso previo, lo cual puedo decir con completa integridad si hice el paso 1. 

PASO 4. Manejo las críticas con firmeza y seguridad.

No todo el mundo acepta un ¡NO! con facilidad.  Por eso es necesario estar preparado para las reacciones.  La firmeza y seguridad vienen de saber de que estoy diciendo ¡No! para poder decir ¡Si! a algo. De ahí la importancia del paso 1.

Si la persona insiste, puedo responder: “Entendiendo lo que me estás pidiendo, pero como dije, NO puedo comprometerme a eso”.  No dé explicaciones.  Manténgase como un disco rayado repitiendo lo mismo.  Si aún así insiste, puede ser una señal de manipulación y por eso un ¡NO! asertivo es aún más legítimo y necesario. 
Hay veces en que puede ser apropiado decir: “Esta semana no puedo ayudarte con eso.  Posiblemente pueda la otra”.   

En resumen, es crucial aprender que no puedes agradar a todo el mundo y que no puedes hacerlo todo.  Aunque parezca paradójico, decir ¡NO! asertivamente es algo positivo porque te permite decir ¡SÍ a las cosas que realmente son importantes para ti.

¡Bendiciones!

¿Qué hay de ti? ¿Qué estrategias usas para decir ¡No! con una sonrisa?

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Cómo decir ¡NO! con una Sonrisa

Por qué decirle ¡NO! a las ofertas que no promueven tus objetivos es decirle SÍ a tus prioridades 

Una de las famosas fábulas de Esopo tiene que ver con un hombre y su hijo que querían vender su burro en el mercado que quedaba lejos de su casa.  El camino al pueblo era largo y polvoriento.   Acababan de salir cuando un vecino los llamó.  “¿Por qué están caminando si tienen un burro?”.  “Uno de ustedes deberían montarse mientras el otro lo guía”.  “Esa es una buena idea”, dijo el hombre, así que puso a su hijo sobre el burro y siguió guiando al animal.  Iban a medio camino cuando tres mujeres a un lado del camino le llamaron la atención al joven diciéndole que debería estar avergonzado de montar mientras su padre caminaba. “¿Será que el burro está tan débil que no puede con los dos?”.  “Supongo que tienen razón. Déjame subirme contigo, hijo”.    El  burro casi había llegado al pueblo cargando a los dos cuando un grupo de aldeanos empezaron a reírse con carcajadas burlonas.  “Ustedes deberían estar cargando a ese pobre animal en vez de él cargarlos a ambos”.  “Supongo que sí”, dijo a regañadientes, mientras él y su hijo se bajaban.   Con la ayuda de los aldeanos que aún reían, amarraron al animal a un palo para cargarlo al pueblo por lo que restaba del camino.   Pero mientras cruzaban un puente, justo antes de llegar al mercado, el burro, pataleando, se safó del palo, cayó en el agua y se ahogó.  “Nuestro burro está muerto ahora, y eso debería enseñarnos”, dijo el hombre tristemente a su hijo, “que cuando tratamos de agradar a todos, perdemos”. 

No es fácil

Quizás, eres como yo y te cuesta decirle ¡No! a otros porque te gusta quedar bien con todos. Para muchas personas, decir ¡NO! de manera firme no es fácil. Aquellos que toda la vida se han sentido impotentes frente a personas de carácter dominante, se acostumbran a decir SÍ a todo para evitar conflictos. Otros se afanan por ganar la aprobación de otros y temen que decir ¡NO! cambiará la forma como otros los perciben. Como lo ilustra esta fábula es imposible agradar a todo el mundo todo el tiempo. Por eso, he desarrollado un método para aprender a decir ¡NO! de una manera cortés pero efectiva y quiero compartirla contigo. En este escrito voy a esbozar la teoría que sustenta el método y en el próximo, el método en sí.

Por qué es importante aprender a decir ¡No!

