Author: Wesley Jones

Para mí, la impactante historia de la pesca milagrosa es mucho más que un relato de uno más de los tanto milagros que hizo el Señor.  Veo una hoja de ruta, un mapa, que detalla el camino para llevar mi vida desde simplemente sobrevivir día a día a llegar a dejar un legado de valor eterno en la vida de otros.   Veamos el interesante relato en Lucas 5:4-11:
“Cuando [Jesús] terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.  Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.  Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.  Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.  Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.  Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,  y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.  Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.
Esta es la hoja de ruta:
sobrevivir —> estabilidad —> fracaso—>  éxito —> significado —> legado
Veamos cada etapa:
  • Sobrevivir (“nada hemos pescado”):  
Estos primeros discípulos eran pescadores.  Su sustento diario dependía básicamente de lo que recogían día a día.  Cuando estás en modo sobrevivencia  tu objetivo es básicamente llegar al final de ese día.  Para eso “cualquier brusca es buena”.   No sabes quién eres ni adónde vas, pues otras personas o circunstancias dictan lo que tienes que hacer,  y tú lo sigues, te guste o no, porque crees que no tienes opciones.
  • Estabilidad (pescar lo suficiente):
Es cuando tienes lo necesario para el día a día peo sabes que hay más.   Sabes lo que quieres y a dónde vas. Ya no eres guiado por los caprichos de la vida.  Estás motivado por el deseo de convertirte en aquello para lo cual Dios te creó.  Quizás no sabes exactamente a donde te lleva la vida pero sabes la dirección en que quieres ir y estás emocionado sobre la idea de crecer como persona.  Cada oportunidad que aceptas está basada en entender lo que quieres de la vida y no la opinión de otros.  Entiendes que tu destino no es adaptarse a quién eres hoy, sino a quién Dios te creó para convertirte.  Entiendes que estás destinado a algo mucho más grande de lo que puedas imaginar.
  • Fracaso (“Maestro: todo la noche hemos trabajado y nada…”). 
 ¿A quién no le gustaría ser parte de “encerrar gran cantidad de peces, y que la red se rompa..”?  Pero a menudo pasamos por alto el hecho de que la pesca milagrosa vino solo después de una larga noche trabando sin pescar nada!

El camino al éxito va a atravesar el fracaso.  No conozco ninguna persona verdaderamente exitosa que no haya atravesado periodos de fracaso.   Eso requiere que cambiemos nuestra actitud y manera de pensar acerca del fracaso.  Verlo como un maestro, no un enemigo, porque el verdadero éxito es purificado en el fuego del fracaso.

  • Éxito (“y la red se rompía”):
El verdadero éxito es mucho más que fama, dinero y cosas materiales, posición, honores etc.
El verdadero éxito es la máxima utilización de los recursos y habilidades que Dios te ha dado.
No se mide en comparación con los logros de otros.  Siempre se mide con respecto a tu potencial.   Al final, la pregunta que Dios te hará es:  ¿Qué hiciste con lo que te di?
El verdadero éxito es balanceado.  Alcanza todas las esferas de nuestra vida:  mental, espiritual, familiar, financiero, físico y carrera o profesión.
¿Cuál es la clave del verdadero éxito? No es persistencia, aunque eso es importante.  Tampoco es información, aunque eso también es valioso.  Es obediencia.   Simón Pedro tuvo éxito ese día no por suerte, ni en base a su experiencia como pescador, ni por alguna técnica en particular,  ni por un reporte por internet con información actualizada sobre la posición de los peces, sino porque obedeció lo que el Señor le dijo:  “Mas en tu palabra echaré la red”.
Cuando enfrentes alguna situación busca la ayuda de Dios y de alguna manera Él te va a responder.  Sea a través de la Biblia, un mensaje, consejería, un hermano, un amigo, lo que sea, pero Él te va hablar.   Lo que te corresponde entonces es simplemente obedecer porque en la obediencia a Dios está la clave al éxito verdadero.
  • Significado (“ambas barcas se hundían”):
Significado es cuando ayudas a otros a también tener éxito.  Hay gozo cuando tus palabras y acciones permiten que otros descubran y desaten el potencial que hay en ellos.
  • Legado (“serás pescador de hombres”):  
¿Qué hicieron con toda esa pesca maravillosa?  ¡Lo dejaron todo!  ¡Interesante!  ¡No se quedaron con el don sino con el Dador del don!  No con la bendición sino con la fuente de bendición.  Entendieron que no se trata de peces, sino de tener un impacto de valor eterno en la vida de otros.
“Dejar un legado es intencionalmente preparar a tus seres queridos para que crezcan a través de los desafíos más difíciles de la vida”.   -Tom Ziglar.
Un legado es mucho más que una herencia.  Sí, es sabio tener un testamento.  Pero es muchísimo más importante dejarles a tus herederos un legado, porque sin él,  ellos ho sabrán qué hacer con la herencia.
Puedes tropezar sobre lo que el mundo llama éxito pero significado y dejar un legado que repercute a través de la eternidad requieren que seas intencional.  No va a ocurrir por accidente.  En este pasaje tenemos la hoja de ruta para lograrlo.
¿Qué hay de ti? ¿Quieres dejar un legado?  ¿Dónde te encuentras en la hoja de ruta?
Déjame tus comentarios.
¡Bendiciones!

