¡No vivas como si no tuvieras lo que Dios ya te ha dado!

¡No vivas como si no tuvieras lo que Dios ya te ha dado!

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¡El que no sabe lo que tiene, vive como si no lo tuviera!

Un hombre compró una hermosa casa, pero creía que no tenía electricidad. Durante meses vivió alumbrándose con velas, comprando hielo para conservar sus alimentos y lavando la ropa a mano.

Un día llegó un electricista y descubrió que el interruptor principal estaba apagado. Lo levantó y, de repente, ¡toda la casa se iluminó!

El hombre quedó asombrado. Durante meses había vivido sin aprovechar la energía que tenía disponible.

Su problema no era la falta de recursos, sino que desconocía lo que tenía.

Esta historia imaginaria ilustra una importante verdad espiritual.

En Efesios 1:15-20, el apóstol Pablo oró para que Dios alumbrara los ojos del entendimiento de los creyentes, a fin de que conocieran «la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos». 

¡Pablo quería que descubrieran que el mismo extraordinario poder de Dios que resucitó a Jesús estaba a su disposición!

La Biblia nos presenta tres expresiones de esa capacitación divina.

1. DÚNAMIS: Poder para cumplir nuestra misión

Jesús prometió: «Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos» (Hechos 1:8).

Dios nos capacita para compartir el evangelio y cumplir nuestra misión.

Aplicación: No permitas que el temor te paralice. Esta semana comparte tu fe con alguien, confiando en el Espíritu Santo.

2. EXOUSÍA: Autoridad para enfrentar la oposición

Jesús declaró: «He aquí os doy potestad… sobre toda fuerza del enemigo» (Lucas 10:19).

Nuestra autoridad espiritual no procede de nuestra fuerza personal, sino de Cristo. Como el policía que detiene un camión levantando una mano, actuamos bajo una autoridad superior.

Aplicación: Frente a la oposición, permanece firme, sometido a Cristo y a su Palabra.

3. ENÉRGEIA: Fortaleza divina para perseverar

Pablo declaró que trabajaba y luchaba según el poder de Dios que actuaba en él (Colosenses 1:29).

Nuestra fuerza es limitada, pero Dios puede renovarnos para continuar.

Aplicación: Si estás agotado, busca al Señor, descansa y aprende a depender continuamente de su fortaleza.

¡Señor, abre nuestros ojos!

Quizás hoy te sientes débil ante los desafíos que enfrentas, intimidado por la oposición o simplemente cansado de luchar. Has tratado de hacer lo mejor que puedes, pero sientes que tus fuerzas ya no son suficientes.

Quiero recordarte algo: Dios nunca esperó que hicieras su obra dependiendo exclusivamente de tus propias fuerzas.

El Señor conoce tus limitaciones, comprende tus luchas y sabe cuánto necesitas de él. Y no te ha dejado solo. En Cristo tienes recursos espirituales que quizás todavía no has aprendido a conocer y aprovechar plenamente.

Por eso, antes de pedirle a Dios que cambie tus circunstancias, pídele que abra tus ojos para reconocer su presencia, confiar en sus promesas y depender de su poder.

Y esta semana, da un paso de fe: comparte a Cristo con alguien, permanece firme ante una dificultad y entrégale al Señor esa carga que has estado intentando llevar solo.

Recuerda: el Dios que te llamó es el mismo que te capacita, te respalda y te sostiene.

Que nuestra oración sea la misma del apóstol Pablo:

¡Señor, abre nuestros ojos para conocer la extraordinaria grandeza de tu poder que actúa en nosotros!

¡Bendiciones!

Wesley

Piensa bíblicamente. Cree verdaderamente. Vive sabiamente.

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