Dios es la fuente; lo demás son canales

Dios es la fuente; lo demás son canales

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Con frecuencia confundimos la fuente de nuestra provisión con el canal por el cual la recibimos. Pensamos que nuestro sustento proviene del salario, la pensión, el negocio, las inversiones o alguna ayuda inesperada. Sin embargo, todas estas cosas son solamente canales. La fuente suprema de nuestra provisión es Dios.

Un canal puede cambiar, reducirse o incluso cerrarse, pero la fuente permanece. Una empresa puede despedirnos, un negocio puede atravesar dificultades, una inversión puede perder valor y la economía puede deteriorarse. Nada de esto toma a Dios por sorpresa ni limita Su capacidad para sostenernos.

Jehová-Jireh: el Señor proveerá

En Génesis 22, Abraham enfrentó una situación que parecía no tener solución. Cuando Isaac preguntó dónde estaba el cordero para el sacrificio, su padre respondió:

«Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío».
—Génesis 22:8

En el momento preciso, Dios proveyó un carnero. Abraham llamó aquel lugar Jehová-Jireh, porque había comprobado personalmente que el Señor ve nuestras necesidades y provee para ellas.

Dios no siempre nos muestra anticipadamente cómo lo hará. Abraham vio la provisión mientras caminaba en fe y obediencia. De la misma manera, nosotros no necesitamos conocer de antemano el canal que Dios utilizará. Necesitamos confiar en la fuente.

Mi sustento no depende de la economía

La economía influye sobre nuestras circunstancias, pero no gobierna sobre Dios. Él está por encima de las recesiones, la inflación, el desempleo y las limitaciones humanas.

Por eso, nuestra confianza no debe descansar exclusivamente en un salario, una pensión o un negocio. Dios puede utilizar cualquiera de esos medios, pero también puede abrir nuevos canales que todavía no conocemos.

La promesa bíblica declara:

«Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús».
—Filipenses 4:19

Dios no suple nuestras necesidades conforme al tamaño de nuestra cuenta bancaria ni conforme al estado de la economía, sino conforme a Sus riquezas en gloria. Sus recursos son abundantes y Su capacidad de proveer no tiene límites.

Esto no significa que debemos actuar irresponsablemente. Confiar en Jehová-Jireh también implica trabajar con diligencia, administrar con sabiduría, controlar nuestros gastos, ahorrar cuando sea posible y evitar deudas innecesarias. La fe no sustituye la buena mayordomía; la inspira.

Confía en la fuente

Tal vez hoy uno de tus canales de provisión parece inseguro. No permitas que el temor te haga olvidar de dónde viene realmente tu ayuda. El canal puede cambiar, pero Dios continúa siendo fiel.

Declara con confianza:

«Señor, Tú eres Jehová-Jireh, mi fuente suprema de abundante provisión. Mi sustento no depende de la economía ni de las circunstancias, sino de Ti, que gobiernas sobre todas las cosas. Tú suples generosamente todas mis necesidades y las de mi familia, conforme a Tus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Los canales pueden cambiar, pero mi fuente nunca se agota».

¡Bendiciones!

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