Una hoja de ruta para ir de sobrevivir a dejar un legado de valor eterno

Como confrontar con coraje

Imagine que eres un buzo profesional y que un día un enorme de tiburón de más de 4 m viene directamente hacia ti.  ¿Qué harías?
Esa pregunta se le hizo a Andy Casagrande,  un camarógrafo responsable de impresionantes imágenes de grandes y agresivos tiburones blancos.  Su respuesta fue sorprendente: ¡nadar directamente hacia el tiburón con su cámara!  Eso parece desencadenar una reacción defensiva instintiva en los tiburones. Según Casagrande, “La realidad es que si no actúas como una presa, no te tratarán como tal”.
No sé de ti, pero confrontar a otros es una de las cosas más difíciles para mí.   (¡A veces creo que preferiría confrontar al tiburón!).  Pero he aprendido que confrontar bien es esencial.  Primero, por que es un acto de amor, como lo vemos en esta poderosa cita:
Nada es más cruel que la indulgencia que abandona a otros a su pecado.  Nada es más compasivo que la severa reprensión que llama a otro… de vuelta del camino del pecado.  – Dietrich Bonhoeffer
Como dice Proverbios 27:6: Fieles son las heridas del que ama…
Y segundo, porque aprender a confrontar bien es crucial para el éxito.
“Nunca he conocido ni observado a una persona que ha dejado una estela verdaderamente exitosa que no confronte bien.  Los que no confrontan dejan mucho éxito sobre la mesa y también muchos líos a su paso”.
Esta frase del Dr. Henry Cloud en su libro, Integridad, el Coraje para enfrentar las Demandas de la Realidad, me hizo despertar a necesidad de aprender a confrontar y a hacerlo bien.  Quiero compartir lo medular de lo que he aprendido:
Por lo general, tenemos la tendencia a adoptar dos actitudes hacia la confrontación: huir o pelear;  pasiva o agresiva.    La pasiva, busca evitar a toda costa el conflicto tratando de agradar a la otra persona.  La agresiva, busca superar el conflicto dominando a la otra persona para conseguir lo que quiere.   Ambos son destructivos.  La persona pasiva elude problemas que necesitan ser lidiados y la  agresiva hace que los problemas se escondan al crear una atmósfera de temor.
Afortunadamente, existe una alternativa.  No tenemos que escoger entre dos extremos malos.  Podemos escoger ser asertivos.  Ser asertivo significa ser confiado y directo al reclamar mis derechos, presentar mis deseos o expresar mis puntos de vista de manera constructiva, sin devaluar las necesidades y deseos de la otra persona.
Ser asertivo es decir la verdad con amor.  Es enfrentar el problema de una manera que preserve la relación y la persona.   Es entender que el enemigo es el problema no la otra persona, por lo tanto soy duro con el problema y suave con la persona.  No es “tú contra mí” sino “tú y yo contra el problema”.  Confrontar = volver la cara hacia el problema.  Es nadar directamente hacia el tiburón.
El Señor Jesús es nuestro modelo:  Él estaba lleno de gracia y verdad (Jn.1:14).  Una y otra vez vemos en las Escrituras como él confrontaba a las personas con su pecado pero sin destruirlas como en el caso de la mujer sorprendida en adulterio ( Jn.8:11 ).
Iniciar una confrontación requiere tres cosas:  coraje, gracia y verdad:
  • Coraje para tomar la iniciativa de enfrentar el problema.  2Tim.1:7
  • Gracia para buscar el bienestar de la otra persona y preservar la relación. Gal. 6:1, Mt. 18.15.
  • Verdad  para comunicar claramente y sin ambigüedades lo que espero usando declaraciones en primera persona: “Me siento _______ cuando tú ________ porque  ________.  Lo que quiero es ______.”
Advertencia:  Esta fórmula funciona.  Pero si has estado por largo tiempo en una relación con una persona  acostumbrado a manejar las confrontaciones con un estilo agresivo, puede que necesites apoyo.  No temas buscar la ayuda de un amigo de confianza o coach.
Esto es un resumen de lo que he aprendido.  ¿Y tú, cómo manejas la confrontación? Déjame tus comentarios.
¡Bendiciones!
Wesley
¿Y tú, cómo manejas las confrontaciones?  ¡Déjame tu comentario!
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Su mejor sermón lo predicó sin decir una sola palabra