Antes tenía la idea de que decir ¡NO! era algo negativo e indigno del vocabulario de personas de mentalidad positiva.  ¡Cuán equivocado estaba!  Descubrí que cada vez que le decía SÍ a algo o a alguien, usualmente era a expensas de cosas que eran realmente importantes para mí.  Es crucial entender que todos tenemos una cantidad finita de tiempo, dinero y energía, y que tan pronto la usamos en algo automáticamente quedan indisponibles para cualquier otra cosa.  Por eso es crucial aprender a decir Sí a las cosas correctas y ¡No! a todo lo demás.

Cuando le dices NO a algo o a alguien que no te ayuda a alcanzar tus objetivos, automáticamente le estás diciendo SÍ a ti mismo.  ¡No hay nada más positivo que ser fiel a tus prioridades!

La clave es aprender a decir ¡NO! de una manera asertiva.

No incurras en el error de confundir ser asertivo con ser agresivo.  La persona agresiva logra lo que quiere a expensas de otros.   En contraste, la persona asertiva expresa claramente sus deseos y necesidades de una manera firme pero sin devaluar ni menospreciar los deseos y necesidades de la otra persona.  

Ser asertivo es la manera en que enseñas respecto y por eso es crucial para tu éxito.  Tú eres el mejor maestro para instruir a otros como quieres que te traten.  Para lograrlo, primero tienes que estar claro en tu intención.  Tu intención es más importante que tu expresión.  Al ser asertivo tu objetivo no es evitar conflicto.  Tampoco es manipular a la otra persona para que haga lo que tú quieres.  Tu deseo es tanto tu bienestar como el de la otra persona. 

En resumen, si estás comprometido a lograr tus metas es importante aprender a decir ¡NO! de manera asertiva a aquellas ofertas que te alejan de los resultados que deseas. No es fácil y por eso en nuestro próximo escrito verás una estrategia sencilla pero efectiva para poner esto en práctica. 

¿Qué hay de ti? ¿Qué tan importante es para ti aprender a decir ¡No! con una sonrisa?

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¿En qué se parecen una langosta y un adolescente?

 ¡La respuesta te puede sorprender!

En seguida te daré la respuesta, pero primero permítame extenderte una invitación a nuestra próximo Convivio Juvenil virtual vía zoom el día Sábado, 25 de julio a las 7 pm donde tocaremos el tema: Descubriendo tu Identidad. Abajo te daré los detalles de cómo registrarte.

Volvamos a nuestra pregunta: ¿En qué se parecen una langosta y un joven? Respuesta: En que ambos atraviesan una etapa de puro terror.   

Permítame explicar:
Resulta que la langosta no tiene el esqueleto adentro como nosotros, sino afuera.  El vive dentro de un cascarón rígido, llamado exoesqueleto, que necesita para su protección.    Pero, como no es elástico, a medida que la langosta crece tiene que abandonarlo.  De otro modo, el viejo caparazón pronto se convertiría en su prisión y, finalmente, su ataúd!  La parte difícil para la langosta es el breve período entre el momento en que desecha del viejo caparazón y se forma uno nuevo.  Durante ese período, la langosta está completamente indefensa.    Las corrientes la transportan de un lado a otro, mientrasmiles de depredadores hambrientos asechan, listos para hacerla parte de su cadena alimenticia.   Para la langosta, ese periodo de transición es  una experiencia aterradora. 

De igual manera, en su camino de crecimiento de niño dependiente a adulto independiente, el joven tiene que atravesar un desafiante periodo llamado adolescencia.  En ese  tiempo se ve obligado a enfrentar uno de los principales retos de su desarrollo: lograr un sentido de identidad.   Es decir, responder a la pregunta: ¿quién soy yo? 

Una tarea formidable y aterradora

Aterradora porque mientras está descifrando lo que lo hace único, al mismo tiempo siente la enorme necesidad de encajar y sentirse aceptado.   En consecuencia, se vuelve un maestro en ocultar sus verdaderos sentimientos. Por fuera mostrará una fachada de verse bien y estar “cool”.  Pero debajo de la superficie está luchando con una bajísima autoestima, un dolor emocional inimaginable o sentimientos de estar estresado. 

