Etiqueta: stewardship

¿Dejaste tu billetera fuera del agua?

Cuenta una antigua leyenda que, durante la época de las cruzadas, algunos soldados eran bautizados antes de ir a la guerra. Al sumergirse, mantenían fuera del agua el brazo con el que sostenían la espada. Simbólicamente decían: «Señor, te entrego toda mi vida, excepto lo que haga con esta espada. De eso me encargo yo».

Tal vez nosotros nunca sostendríamos una espada fuera del agua, pero muchos hacemos algo parecido con nuestra billetera.

Le decimos a Dios: «Tú eres Señor de mi familia, mi salud, mi ministerio y mi futuro; pero de mis decisiones económicas me encargo yo».

Sin embargo, no podemos reconocer a Cristo como Señor de nuestra vida mientras excluimos nuestro dinero de Su autoridad.

Dios es el dueño de todo

La mayordomía comienza cuando reconocemos que realmente no somos dueños de nada:

«De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan».
—Salmo 24:1

Nuestra vida, tiempo, capacidades, trabajo y recursos económicos le pertenecen a Dios. Incluso la capacidad para producir viene de Él:

«Acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas».
—Deuteronomio 8:18

Somos administradores temporales de lo que Dios ha puesto en nuestras manos.

Un mayordomo puede usar, disfrutar y hacer producir los bienes de su señor, pero siempre debe recordar que tendrá que rendir cuentas. Por eso, en lugar de preguntar: «¿Qué quiero hacer con mi dinero?», deberíamos preguntar:

«Señor, ¿qué quieres que haga con los recursos que me has confiado?»

Esta pregunta debe orientar cómo ganamos, gastamos, ahorramos, invertimos, damos y ayudamos a otros.

Dios busca mayordomos fieles

La Biblia declara:

«Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel».
—1 Corintios 4:2

Dios no nos pedirá cuentas por lo que entregó a otra persona, sino por lo que puso en nuestras manos. La fidelidad no depende de cuánto tenemos. Podemos ser fieles con poco e irresponsables con mucho.

El buen mayordomo trabaja con diligencia, vive con contentamiento, evita gastos impulsivos, enfrenta responsablemente sus deudas, planifica con sabiduría y practica la generosidad.

La mayordomía tampoco consiste solamente en entregar una ofrenda. Dios no está interesado únicamente en el porcentaje que damos, sino también en la manera como administramos todo lo demás.

¿Qué estás dejando fuera del agua?

Quizás hemos entregado muchas áreas de nuestra vida a Dios, pero todavía mantenemos nuestra billetera fuera del agua. Pedimos Su provisión, pero tomamos decisiones económicas sin consultar Sus principios.

Hoy podemos comenzar con tres acciones concretas:

  1. Reconocer: Todo lo que tengo pertenece a Dios.
  2. Revisar: ¿Estoy administrando Sus recursos con fidelidad?
  3. Actuar: ¿Qué hábito económico debo cambiar?

Tal vez necesitemos preparar un presupuesto, controlar un gasto, cancelar una deuda, comenzar a ahorrar o ayudar a alguien necesitado.

No dejemos nuestra billetera fuera del agua. Entreguemos también nuestras finanzas al Señor y vivamos con una sola aspiración: escuchar algún día las palabras del Señor:

«Bien, buen siervo y fiel».
—Mateo 25:21

¡Bendiciones!

Espiritualidad2 Comments2 Comments



Web Analytics

Visitantes desde el 12 de julio, 2020.