Esta semana cumplió años una de las personas que más admiro y respeto.  El hermano Frank Brewster, ha sido el pastor de la Iglesia de Dios de calle 16 Río Abajo por varias décadas.   Es un colega en el ministerio, un amigo, un mentor y, sobretodo, un ejemplo como hombre de Dios.  Fue mi primer pastor.
Siempre he admirado su estilo dinámico de predicar.  De hecho, fue una de las cosas que me atrajo a la Iglesia de Dios cuando joven.   En estos 40 y tantos años lo he oido predicar “20,000” veces (su número favorito), pero el mensaje que más caló en mí lo predicó sin decir una sola palabra.
Esto fue lo que sucedió:  Estábamos ayudando a construir el templo de la Iglesia de Dios en Don Bosco. (Esto fue en la década de los años 80).   Yo estaba recién llegado a la Iglesia de Dios.  Cerca del mediodía trajeron la comida.  Era pollo frito.  Repartieron la comida y todas las presas de pollo se acabaron aunque alcanzó exactamente para todos los que estaban.   Pero justo cuando íbamos a comenzar a  comer llegó otro hermano.    A sabiendas de que eso significaría que tendría que compartir mi comida, rápidamente le metí un mordisco a mi muslo de pollo.   En ese mismo momento, vi de reojo que el Pastor Brewster también estaba a punto de meterle un mordisco al suyo, pero bajó la mano y ofreció su presa al recién llegado.
¡Quedé convicto en el acto!  ¡Mi egoísmo quedó al desnudo en contraste con su altruismo!  Fue un mensaje de sacrificio y amor más poderoso que jamás he escuchado y lo hizo sin decir una sola palabra.  ¡La lección para mí es que tus actos hablan más fuerte que tus palabras!  ¡Gracias, Pastor, por ese mensaje!
Eso me recuerda un mensaje de amor aun mayor que también se predicó con mucho más que palabras.  Dios demostró su amor para con nosotros no con palabras sino con hechos al permitir que su hijo tomase nuestro lugar en la cruz.  Porque…
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.   Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.  Is. 53:6-7.  ¡Gracias, Señor, por demostrar tu amor con hechos! Y Gracias por siervos tuyos como el Pastor Frank para recordárnoslo!
¡Bendiciones!
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¿Alguna vez has experimentado una puerta cerrada en tu cara?  Viste algo que te pareció muy bueno: una excelente oportunidad de negocio, una relación con una persona espectacular, el empleo de tus sueños, etc.  Pero de repente la puerta se cerró violentamente y todo se vino abajo  ¡sin explicación alguna!  ¿Duele verdad?
 
¿Alguna vez te ha pasado que te toca un día en que todos los semáforos que encuentras están en verde?  ¿No es verdad que sientes como que Dios está contigo y te respalda? Pero al día siguiente, cada semáforo que encuentras está en rojo y ¡sientes como que todo el Universo conspira contra ti!
Nos guste o no, tanto las puertas abiertas como las cerradas, las luces verdes y las rojas, son parte de la vida y tenemos que aprender a lidiarlas. 
 
¿Cómo debemos manejar las puertas cerradas en nuestra vida?
¡La clave es entender que Él es el que tiene la llave!  Tanto las puertas abiertas como las cerradas son parte de la voluntad de Dios para nosotros al guiarnos.  
Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre.  Apocalipsis 3:7
Dios está en control.  Él tiene la llave.  Es el que abre puertas que nadie puede cerrar y él que cierra puertas que nadie puede abrir.  El mismo Dios que abre puertas es el mismo que las cierra.  
 
Dios cierra las puertas porque tiene algo mejor para nosotros 
No podemos ver lo que Dios ve.  Parte de lo que es la fe es creer que Él sabe lo que es mejor para nosotros.  Sus planes son mejores que los nuestros (Isa. 55:8-9).
 
Tú y yo no podemos ver el futuro, pero Él sí.   Él puede ver lo que va pasar dentro de 5 min, 5 meses, 5 años ó 50.   Hay veces que Dios cierra una puerta porque quiere protegernos de algo.  Él puede ver que esa persona, sin la cual tú crees que no puedes vivir, más adelante te hará la vida “de cuadritos”.  Él puede ver que ese trabajo que se ve tan bueno ahora, te va a mantener estancado.   Él puede ver que que esa oportunidad que pareciera que te va hacer tan feliz, después va a ser una fuente de enorme frustración. 
 
Hay veces que Dios cierra la puerta porque él tiene algo mejor para ti.  Hay veces que Dios cierra la puerta porque tu fe es muy pequeña: si Él te da eso que estás pidiendo te conformarías y te perderías algo mejor que Él tiene planeado para ti.  Hay veces que Dios cierra la puerta porque no es el momento oportuno para ti o para las otras personas que tienen que ir contigo.  
 
¿Cómo debemos responder ante una puerta cerrada?
1) ¡No te quedes mirando la puerta cerrada ni mucho menos trates de forzarla!
Cuando estás enojado, frustrado, triste o deprimido, en esencia tu enfoque está en la puerta cerrada.  Es humano llorar por una decepción o una tragedia pero ¿hasta cuándo?  Llega un momento en que es necesario superarlo y avanzar.  Cuando Dios cierra una puerta significa que lo que estaba al otro lado no era para ti.  Quedarte mirando la puerta cerrada no te permitirá ver la que Dios está abriendo. 
 
2)  No trates de entender todo.  
De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? Prov. 20:24.  
No lo vas a entender todo.  Ahora vemos en parte (1Cor. 13:12).   Algunas cosas sólo se pueden entender mirando hacia atrás.   Pero, créeme: un día vas a mirar atrás y sonreír. 
 
3) Mantén una actitud positiva de fe. 
Cuando una puerta se cierra se abre otra.  En vez de desalentarnos, podemos mantener la fe, sabiendo que Dios está en control.  Dale gracias sabiendo que si Él cierra una puerta es por nuestro propio bien.  Ya sea porque tiene algo mejor o porque quiere evitarnos algún mal más adelante. Cuando tienes esta perspectiva podrás agradecer a Dios tanto por tus puertas cerradas como por las abiertas. 
 