Entiendo la presión que sientes cuando tratas de construir tu identidad prácticamente desde cero.  Cuando quieres agradar a tus padres sin ser como tus padres.  Cuando quieres agradar a tus amigos sin ser como tus amigos.  Cuando quieres ser tú.  Simplemente tú.  Nadie más.  Pero a la vez quieres encajar y que te acepten.   ¿Pero cómo?

Permítame extenderte una invitación al Convivio Juvenil Virtual vía zoom el día Sábado, 25 de julio a las 7 pm donde tocaremos el tema: Descubriendo tu Identidad. Puedes registrarte haciendo clic aquí.

Durante el  Convivio, voy compartir una verdad que ojalá hubiera conocido cuando tenía tu edad, pero que, aunque tarde, me ha ayudado a enfrentar el reto de descubrir quien soy.  Te invito a participar para que la conozcas. 

Aquí están los detalles para el Convivio Juvenil Virtual: 

Fecha: Sábado, 25 de Julio

Hora: 7:00 pm

Regístrate haciendo click aquí: Invitación a Convivio Juvenil

¡Te espero!
¡Bendiciones!
Wesley

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Quien soy en Cristo

¿Has hecho el maravilloso descubrimiento de basar tu identidad en lo que Dios ha dicho de ti? 

El Señor Jesús dijo:  

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Mateo 7:24-25

Cuando tomas la decisión de escoger a Cristo Jesús y su Palabra como la base de tu autoestima y valía descubrirás una identidad inamovible que no se desmorona con las dificultades de la vida. 

En la lista a continuación encontrarás solo alguna de las cosas (¡sí hay mucho más!) de lo que Dios dice en su Palabra que tienes o eres en Cristo.  Son tuyas.  Pero Dios las ha puesto a tu alcance, no en tu mano.  ¡Tienes que reclamarlas por fe!

En Cristo…PROMESA
Soy amadoJer. 31:3
Soy hijo de DiosJuan 1:12
Estoy bendecidoEfesios 1:3
Soy escogido de DiosEfesios 1:4
Soy santo y sin manchaEfesios 1:4
He sido adoptado en la familia de DiosEfesios 1:5
Soy aceptoEfesios 1:6
Estoy perdonadoEfesios 1:7
Tengo vida Efesios 2:5
Soy salvoEfesios 2:8-9
He sido creado con un propósitoEfesios 2:10
Tengo seguridad y acceso a DiosEfesios 3:12
Tengo la fuerza de CristoFilipenses 4:13
Tengo la mente de Cristo1Corintios 2:16
Soy templo del Espíritu Santo1Corintios 3:16
Soy propiedad de Dios1Corintios 6:19-20
Soy una nueva criatura2Corintios 5:17
Estoy reconciliado con Dios2Corintios 5:18
Soy un ministro de reconciliación2Corintios 5:18
Soy un embajador2Corintios 5:20
Estoy en paz con DiosRomanos 5:1
Estoy andando en vida nuevaRomanos 6:4
Estoy muerto al pecado, vivo para DiosRomanos 6:6
Soy coheredero con CristoRomanos 8:17
Soy capacitado por DiosHebreos 13:20-21
Tengo esperanza1Pedro 1:3-4
Soy guardado por el poder de Dios1Pedro 1:5
Soy real sacerdocio1Pedro 2:9
Soy parte del pueblo de Dios1Pedro 2:10
Soy participante de la naturaleza divina2Pedro 1:4
Soy un soldado 2Timoteo 2:3
Soy instrumento para honra, útil al Señor2Timoteo 2:21
Soy nacido de Dios y el enemigo no me toca1Juan 5:18
Soy más que vencedorRomanos 8:37
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