En resumen  
Dios es el Dios de las puertas abiertas y las cerradas.  Cuando Él cierra una puerta es porque quiere abrir una mejor para ti.  Él nunca te quitará algo que sea bueno para ti (Sal. 84:11).  ¡Quizás no lo entiendas ahora, pero un día le darás gracias a Dios por esa puerta cerrada! ¡Él sabe lo que está haciendo!  
 
¿Qué debes hacer?  ¡Deja de mirar la puerta cerrada!  No trates de entender todo. Sigue confiando.   Que tu oración sea: 
 
“Señor: Estoy orando por una puerta abierta.  Si sucede bien. Si no, también.  Sé que tienes algo mejor para mí.  Confío en ti.  No se haga lo que yo quiero, sino como tú quieres.  Tú tienes la última palabra”.   
 
Recuerda: las puertas cerradas son tan importantes como las abiertas. 
 

¡Bendiciones!

Wesley

¿Cómo has superado las puertas cerradas en tu vida? Postea tu comentario abajo.

Las puertas cerradas son tan importantes como las abiertas.

Cómo terminar bien como Caleb

Uno de los personajes más respetados y admirados del Antiguo Testamento es Caleb.  Quizás porque es un ejemplo de alguien que corrió bien y, sobretodo, terminó bien, aunque tuvo que esperar 45 años para ver el cumplimiento de una promesa.   El dijo: 

“… Y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.  Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová” .

Josué 14:10-12

Hay tres lecciones de su vida que podemos aplicar, especialmente cuando estamos llegando a “los años dorados” y la tendencia es a “cogerlo suave” y “bajar las revoluciones”.

Pero antes quiero invitarte a la video-conferencia gratuita: “¡Dios no ha terminado contigo!” para el día Sábado, 26 de septiembre a las 7:00 pm.  Donde tendremos un mensaje especial de aliento para aquellos que están o se están acercando a la tercera edad.  En esta conferencia conocerán:

  • Por qué una actitud positiva hacia la vejez mejora tanto la calidad como la cantidad de los años que te quedan.
  • Muchos ejemplos de personas que hicieron sus contribuciones más notables en las postrimerías de sus vidas. 
  • Ideas y ejemplos de la vida real de lo que puedes hacer para dejar cumplir años y ¡empezar a cumplir sueños!

 Este  video de 1 minuto te dará una idea de qué se trata:

Puedes registrarte haciendo clic aquí:

REGISTRO EN LA VIDEOCONFERENCIA

Ahora, de vuelta a las lecciones de la vida de Caleb.  Hay tres poderosas lecciones que podemos sacar de este fiel héroe de la fe:  

  1. No dejes que los años te tengan.  Los años dorados pueden ser los más productivos de tu vida.    Un extenso estudio publicado por eNew England Journal of Medicine, encontró que…
  • La edad más productiva  en la  vida  del  ser  humano es entre los  60 y los 70 años de edad.  
  • La segunda,  es de los 70 a los 80 años de  edad.   
  • Y la tercera, abarca de los 50 a los 60 años de edad.

En otras palabras: ¡Ahora es que viene lo bueno!  Recuerda: ¡los partidos se ganan en la segunda mitad!   Nunca limites tu potencial simplemente porque llegaste a cierta edad.  

  1. Persigue la conquista “tu monte”.  Caleb dijo: “¡Dame este monte!”  no “¡Dame una hamaca!”  Dios le había hecho una promesa 45 años antes que seguía sin cumplir y Caleb estaba determinado a hacerlo una realidad.  Mientras estés vivo Dios tiene un plan y un propósito para tu vida. ¿Hay algún sueño importante en tu vida sin cumplir aún?  ¡Vé tras él!

3. Sigue a Dios.  Es una decisión, y  Caleb la había tomado mucho antes.  Cuatro décadas antes Dios había dicho de él: 

 Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.  

Num. 14:24

Es interesante que la palabra hebrea traducida “decidió significa simplemente “llenar o ser llenado de”.   Por ejemplo, si voy a un restaurante puedo escoger con qué bebida voy a llenar mi vaso: agua, soda, o jugo, etc.  Es una decisión.  Caleb había “decidido” o “llenado su corazón” con la idea, la fe, la certeza de que, efectivamente, Dios podía introducirlo a la tierra prometida, tal como lo había dicho.  

¿Has tomado ya esa decisión?  Has decidido permitir que Dios cumpla su llamado y propósito en tu vida?  Yo ya lo hice.  ¿Y tú?  ¡Si no lo has hecho aún aún estás a tiempo de  hacerlo!  

¡Bendiciones!

Wesley

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¿Mis mejores años han quedado atrás? ¡No!

Muchas personas, cuando llegan a cierta edad, empiezan a sentir que sus mejores años han quedado atrás.  Creen que su contribución a la sociedad ya pasó y que lo único que les queda es hacerse a un lado para dar paso a la juventud.

¿Conoces a alguien que piensa así?  ¿Alguna vez has lo dicho  tú mismo?  ¡Sigue leyendo porque esto es especialmente para ti!

¡Creer tu vida útil ha terminado simplemente porque llegaste a cierta edad es un error!   De hecho, lo contrario es cierto: una investigación de la epidemióloga Becca Levy de la Universidad de Yale demostró que sí cambiamos nuestra manera de pensar sobre envejecer de verlo como etapa inevitable de deterioro a un proceso de adquirir sabiduría y crecimiento eso no solo moldea la manera en que envejecemos sino que ¡también lo alarga! 

Por eso, COOTIRHE está auspiciando esta presentación especial gratuita para aquellos han o están alcanzando los años dorados y tiene el agrado de presentar al Ing. Wesley Jones, Autor, Coach y Conferencista en la magistral presentación: 

¡DIOS NO HA TERMINADO CONTIGO! 

Una palabra de aliento especialmente para los de la tercera edad.  

Esta video-conferencia gratuita será transmitida el día Sábado, 26 de Septiembre a las 7:00 pm.

 Este  video de 1 minuto te dará una idea de qué se trata:

En esta conferencia conocerás:

  • Por qué una actitud positiva hacia la vejez mejora tanto la calidad como la cantidad de los años que te quedan.
  • Muchos ejemplos de personas que hicieron sus contribuciones más notables en las postrimerías de sus vidas.
  • Ideas y ejemplos de la vida real de lo que puedes hacer para dejar cumplir años y ¡empezar a cumplir sueños!

Puedes registrarte haciendo clic aquí:

REGISTRO EN LA VIDEOCONFERENCIA

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¡Desafía tus Limitaciones!

¿Alguna vez te has encontrado en una situación difícil, por largo tiempo, sin vislumbrar alguna esperanza de salida?  ¡La historia a continuación puede renovar tus esperanzas!

En el tercer capítulo de Hechos tenemos el relato de uno de los milagros más asombrosos en la Sagrada Escritura:  la completa sanidad de un hombre cojo de nacimiento.  El clímax de la historia ocurre cuando Pedro le dice al cojo: 

No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.  

Hechos 3:6

Alguna vez te has preguntado, como yo:  ¿qué fue lo que Pedro le dio al cojo?  El apóstol dijo: “pero lo que tengo te doy”, así que tiene que ser algo transferible, como el dinero:  algo que Pedro tenía, pero el cojo no.  ¿Qué sería?

A primera vista, diríamos que lo que Pedro le  dio al cojo fue la sanidad.  Caso cerrado.  ¿Verdad? Nop.  No tan rápido.  No fue sanidad, porque más adelante el propio Pedro le dice a la multitud asombrada:  

…¿Por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?  Hechos 3:12

Aunque obviamente Pedro fue el instrumento, él mismo reconoce que no fue nada en él lo que produjo la sanidad del cojo. 

Antes de buscar la respuesta, analicemos por un momento la situación del cojo:  

  • Estaba en una situación difícil: completa dependencia de otros.  Era cojo de nacimiento y dependía de otros que lo llevaran al templo para mendigar.  También  dependía totalmente de las limosnas para sobrevivir día a día. 
  • Llevaba mucho tiempo en esa condición: tenía más de 40 años de edad (Hch. 4:22) así que era el único estilo de vida que conocía.
  • No tenía esperanza de algo diferente:  ¿Qué esperaba el cojo de ese día? Lo mismo que ayer y lo mismo que antes de ayer:  Una limosna de éste, alguna dádiva de otro.  Lo mismo de la semana pasada, y el mes pasado y el año pasado… Con suerte, quizás alguien sería extra generoso ese día.  Pero en esencia ¡más de lo mismo!

Si alguien le hubiera dicho al cojo que intentara hacer algo diferente con su vida, probablement  respondería: “No puedo. ¿No ves que soy cojo de nacimiento?”

¿No eso cierto también de nosotros?  Surge una buena oportunidad de “echar pa’ lante”, como decimos en buen panameño, y lo rechazamos diciendo: “No puedo. ¿No ves que tengo tal o cual limitante?”

Quizás, como el cojo, has vivido tanto tiempo con esa limitación que has perdido toda esperanza de superarla.  ¡No te rindas, sigue leyendo!

Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado aéste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros. 

Hechos 3:16

¡Pedro le transfirió al cojo la fe para intentar algo que nunca había hecho antes!

¡Dios obra donde hay fe! (Heb. 11:6)  Nótese que Pedro no oró por él; simplemente le ordenó:  “¡Levántate y anda!” Y lo respaldó tomándolo de la mano y levantándolo. 

Pudiéramos decir que Pedro le “prestó” un poquito de su fe al cojo para ayudarlo a quitar sus ojos de sus limitaciones y enfocarlos en el Dios todopoderoso para quien NADA es imposible (Lc. 1:37).  

Hoy yo quiero “prestarte” un poquito de mi fe.  Yo creo que Dios quiere y puede intervenir en tu caso, y a tu favor si se lo permites.  ¿Cómo puedo estar tan seguro? ¡Porque Cristo vino para esto mismo!  Para el sermón inaugural de su ministerio, Él leyó este texto: 

El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos,Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos… Lucas. 4:18

Al terminar de leer dijo:  Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

¿Qué significa esto para ti?

  • ¿Eres “pobre”? ¿Tienes alguna necesidad?  ¡Cristo tiene buenas noticias para ti!
  • ¿Está quebrantado tu corazón?  ¡Cristo vino a sanarte!
  • ¿Estás cautivo en la celda de algún atadura emocional o espiritual? Cristo ha dado la orden a tu favor: ¡Suéltenlo!
  • ¿No puedes ver?  Cristo es la luz del mundo, ¡no tienes que andar más en tinieblas!
  • ¿Te sientes oprimido?  No más:   ¡Eres libre!

No importa cuales sean tus limitaciones o por cuanto tiempo las has tenido o cuan desesperanzado te sientes: la voz de Cristo para ti es:

 “¡Levántate y anda!”  

¡Desafía tus limitaciones!

 ¡Bendiciones!

Wesley Jones

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Dile a tu Corazón que Palpite otra vez

Mi blog de esta semana viene del Dr. Robert Rohm quien me dio permiso para traducir y reproducir este hermoso artículo, que no deja ser una fuente aliento e inspiración para mí.  ¡Disfrútalo!

Recientemente escuché una maravillosa historia que quiero compartir con ustedes. Había una mujer llamada Mary que necesitaba un trasplante de corazón. Había pasado por todo el trabajo preparatorio necesario para asegurarse de que el trasplante de corazón fuera exitoso. Se encontró un donante compatible apropiado y se hicieron y verificaron todas las pruebas necesarias.

A la hora señalada, Mary se sometió a la cirugía y todo iba bien. El cirujano tomó todos los pasos necesarios y siguió todos los procedimientos estándar para este tipo de cirugía mayor. Todas las venas y arterias estaban conectadas correctamente y el resultado esperado era que el corazón comenzaría a latir nuevamente a medida que la sangre fluyera a través de él y lo calentara. Debido a que el corazón es un órgano tan increíble, parece saber qué hacer cuando está sano y la sangre fluye correctamente a través de él. Sin embargo, durante este procedimiento en particular, algo salió mal. A pesar de que toda la sangre fluía como debería, el corazón no parecía “arrancar” por sí mismo.

El cirujano esperó unos segundos mientras masajeaba suavemente el corazón, con la esperanza de darle el estímulo necesario para ponerlo en marcha. Como el tiempo era precioso, cada segundo importaba. A pesar de que el corazón estaba siendo masajeado, no latía por sí solo. El siguiente paso fue aplicar una descarga eléctrica. El desfibrilador se utilizó para “reactivar” el corazón, pero aún así no pasó nada. Preocupado por la posibilidad de perder a su paciente, el experimentado cirujano se acercó a la cabecera de la mesa de operaciones, se inclinó y le susurró al oído: “Mary, necesito que le digas a tu corazón que palpite otra vez”. Había tal silencio en la sala de operaciones que se podría haber oído caer un alfiler mientras todos esperaban ansiosamente a ver qué pasaba.

Poco después de que el médico dijo esas palabras en el oído de Mary, el monitor comenzó a saltar, lo que indica que su corazón había comenzado a latir y que logró superar la cirugía con éxito.

Ahora, no sé qué piensas de esa historia, pero recuerdo cómo me conmovió cuando la escuché. Me llamó la atención que a veces es necesario que una persona le diga a su corazón que vuelva a latir, no solo en el ámbito físico, sino también en el ámbito de las relaciones personales, familiares y comerciales. Cuando nos han herido y dañado gravemente, a menudo parece que nuestro corazón emocional se ha roto literalmente en pedazos. Es entonces cuando se nos hace necesario animarnos; para decirle a nuestro corazón que palpite otra vez.

Es posible que haya pasado por un revés difícil en una relación, o que perdió dinero el año pasado, o que se le presentaron circunstancias y desafíos que le hicieron querer darse por vencido. Yo también he estado allí.  Pero, ahí es cuando tuve que decirle a mi corazón: “¡Tienes que volver a latir!”

Hay muchas formas en las que podemos hablar con nuestro propio corazón para ayudarnos, independientemente de lo que hayamos encontrado en la vida. Debemos decirnos a nosotros mismos: “Necesitas amar de nuevo”. Debemos decir: “Necesitas volver a perdonar”.  Debemos decir: “Necesitas volver a soñar”. Debemos decir: “Tienes que volver reír “. Debemos decir: “Tienes que volver a sonreír”.  Me doy cuenta de que estoy siendo repetitivo, pero quiero enfatizar mi punto. Debemos tomarnos el tiempo para decirnos estas cosas a nosotros mismos con el fin de hablar palabras de vida en nuestro propio corazón y mente.

Este es el comienzo de un nuevo año. Ofrece infinitas oportunidades para todos nosotros. Sin embargo, puedo asegurarle que las cosas no irán bien si vive con una actitud derrotada, “chuparse el dedo”, negativa, crítica, fatal y pesimista, “¡ay de mí” todos los días! ¡Tienes que aprender a buscar lo bueno, lo puro y lo positivo en todo lo que haces!

Esas no son solo frases bonitas. Esas no son palabras de “pastel en el cielo” llenas de clichés. Son palabras de realidad. Es genial cuando le decimos algo agradable a otra persona y cuando alguien nos dice algo agradable, pero tenemos que recordar que nada es mejor que hablar palabras de vida en nuestro propio corazón y estar en nuestro propio equipo en esta cosa llamada vida.

Independientemente de lo que haya sucedido en tu pasado, quiero animarte a que dejes que tu corazón vuelva a latir. Deje que lata cada vez más fuerte y esté lleno de más vida este año que nunca. ¡Esa es la fórmula para tener un gran día, una gran semana, un gran mes, un gran año y una gran vida! ¡Lo garantizo!


Consejo: ¡Dile a tu corazón que palpite otra vez!
¡Que tengas una buena semana! ¡Dios te bendiga!
Dr. Robert A. Rohm

Traducido y Reimpreso con permiso del “Consejo de la semana”.  Para suscribirse al “Consejo de la semana” gratuito, visite http://www.personalityinsights.com y reciba el Consejo semanal del Dr. Rohm todos los lunes por la mañana.

 ¡Bendiciones!

Wesley Jones

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Convertir el Fracaso en Éxito

Aprender a lidiar con el fracaso es uno de los pasos más importantes de alcanzar el éxito.    El fracaso es doloroso, a nadie le gusta, nos hace sentir que somos perdedores, pero es absolutamente necesario para alcanzar el éxito. 
Quiero contarles una de mis experiencias más dolorosas con el fracaso como docente.  

Pero primero, permítame invitarte al webinario sobre el tema Convertir una Pérdida en una Ganancia, para este sábado 29 de agosto a las 7:00 pm.  

BONO ESPECIAL:

También recibirás GRATIS como un bono al registrarte, una copia de mi libro “Controle su Enojo” donde aprenderás una técnica sencilla pero efectiva de manejar el enojo. Algo que pienso que es muy importante, especialmente en estos tiempo de cuarentena.  

Puedes registrarte haciendo clic aquí:

REGISTRO AL WEBINARIO

Ahora a mi historia: 

Una de mis experiencias más dolorosas con el fracaso fue mi primer año como docente.  (¡Todo docente recuerda su primer año de clases!).   Fue dando clases de Matemáticas a estudiantes de 7mo y 11mo grado en una prestigiosa escuela judía en ciudad de Panama. 

Yo venía con 33 años años de experiencia como ingeniero en telecomunicaciones para ahora dedicarme a la docencia.   Fui con ganas de enseñar. Estaba totalmente convencido de que haría una diferencia en el corazón y la mente de los jóvenes a los que estaba a punto de educar.  

Recuerdo como sonreí con orgullo cuando uno de mis estudiantes me preguntó: “Profe Wesley, por qué dejaste la ingeniería para ser un maestro?”  Y, le respondí: “¡Porque los radios y antenas no tienen alma!”  Tenía el sueño de ser una influencia positiva en los líderes de la próxima generación.  

Pero ese sueño rápidamente se convirtió en una pesadilla de desesperación, frustración y estrés al experimentar la realidad de que muchos de estos muchachos sencillamente no tenían el menor interés en aprender y mucho menos Matemáticas.   Fue difícil y duro. Muy duro. 

Para el primer mes de clases el manejo del aula se había vuelto todo un desafío.  Solía ir a casa por las tardes frustrado porque estos estudiantes traviesos podían salirse con la suya, y parecía que no había forma de lidiar con ellos.  Nada me funcionaba.  Me sentía como un total fracaso.   ¡Cómo anhelaba que tocara el timbre indicando el fin del suplicio de la clase!   ¡Cómo odiaba los Lunes y amaba los Viernes! ¡Cómo suspiraba que llegara el próximo día libre!

Recuerdo que después de un día particularmente difícil, tuve una reunión con alguien del departamento de Psicología y mi supervisor.    Me sentía tan abrumado que tuve que excusarme, ir al baño sentarme sobre tasa del inodoro y llorar.  ¡Hey, los radios y antenas no tienen alma, pero no se portan así!  Destrozado, pensé que mi sueño de hacer una diferencia en los lideres de la próxima generación se había acabado.  

Siguiendo consejos y haciendo ajustes, sobreviví y logré terminar el año escolar.  Y saque valiosas lecciones, que han puesto el fundamento de mi carrera como docente hoy.  Al mirar atrás, veo que fue un tiempo valiosísimo  de preparación.  Permíteme compartir solo algunas de las valiosas lecciones que aprendí:

  1. Confianza en sí mismo es crucial.  Una de las cosas que perdí rápidamente fue mi confianza en que podía hacer un buen trabajo como maestro. Mi confianza fue sacudida hasta la médula.  Tuve que trabajar duro para recuperarla, confiando en el respaldo de Dios.  
  2. La preparación es esencial.   Nadie, y especialmente los estudiantes, tiene respeto por maestros o lecciones pobremente planeadas.  Es importante preparar mis clases según los objetivos a largo plazo, no la supervivencia del día. Tener un plan semanal brinda una perspectiva a largo plazo y flexibilidad a corto plazo.
  3. Conoce tus limitaciones y respétalas.  Mirar constantemente al reloj era claro indicio de que no estaba en mi zona de fortaleza. Lidiar con niños y tratar de crear un ambiente estructurado de aprendizaje ¡no es lo mío!  Por eso mi enfoque se ha ido más a la enseñanza de jóvenes adultos a nivel universitario donde el manejo del aula es menos crítico (aunque sigue siendo importante). 

A pesar de todo, logré salir por la puerta de enfrente y la frente en alto.  Me fui sin resentimiento alguno contra los niños, directivos ni compañeros.  Gracias a Dios, sólo tengo gratos recuerdos y sobretodo muchas experiencias y aprendizajes. 

Pero estas lecciones sólo fueron posibles porque tomé tiempo para meditar sobre ello y sacarle el jugo al fracaso.  El sabio Salomón dijo:

En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro…. 

Ecclesiastes 7:14

En otras palabras, cuando ganas, ¡disfrútalo!  Si pierdes, ¡aprende!

 ¡Bendiciones!

¡Nos vemos en el webinario!

Wesley Jones

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Invitación a Webinario y ¡No dejes caer el bastón!

Quiero compartir contigo una de las experiencias más humillantes pero aleccionadoras de mi juventud.

Pero primero, permítame invitarte al webinario sobre el tema Convertir una Pérdida en una Ganancia, para este sábado 29 de agosto a las 7:00 pm.  

En este Conversatorio Juvenil estaremos viendo: 

  • Como los grandes atletas como Michael Jordan se sobreponen a las derrotas y las convierten en triunfos.
  • Una lección que hasta Ironman tuvo que aprender a la brava.
  • Como un cambio de perspectiva sencillo te puede ayudar a sacar provecho aún de la más amarga derrota.
  • Por qué es más importante enseñar a un joven a fracasar bien que a tener éxito.
  • Por qué las personas “sabe-lo-todo” son las menos capaces de superar un fracaso. 

Y otras cosas más que ojalá hubiera conocido cuando tenía tu edad.    

BONO ESPECIAL:

También recibirás GRATIS como un bono al registrarte, una copia de mi libro “Controle su Enojo” donde aprenderás una técnica sencilla pero efectiva de manejar el enojo. Algo que pienso que es muy importante, especialmente en estos tiempo de cuarentena.  

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Ahora a mi historia: 

Sucedió cuando estaba en sexto año  de la Escuela Secundaria.  Era una carrera de relevo 4 x 100 durante la celebración del aniversario de la fundación de nuestro corregimiento. Yo era parte del equipo de atletismo.  Todos los colegios del área fueron invitados.  Aparte del nuestro, uno de los otros era el IPHE (Instituto Panameño de Habilitación Especial).  La inmadurez de mi juventud me llevó a menospreciar la escuela de los “retrasados mentales”.  Pronto pagaría caro mi arrogancia.  

Me tocó el segundo relevo. En la confusión del traspaso, ¡éste se cayó! (Ok, Ok. Se me cayó).  Rápidamente lo recogí y traté lo mejor que pude de recuperar el terreno perdido, pero llegué de último en mi relevo.  Afortunadamente, mis otros dos compañeros lograron acortar distancia y nuestro equipo llego a la meta de segundo, detrás de -lo adivinaste- el IPHE.  El siguiente día de clases fuimos el chiste del día.  Todavía tengo la imagen de mis compañeros rodeándome riendo: ¡¿Ustedes perdieron… contra el IPHE!? 

Afortunadamente, lo único en juego en esa carrera ese día era el prestigio de mi escuela.  Hmmm, déjame corregir eso: en realidad, lo único en juego ese día era mi ego.  Desde entonces éste ha sanado y puedo usar esta historia como una ilustración de la importancia de pasar el bastón correctamente. 

También pasa en las Olimpiadas (¡y no estoy buscando consuelo!)

La carrera de relevos  4X100 es uno de los eventos más emocionantes de las Olimpiadas .  A primera vista pareciera algo sencillo: cada corredor recorre 100 m y luego entrega el bastón a su compañero que repite y así sucesivamente, hasta llevar el bastón a la meta.  

Pero no es tan fácil.   Lo que pasa es que existe lo que se llama la “zona de intercambio” que tiene  20 metros de longitud que va precedida por una zona de aceleración de 10 metros.  El corredor que recibe el bastón comienza a correr en la zona de aceleración, pero el bastón solo se puede pasar dentro de la zona de intercambio.  Nadie se detiene cuando se realiza el intercambio.  ¡El traspaso se realiza con ambos corredores a toda velocidad!  Esto requiere un enfoque y una sincronización muy intencionales.  

En esta carrera  no se trata solo de qué tan bien corres tu parte de la carrera, sino también de entregar con éxito el  bastón al siguiente corredor en el momento preciso.  Si dejas caer el bastón, lo demás no importa. 
Esto ha sucedido aun entre corredores de la élite, como le pasó al equipo de los Estados Unidos durante la final del mundial de atletismo en Daegu, Corea del Sur, en el año 2011,  en donde  perdieron en forma aparatosa!  Es muy simple: si dejas caer el bastón, ¡tu equipo pierde!

Hay cosas en la vida que son como una carrera de relevos.  El liderazgo es uno de ellos.  Alguien dijo muy acertadamente: 

El liderazgo se parece más bien a un bastón que a un trofeo.  Uno se queda con el trofeo, ¡pero el bastón se pasa!“ 

Hay lecciones maravillosas de la vida de Moisés.  Una de ellas es lo bien que hizo el “traspaso del bastón” del liderazgo a Josué al final de su carrera.  Aunque él mismo no pudo entrar a la tierra prometida, Moisés fue muy exitoso en preparar a la siguiente generación de líderes para llevar el bastón.  Sin embargo, al final de la carrera de Josué, aunque corrió excepcionalmente bien, el bastón se cayó en el traspaso: Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat- sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Jueces 2:8-10  

La ilustración tiene grandes lecciones para todo líder cristiano.  Como dolorosamente aprendí, hay que ser intencional y estar enfocado al recibir el traspaso como la siguiente generación de líderes de tu organización.  ¡No dejes caer el bastón!

 ¡Bendiciones!

¡Nos vemos en el webinario!

Wesley Jones

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